Durante el Congreso Maizar 2024: “Liberemos el talento colectivo”, que se realizó ayer en la Ciudad de Buenos Aires, el presidente de la Asociación Maíz y Sorgo Argentino, Federico Zerboni, destacó la actitud de los productores, que sembraron una superficie récord de cereal esta campaña, con la incertidumbre propia de un año electoral electoral y tras tres años de una sequía implacable. Y explicó que las lluvias, aunque dispersas, llegaron para impulsar una siembra récord de maíz, demostrando la capacidad de adaptación y la apuesta constante a la innovación tecnológica que caracteriza al agro argentino.
Subrayó que sembrar, en ese marco, implicó una inversión que logró un resultado excelente en los maíces tempranos, pero que ha sufrido graves daños en los tardíos, debido a la presencia de la chicharrita (Dalbulus maidis).
El titular de la entidad organizadora del evento, participó del acto inaugural del congreso junto al secretario de Bioeconomía, Fernando Vilella, y el presidente del Congreso Maizar, Ignacio Garciarena.
A pesar de las graves pérdidas ocasionadas por el achaparramiento en esta campaña agrícola, el titular de Maizar fue optimista: “así como superamos otras plagas, vamos a salir adelante con esta. Trabajamos desde el primer momento en consolidar la información de nuestra cadena con la de entidades privadas y públicas, y podemos decir que hoy los mejores especialistas del país están encontrando las mejores alternativas para cada situación y zona del país”
No siempre se logran buenas cosechas
Zerboni destacó que “es necesario que se entienda que muchas veces el productor siembra, invierte, pero no cosecha. Sobre todo, que lo entiendan los funcionarios que este año aumentaron mucho las tasas e impuestos a la producción, pensando que el productor siempre tiene buenas cosechas”.
Por otra parte, subrayó el peso del sector agroalimentario, que genera el 64% de las exportaciones. “Somos un país rico en recursos naturales y humanos, con suelos fértiles y un enorme potencial productivo. Pero seguimos atrapados en una economía estancada, con alta inflación y más del 50% de la población sumida en la pobreza”. Y se preguntó: ¿Cuánto tiempo llevamos planteando lo mismo? No podemos permitirnos seguir por este camino”.
Zerboni advirtió: “nuestro sector ha soportado demasiado tiempo el peso de las retenciones, el desdoblamiento cambiario y una alta carga impositiva, lo cual perjudica gravemente al sistema productivo argentino. Confiamos en que estas trabas se resolverán pronto, tal como se prometió durante la campaña electoral”.

“Ya hemos demostrado que la eliminación de retenciones impulsa el crecimiento del sector. En 2015, cuando se quitaron, el área sembrada con maíz aumentó un 55% en solo cuatro años, y las exportaciones crecieron hasta convertir a este complejo en el segundo más importante del país y en uno de los principales del mundo. Y esto, a su vez, impulsó la rotación de cultivos y una agricultura más sostenible”, detalló el presidente de Maizar.
Adelantó, además, que desde Maizar, para 2030, esperan que en Argentina se produzcan 80 millones de toneladas del cereal, aumentando las exportaciones y la generación de divisas, y transformando más granos en proteínas animales, bioetanol y otros productos con valor agregado.
En ese marco, Zerboni, enfatizó: “somos mucho más que un sector primario de la economía. Nuestras cadenas tienen un alto componente tecnológico, donde científicos, agrónomos e ingenieros trabajan con electrónica, sistemas, datos e inteligencia artificial. Invertimos millones en tecnología y aportamos un gran valor a la economía”.
“Es hora de reconocer que nuestro sector es uno de los pilares fundamentales para el crecimiento del país, que genera valor agregado, divisas y, sobre todo, desarrollo humano y profesional”, consideró el presidente de Maizar. Y concluyó: “nuestros cultivos son tecnología, y, por lo tanto, requieren inversión, modelos de negocios innovadores y, sobre todo, un marco institucional que los respalde”.
“Cosechamos la luz del sol”
En tanto, Ignacio Garciarena, consideró que “todavía hay mucho que recorrer en transformación en origen, en desarrollo regional, arraigo, sostenibilidad, modelos de negocios”, y agregó: “no producimos bienes primarios, tampoco tan solo industrializados. Producimos bienes complejos a partir de la fotosíntesis. Cosechamos la luz del sol, y con su resultante vendemos carne, polenta, bioplásticos, combustibles, y maíz en cientos de formatos. Y eso es complejo, muy complejo. No somos una economía primaria, somos una economía evolucionada que agrega enorme valor”.
“Vaca viva” reformulada
A su turno, el secretario de Bioeconomía, Fernando Vilella, dijo que “siempre es bueno estar en casa”, recordando que presidió el Congreso Maizar en 2023, cuando aún “no tenía idea ni expectativa de cumplir el rol” que hoy desempeña.
Retenciones vs. Condiciones macro
Vilella consideró que el maíz es un exponente de “la potente vaca viva nacional”, y agregó: “nuestra vaca viva está siendo reformulada para devolverle la rentabilidad a los productores”. Recordó que por años el sector reclamó por tres cuestiones: que se le sacaran las múltiples regulaciones en el mercado interno y externo; que se redujera la brecha cambiaria creciente y que se quitaran los derechos de exportación: “Pudimos avanzar con las dos primeras cuestiones, prometemos hacerlo con la tercera en cuanto las condiciones macro lo permitan”, aseguró.
Por otra parte anunció que hoy, jueves, viajará a China (principal importador de maíz) “para abrir mercados”. El viaje del funcionario al gigante asiático se enmarca en una gira que incluye Francia y Bélgica.
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