
El consumo de proteína animal en Argentina sumaría 106 kg anuales por habitante. Este volumen ubica al país en los primeros puestos del ranking de naciones con mayor ingesta “per cápita”. En Uruguay la ingesta es levemente inferior, mientras que en Estados Unidos es sensiblemente más baja, con 38 kilogramos promedio ponderado por persona/año. El consumo de carnes en Argentina también supera ampliamente al de Australia (27 kilogramos “per cápita” por año) y al de Chile (26 kilos por persona).
Un informe elaborado por Franco Ramseyer y Emilce Terré para la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) puntualiza que la proyección de consumo de carne bovina, aviar y porcina durante 2024 suma 105,7 kg por habitante/año. De ese volumen se desprende que este año, cada habitante consumiría siete kilos menos en comparación con el promedio de los últimos diez años, que es de 112,8 kilogramos.

La estimación, que se realizó en base a los datos de consumo de carnes proporcionados por la Subsecretaría de Ganadería y Producción Animal de la Secretaría de Bioeconomía, considera que la composición de la dieta cárnica del habitante argentino promedio estaría conformada con 42% de carne bovina, 42% de carne aviar y 16% de carne porcina.
La proporción de carne bovina caería, de acuerdo con la estimación de la BCR, 3,5 puntos porcentuales respecto de 2023, mientras que la aviar aumentaría 2,4 % en la comparación interanual.
El informe subraya que, por primera vez en los registros, el habitante promedio en Argentina consumiría en 2024 la misma cantidad de carne vacuna que de carne aviar (estimada en 44,5 kg “per cápita”), mientras que el consumo de carne porcina aumentaría 1,1 %.

En el caso de la carne bovina, el análisis de la BCR proyecta un consumo anual por habitante promedio en 2024 de 44,8 kg., por debajo del promedio histórico (72,9 kg) y transformándose en el más bajo de los últimos 110 años.
Una de las variables consideradas por Franco Ramseyer y Emilce Terré es la relación que existe entre el precio de la carne vacuna y el de sus opciones sustitutas. En ese contexto computaron un indicador que calcula el precio relativo entre la cotización de la carne vacuna (medida por kilo de asado), y la de las carnes sustitutas (conformado por un mix que contiene 0,5 kg de pollo entero y 0,5 kg de pechito de cerdo), en base a datos del IPCVA.

El cálculo arroja que en el año 2024 la relación entre el asado y el mix se mantendría sin cambios respecto a 2023, en un valor de 1,9, lo que significa que con el dinero que cuesta adquirir un kilo de carne vacuna, se pueden comprar casi 2 kg de carnes sustitutas.
En tanto, el promedio de los últimos 10 años es de 1,7. Esto significa que la carne vacuna está más costosa que lo usual respecto de sus sustitutos. Este factor explicaría la pérdida de participación relativa del consumo de carne de vaca contra el de cerdo y pollo.
Últimas Noticias
Las lluvias cambiaron la campaña en Córdoba: mejores rindes, pero con señales de alerta
Tras un enero crítico por sequía y calor, las precipitaciones de febrero mejoraron las expectativas productivas. Sin embargo, la variabilidad entre zonas, las plagas y el pronóstico climático mantienen abierto el interrogante sobre el resultado final

Del suelo al espacio: la quinua argentina se enfrenta al laboratorio más extremo
Un envío experimental de semillas de quinua del INTA buscará revelar cómo responden los cultivos a condiciones extremas y aportar claves para la agricultura

Lluvias que cambian el ánimo del campo: ¿alcanzan para asegurar la cosecha?
Las precipitaciones mejoraron la condición de soja, maíz y girasol en gran parte del país, pero el resultado final todavía depende del clima y del ritmo de cosecha en las próximas semanas

El picudo negro avanza y suma presencia en nuevas zonas sojeras
Detectan por primera vez el picudo negro en el noroeste santafesino. El hallazgo confirma su expansión y pone el foco en monitoreo y capacitación

La agroindustria argentina arrancó 2026 con un crecimiento del 7% en sus exportaciones
El Consejo Agroindustrial Argentino reportó que el incremento en las divisas del sector en el primer bimestre, fue impulsado por el trigo, el girasol y la carne vacuna. Sin embargo, encienden una luz de alerta respecto de la competitividad

