Las disputas entre oficialismo y oposición por las restricciones se extienden más allá del AMBA y preocupan al gobierno de Kicillof

Los intendentes de Zárate y Campana se cruzaron por el sistema de fases. Son municipios linderos pero uno tiene más permisos que el otro. Alerta en el gobierno de la Provincia.

Sebastián Abella, intendente de Campana, saluda al gobernador Axel Kicillof
Sebastián Abella, intendente de Campana, saluda al gobernador Axel Kicillof

La segunda ola de coronavirus en la provincia de Buenos Aires explicita también las diferencias políticas entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio por fuera de la región metropolitana. Una particular situación se da en el corredor norte del llamado AMBA 40 donde los municipios de Zárate y Campana se encuentran en distintas fases de actividades permitidas pese a estar geográficamente ubicados uno al lado del otro. El intendente de Zárate, Osvaldo Cáffaro (FdT), pidió que su distrito pase a Fase 2 a partir de este viernes, mientras que el de Campana, Sebastián Abella (JxC), resiste en la Fase 3 pese a estar en una situación epidemiológica similar. Hubo reproches entre ambos intendentes sobre las decisiones tomadas y en el gobierno de Axel Kicillof ven con preocupación la posición del campanense ante la amenaza de que el cortocircuito puede replicarse en otras regiones de la provincia entre intendentes de distintos signos políticos.

Desde que Zárate pidió esta semana pasar a Fase 2, la presión para que el municipio de Campana siga el mismo camino se acrecentó. Campana limita al norte con Zárate y al sur con Escobar, otro distrito que también está en Fase 2 con las mayores restricciones de actividades que implican, por ejemplo, la suspensión temporal de las clases presenciales.

La discusión por la presencialidad escolar en el Conurbano y en la ciudad de Buenos Aires es uno de los botines que aparecen también en esta disputa territorial. Abella se para detrás del posicionamiento de algunos de sus compañeros intendentes de Juntos por el Cambio como Jorge Macri (Vicente López) o Gustavo Posse (San Isidro) que intentaron mantener las escuelas abiertas en sus municipios pese a la decisión del gobierno nacional. Una semana atrás, en su municipio pegó carteles en la vía pública bajo la consigna: “El mejor lugar es la escuela”.

Además, desde sus redes le envió un mensaje a Kicillof. “Le pedimos al gobernador que no cierre las escuelas en Campana. Que garantice la asistencia para todos los comerciantes y trabajadores afectados por las nuevas restricciones. Todos los especialistas y hasta el propio ministro de Educación de la Nación coinciden en que los contagios vinculados a las escuelas son mínimos y en la importancia que tiene la educación presencial. Las escuelas, con protocolo, son un lugar seguro. Por eso, le pedimos al gobernador que nos permita mantenerlas abiertas y con los chicos teniendo clases presenciales”. Hasta el momento, en Campana las clases en las escuelas continúan.

Del otro lado del Arroyo de la Cruz sobre la ruta 6, en Zárate, la mirada es distinta. El intendente Cáffaro defendió la decisión de bajar de Fase, que implica que a partir de este lunes no haya clases presenciales por 15 días. También lamentó que el pedido para que pase a Fase 2 el distrito que él gobierna no haya tenido una mirada regional; es decir no se haya plegado Campana. “Ojalá hubiesen tomado la misma medida que nosotros. Este esfuerzo lo deberíamos haber hecho en forma conjunta”, sostuvo Cáffaro en conferencia de prensa. Abella contestó. Dijo que “la medida que tomó Zárate fue tomada sin consultarnos a nosotros, Osvaldo -Cáffaro- sabrá bien por qué la tomó”.

El intendente de Campana, Sebastián Abella, junto al de Zárate, Osvaldo Cáffaro
El intendente de Campana, Sebastián Abella, junto al de Zárate, Osvaldo Cáffaro

La cercanía entre ambos municipios hace que la movilidad de personas sea constante. Además, Zárate-Campana es uno de los polos industriales más grandes del país y una zona de tránsito constante atravesada por las principales rutas nacionales y el corredor fluvial del Río Paraná.

“No es un límite geográfico. El impacto se da sobre una zona, una región”, expresó Cáffaro. Por su parte Abella le pidió a la población de Campana que mantenga los cuidados para sostener la Fase 3. “Más allá de las medidas de control que pueda tomar el gobierno municipal, cuando no se cumpla con lo que tienen que hacer que es ir a trabajar y volver a sus casas se pone el riesgo de que el gobierno nacional y provincial nos cambie de Fase y obviamente esto, si sucede, lo vamos a acatar y va a generar también que muchos rubros tengan que dejar de trabajar”, aseguró este jueves en una rueda de prensa que brindó.

La situación mantiene en alerta al gobierno bonaerense. En La Plata hay malestar con el intendente de Campana. Sostienen que hay un posicionamiento político por el espacio político que integra por sobre las medidas de cuidado.

Osvaldo Cáffaro y el gobernador Axel Kicillof
Osvaldo Cáffaro y el gobernador Axel Kicillof

Los concejales oficialistas de Campana que responden a Abella acusan al Frente de Todos que están pidiendo que el municipio pase a Fase 2 “para que cierre todo y no haya más clases”. La diputada provincial del FdT, Soledad Alonso, viene cuestionando al intendente. Denuncia que no hay controles de parte del municipio y que los centros de aislamiento no están abiertos como lo hicieron en el pico de la pandemia. “Es crítica la situación porque los vecinos se denuncian entre sí a quienes tienen síntomas y andan por la calle. Si no hay controles la fase 3 no se va a poder seguir manteniendo”, sostuvo esta mañana en declaraciones a Radio Provincia.

Desde que comenzó la pandemia, en Zárate se registraron 181 personas fallecidas y 7505 casos confirmados. En Campana, 8958 casos confirmados y 148 fallecidos.

Si bien el grueso de los intendentes mantienen diálogo constante con el gobierno bonaerense, el rumbo diferente de las políticas que tomaron los distritos vecinos de Zárate y Campana es una muestra de una situación que se puede replicar en distintas regiones y que hizo encender las luces del gabinete de Kicillof.

Es una situación parecida se dio el año pasado con el municipio de Tandil gobernado por el radical Miguel Lunghi, cuando ante la suba de casos, y para no bajar de Fase, que implica restricciones a distintas actividades, optó por salirse del esquema que establecía la Provincia y armar su propio sistema de tres instancias: rojo, amarillo y verde. Luego de algunos cruces y con la situación al límite Lunghi definió regresar al esquema de fases.

Las diferencias de actividades permitidas entre Fase 2 y 3 son varias. La principal es la realización de clases presenciales que está permitida en Fase 3.

En Fase 3 también se permite la realización de artes escénicas y musicales, las salas y complejos de cine, los talleres culturales de hasta 20 personas al aire libre o en espacios cerrados con amplia ventilación y la apertura de jardines maternales CADI. Todo esto se encuentra prohibido en fase 2.

Además, se pueden realizar -con un máximo de 20 personas- la celebración de ritos religiosos en espacios cerrados con amplia ventilación y, con un aforo del 30%, la actividad en espacios cerrados con amplia ventilación, los bares y restaurantes en con mesas en su interior, la apertura de shopping (solo locales comerciales sin patio de comidas) y la apertura de museos y eventos culturales, sociales, recreativos, religiosos en espacios públicos al aire libre con una concurrencia máxima de 30 personas.

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