
En el marco del Congreso Aapresid, uno de los eventos más importantes para la agricultura en Argentina, se discutieron las últimas estrategias para enfrentar uno de los mayores desafíos que enfrenta el cultivo de maíz en la región: la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis).
Durante el segundo día del congreso, Mauricio Pasini de Intagro y Lucas Fadda del Instituto de Ecología (Inecol) de México compartieron sus conocimientos y experiencias sobre cómo combatir esta plaga que ha causado graves pérdidas en la producción de maíz en varios países latinoamercanos.
La amenaza silenciosa de Dalbulus Maidis
El cultivo de maíz enfrenta serias amenazas de dos especies principales del género Dalbulus: Dalbulus maidis y Dalbulus elimatus. Ambas son conocidas por ser vectores del virus rayado fino, el achaparramiento del maíz y por ser responsables de la transmisión del enanismo arbustivo, otra enfermedad devastadora para las plantaciones.
Dalbulus maidis se ha adaptado a una amplia gama de altitudes y se distribuye en las zonas tropicales de México, siendo un problema persistente para los agricultores. Aunque estas especies están especializadas en el maíz, otras especies dentro del género Dalbulus pueden alimentarse de diferentes gramíneas durante la estación seca, lo que dificulta su manejo. En Argentina, la presencia de esta plaga ha llevado a importantes pérdidas económicas y ha impactado negativamente en la producción de maíz en diversas regiones.

Híbridos tolerantes y control biológico
Una de las estrategias más prometedoras para enfrentar a Dalbulus maidis es la selección de híbridos de maíz que muestran tolerancia al achaparramiento y otras patologías transmitidas por la chicharrita. Estos híbridos, desarrollados y probados en diferentes regiones de México, han demostrado ser efectivos en la reducción del impacto de la plaga.
Lucas Fadda explicó que ciertos tipos de maíz producen compuestos volátiles cuando son atacados por la chicharrita. Estos volátiles no solo repelen a la plaga, sino que también atraen a parasitoides naturales como la avispa Anagrus virlai, que ayuda a controlar la población de chicharritas de manera natural. Un caso particular en Argentina mostró que una variedad local de maíz generó seis veces más volátiles que los híbridos comerciales, lo que resultó en un control biológico significativamente más efectivo.
Tecnología y predicción en el manejo de plagas
La tecnología juega un papel crucial en la lucha contra Dalbulus maidis. Los modelos predictivos, que utilizan información georreferenciada y algoritmos matemáticos, permiten identificar áreas donde la plaga podría establecerse. Estas herramientas son esenciales para anticiparse a las infestaciones y tomar medidas preventivas antes de que el daño sea irreversible.
Las imágenes satelitales también han demostrado ser útiles en la detección de la chicharrita. Aunque el índice NDVI, comúnmente utilizado, solo detecta la presencia de la plaga cuando la infestación es alta, el índice GCVI ofrece una mayor resolución y sensibilidad, lo que permite una detección más temprana y precisa.
Prácticas culturales y aplicaciones fitosanitarias
Mauricio Pasini, de Intagro, hizo hincapié en la importancia de combinar la tecnología con prácticas culturales adecuadas para un manejo efectivo de la chicharrita. Subrayó la necesidad de eliminar el maíz guacho para reducir la población de chicharritas y enfatizó que la elección de híbridos y una correcta nutrición del cultivo son fundamentales para aumentar la resistencia del maíz a las plagas.
Además, Pasini destacó que las aplicaciones de fitosanitarios deben realizarse con precisión y en el momento adecuado para maximizar su efectividad. Sugirió que estas aplicaciones se lleven a cabo preferiblemente por la noche, cuando las condiciones son más favorables para obtener mejores resultados.
Un enfoque integral para un problema complejo
El control de la chicharrita del maíz requiere un enfoque integral que combine diversas estrategias. La resistencia genética a través de híbridos tolerantes, el uso de control biológico mediante parasitoides, la implementación de modelos predictivos y el uso de tecnologías avanzadas, junto con prácticas culturales adecuadas, conforman un conjunto de herramientas que, cuando se aplican de manera coordinada, pueden minimizar significativamente el impacto de esta plaga en los cultivos de maíz.
El intercambio de conocimientos y experiencias entre especialistas como Mauricio Pasini y Lucas Fadda es vital para avanzar en la lucha contra Dalbulus maidis y garantizar la sostenibilidad y productividad del maíz en América Latina. Con estas estrategias, se espera que los agricultores puedan enfrentar de manera más efectiva esta amenaza, protegiendo tanto su producción como la economía de sus regiones.
Fuente: Aaapresid
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