
La continuidad en el Gobierno de Yacobucci, titular de la Unidad de Información Financiera, entró en las últimas horas en un cono de sombra. A los cuestionamientos internos por su gestión al frente del organismo de lucha contra el lavado de dinero, se le sumaron en las últimas horas sospechas por la actuación de la UIF en causas por narcotráfico y lavado de dinero, que provocaron tensiones y diferencias con el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, que lo había impulsado para ese cargo.
El malestar en la Casa Rosada con el funcionario encargado de combatir el blanqueo de fondos de origen ilícito no es nuevo, pero las últimas novedades precipitaron las versiones de una renuncia inminente, que en el Gobierno no confirmaron ni desmintieron. La definición sobre su futuro podría tomarse en las próximas horas, cuando el funcionario que lo nombró regrese del exterior, según pudo saber Infobae.
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Yacobucci fue oficializado en el cargo en febrero del año pasado y trabajó en tándem con Cúneo Libarona y una persona de su más estrecha confianza, a quien nombró allí para seguir el día a día del organismo. Durante los once meses de gestión, el presidente de la UIF ejerció su rol con autonomía, respondiendo de manera directa al ministro de Justicia, incluso en momentos decisivos, como en los días en los que el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) decidió mantener a la Argentina fuera de la lista gris.
Los recelos que se acrecentaron en los últimos días, de hecho, tienen antecedentes en la actuación que tuvo el titular de la Unidad de Información Financiera en el marco de las gestiones realizadas por el Gobierno para no caer entre los países que toleran el lavado de dinero y el financiamiento de organizaciones terroristas. Para el Gobierno fue una prioridad absoluta evitar una sanción porque recibir una mala nota podía comprometer la base misma del plan económico. Fuentes oficiales recordaron que en ese contexto de urgencia, Yacobucci propuso que el Gobierno contrate el asesoramiento de Mariano Federici y Eugenia Talerico, ex números 1 y 2 de la UIF del gobierno de Mauricio Macri, por una importante suma en dólares. “A Yacobucci se le dijo que no y se avanzó con la línea profesional de la UIF y del Ministerio de Justicia”, recordaron los informantes.
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Ese episodio no fue el primero ni el último observado con ciertas suspicacias desde la Casa Rosada, donde Cúneo Libarona es valorado. Pero lo que sí generó fuerte impacto y habría provocado la ruptura con su “mentor” político fue la detección de que la UIF se retiró de una causa por narcotráfico, mientras agentes del mismo organismo denunciaron un supuesto caso de lavado de dinero contra el dueño de un corralón que vendía hierro en Mar del Plata. La preocupación se amplió cuando se puso atención en los profesionales que brindaron asesoramiento jurídico a los involucrados en ambos casos, pero debido a la gravedad de los procesos que quedaron bajo la lupa, los informantes evitaron dar mayores precisiones.

Las otras diferencias
Si bien lo que agitó los rumores fue la actuación de la UIF dirigida por Yacobucci en esos procesos judiciales, el funcionario había quedado bajo observación porque en los casi 11 meses de gestión no avanzó con la adecuación de la UIF a los estándares requeridos por el GAFI, aun cuando ese organismo internacional estuvo cerca de aplazar a la Argentina en octubre pasado.
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Al funcionario también le cuestionaron una falta que para el mundo libertario es grave: no cumplir con la política oficial de austeridad que siguen todos los ministros y funcionarios principales cuando tienen que volar en avión. “Fue el que más viajó y siempre en primera clase”, admitieron en el Gobierno. Tanto llamó la atención que hasta el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, preguntó por Yacobucci y sus pasajes exclusivos, algunos de los cuales se realizaron de manera extraoficial y sin la autorización previa que cumplen todos en Casa Rosada.
El titular de la UIF tampoco cumplió con una línea política que tiene la gestión de Javier Milei -y que se ajusta a las directivas del propio GAFI- de no participar como querellante en causas en las que se investiga posibles hechos de corrupción de gestiones anteriores. Es que para el Gobierno, esas tareas deben ser cumplidas por los fiscales y los funcionarios tienen que brindar todos los informes requeridos, respetando las funciones de la Justicia, que son ajenas al Poder Ejecutivo. También se supo que Yacobucci resistió la asunción plena del vicepresidente Santiago González Rodríguez, tras la salida sorpresiva del anterior N° 2 del organismo, Manuel Tiesso.
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La acumulación de tensiones, diferencias y críticas provocaron roces con el propio Cúneo Libarona, quien podría tomar una decisión sobre el futuro del presidente de la Unidad de Información Financiera en las próximas horas.
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