
Los votos de las 20 agrupaciones y partidos que no lograron traspasar en la provincia de Buenos Aires el piso del 1,5% de los votos válidos que establecen como requisito las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) son muchos. Casi 10 puntos porcentuales, un número relevante para las fuerzas políticas que participarán en los comicios generales puedan acceder a más bancas.
Con más del 90% de las mesas escrutadas, solo las boletas de las cinco alianzas de Frente de Todos, Juntos, el Frente de Izquierda, Avanza Libertad y Vamos con Vos estarán en los cuartos oscuros del 14 de noviembre. En el camino quedarán cerca de 800 mil votos “huérfanos” para la próxima campaña electoral, a los que podrían sumarse más electores si crece la participación electoral como se prevé.
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Ahora bien, no todos los espacios políticos excluidos de las generales representan un voto “débil” capaz de ser disputado de igual forma. Hay plataformas que manifiestan una postura ideológicamente definida, lo que se convertirá en un obstáculo infranqueable para algunos candidatos que buscarán dar la batalla final hacia el Congreso.
La mayoría de estas agrupaciones provienen desde el espectro de una derecha conservadora, confesional anti- legalización del aborto o libertaria. Si se suma cada espacio, unos 9 precandidatos afines a esas ideas dejarán cerca de 450 mil votos disponibles. Quienes quedaron en ese umbral son la dirigente evangelista Cynthia Hotton (1,45%, 120.690 votos) por +Valores; la bailarina y mediática Cinthia Fernández (1,10%, 91.985) por el conservador Unite; y el militar retirado José Gómez Centurión (0,95%, 79.423) por el Frente Unión por el Futuro.
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En este grupo además figuran el precandidato acusado de neonazi Alejandro Biondini (0,60%, 50.395) por el Frente Patriota, Ayelén Alancai (0.53%, 43.993) por el espacio Celeste PROVIDA, y el libertario José Ignacio Raffo (0,54%, 45.306) por Todos por Buenos Aires, el precandidato anti aborto Víctor Manuel Albarracín (0,27%, 22.723) por la lista Conservador Popular; Jorge Alberto Paz (0,03, 2.877) de Moral y Progreso y Walter Arias (0,09%, 8.123) por Unidad Social.
Desde una identidad peronista refractaria al Frente de Todos, poco más 2 puntos y medio quedaron disponibles. En ese grupo están Guillermo Moreno (0,96%, 80.006) por Republicano Federal; el ex diputado nacional Miguel Saredi (0.59%, 49.213) por Federal y el empresario y presentador televisivo Santiago Cúneo (0,41%, 34.422) por Popular.
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En un segundo orden, aparecen Mirta Beatriz Sotelo por Esperanza del Pueblo (0,17%, 14.336); el sindicalista matancero de la CGT Ernesto Claudio Ludueña (0,15%, 13.209) por la Corriente de Pensamiento Bonaerense; Sergio Jesús Medrano (0,10%, 8.537) por Dignidad Patriótica, quien llegó a confluir con Eduardo Duhalde, Roberto Lavagna y el salteño provida Olmedo, y Anabella Belén Lentini (0,03%, 2817) por el partido Laborista.
El otro gran polo está vinculado con la izquierda anticapitalista. Con respecto al primer grupo, son dos ex aliados o agrupaciones que pidieron ingresar al Frente de Izquierda-Unidad: Manuela Castañeira (0,84%, 70.348) por el Movimiento al Socialismo (MAS) y Jorge Altamira (0,33%, 28.077), con Política Obrera. Es más de 1 punto porcentual y casi 100 mil votos.
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En lo que respecta a la centro-izquierda, tanto en la Provincia como en Ciudad de Buenos Aires es un sector que está integrado en el Frente de Todos o en Juntos. Dos listas no obtuvieron el objetivo de superar las PASO, y concentran poco menos de un punto: Fabiana Zanutti (0,50%, 41.828) del partido Verde y Mario Mazzitelli (0,29%, 24.590), por el Proyecto Justo, Social y Humanista.
Pocas oportunidades para el Frente de Todos
Aunque la victoria opositora de “Juntos” de este domingo fue contundente, las diferencias marginales de votos en las elecciones legislativas importan. Un punto más o un punto menos pueden significar nuevas bancas para cada fuerza política, incluso en las terceras o cuartas fuerzas. Pero el trasvamiento de votos, aún entre clivajes ideológicos afines, no es un arimética mecánica. Los partidos políticos siempre tienen que convocarlos, convencerlos.
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En esa tarea, el Frente de Todos la tiene más difícil, de acuerdo a los analistas consultados por Infobae. “Es una elección complicada para el oficialismo, porque la tendencia histórica es que luego de las PASO el remanente de votos disponible que se genera con los partidos o candidatos que no pasan a la general suele polarizar contra el kirchnerismo”, sostuvo Federico Zapata, de la consultora Escenarios.
Según Zapata, el nicho de votantes de izquierda que votaron a otras agrupaciones en las PASO terminen pronunciándose por el FIT-Unidad. “Por otro lado, hay otro nicho de derecha que probablemente confluyan hacia las fuerzas de ese signo que quedaron en pie. Por ejemplo, los votantes de Gómez Centurión que puedan inclinarse por Espert”, opinó. En tercer lugar, el politólogo indicó que los votantes peronistas “no kirchneristas” posiblemente “terminen repartiéndose entre Juntos por el Cambio y las opciones no kirchneristas”. Entre esos adherentes están quienes colocaron su boleta a favor de Guillermo Moreno.
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Mariel Fornoni, de Managment & FIT, coincidió con ese panorama presentado en las primarias. “Seis de los diez puntos son de espacios de centro derecha, el resto de izquierda. La mayoría iría a Juntos por el Cambio”, evaluó. “En general, en las historia de las PASO, el Frente de Todos ha crecido menos entre esta instancia y las generales, ha sido bastante estático. Juntos por el Cambio ha tenido un mayor crecimiento con votos nuevos o de otros espacios que apuntan, con un “voto estratégico”, votar por la oposición”.
Para el consultor político Maximiliano Aguiar, “no parece que vaya a existir un corrimiento en masa” de los votantes de los partidos y agrupaciones que no consiguieron el piso mínimo en las PASO. “Sobre todo teniendo en cuenta un corrimiento significativo, que permitiera revertir un escenario electoral como este y con una diferencia de casi 5 puntos”, consideró.
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Según su punto de vista, el titular de Maxi Aguiar y Asociados puntualizó que será más relevante la participación electoral que se logre en los comicios del 14 de noviembre, después de la caída registrada ayer en todo del país del 67 por ciento; el guarismo más bajo desde la vuelta de la democracia.
“Hay un 14% de electores que votaron en las presidenciales de 2019 y no votaron en las PASO. En virtud de variables diversas, como el avance o retroceso de la pandemia, pueda haber un mayor nivel de participación o menor. Eso puede tener un impacto más importante que el reparto de votos de las listas que quedaron fueran de las PASO, son más de un millón de votos que no concurrieron a las urnas”, concluyó.
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