
En la Cámara de Diputados se mantienen expectantes. Este miércoles se definirá en una reunión de Labor Parlamentaria si el Senado sesionará este jueves. El peligro para el oficialismo es que el escándalo de Manuel Adorni se cuele en la agenda, con un final imprevisible.
Los libertarios tenían planeado abrir el recinto para tratar el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y siete pliegos judiciales. Pero quedarán expuestos a que el peronismo pida tratar “sobre tablas” un proyecto para interpelar al Jefe de Gabinete, lo cual podría derivar en una moción de censura para removerlo del cargo.
PUBLICIDAD
Como el proyecto no tiene dictamen de comisión, necesitaría una mayoría especial de dos tercios para ser aprobado. Pero la oposición dura no está preocupada por eso ya que en caso de salir rechazado, servirá para hacerle pagar a los aliados del oficialismo el costo de defender a Adorni. Principio de revelación, a la inversa.
“En el Senado tiene una dinámica muy distinta a Diputados y de golpe puede pasar algo como lo de Kueider y lo terminan echando”, reflexionaba un diputado opositor en referencia a la expulsión del senador acusado de contrabando por ingresar con miles de dólares no declarados en Paraguay.
PUBLICIDAD
Sin embargo, en Diputados “las conversaciones siguen”. Uno integrante de un bloque “del medio” se mostraba confiado porque desde el PRO les habían dejado saber informalmente que si para el 23 de junio el Gobierno no toma la determinación de echar a Adorni, bajarán al recinto para dar quórum a la sesión prevista para tratar los proyectos de interpelación.
En esa línea, consideraban que lo más importante es mantener el tema en agenda para que la presión pública siga haciendo efecto. “Van a pagar un costo político muy alto los que no se sienten”, sentenció.
PUBLICIDAD
Por su parte, desde el PRO aseguran que están esperando a ver qué ocurre en el Senado y adelantan que después definirán en conjunto con la UCR. Será una “decisión conjunta del interbloque”, explicaron. No obstante, los comunicados que difundieron ambos partidos tras la presentación de la declaración jurada de Adorni dejan poco margen de acción. En realidad, ambos partidos aliados esperan que el Gobierno corra al funcionario o que éste dé un paso al costado para no exponerlos.
Este martes por la mañana, otro aliado del oficialismo dejó en claro que no está dispuesto a inmolarse por Adorni y sostuvo que el Gobierno debería resolver el conflicto sin trasladar esa responsabilidad al Parlamento. “Ellos lo tienen que echar. No le vamos a dar la oportunidad para que nos acusen de querer un golpe”, dijo Oscar Zago, del MID.
PUBLICIDAD
Además desestimó las críticas oficialistas contra quienes impulsan una interpelación. “No queremos la caída de Javier Milei. Queremos ir por los que nos mienten, queremos ir por la transparencia y queremos ir por el cambio verdaderamente”, aseguró.
De todas formas, la sesión convocada por la oposición para el 23 de junio no representa un peligro inmediato para el jefe de Gabinete ya que los proyectos para avanzar con la moción de censura no tienen dictamen de comisión. En Diputados el oficialismo tiene más de un tercio por lo que no corre riesgos de una moción “sobre tablas”.
PUBLICIDAD
Por eso la oposición deberá aprobar primero con mayoría simple un emplazamiento a las comisiones de Asuntos Constitucionales y Poderes, Peticiones y Reglamento para que dictaminen los proyectos. Ambas comisiones están controladas por La Libertad Avanza y sin el emplazamiento la oposición no puede obligarlas a tratar los pedidos de interpelación y moción de censura.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Un decreto de Milei abre la posibilidad de acelerar los pliegos para completar la Corte Suprema
La reforma publicada en el Boletín Oficial elimina instancias previas para apurar vacantes, entre ellas las del máximo tribunal. Sin embargo, en Casa Rosada aún no hay una decisión tomada. Los nuevos cargos que se ponen en juego por estos meses
“¡Fuera bloqueadores!”: los gritos contra la delegación argentina que fue expulsada de Bolivia
La escena fue registrada en el avión que llevó al grupo de diputados y dirigentes argentinos que había viajado como veedores ante denuncias por violaciones a los derechos humanos. Los pasajeros bolivianos los increparon


