
El gobierno nacional emitirá una Decisión Administrativa (DEA) este viernes con una serie de medidas para combatir la llegada de la segunda ola de COVID-19. Entrarán en vigencia a partir del próximo sábado con el objetivo de desalentar los vuelos al exterior durante la Semana Santa.
El objetivo del Gobierno es que haya la menor cantidad posible de viajes durante la celebración religiosa, momento en el que muchos ciudadanos suelen viajar por el país o al exterior, que en este caso es lo que más preocupa. Por eso la decisión de que las medidas comiencen a regir este fin de semana.
La ministra de Salud, Carla Vizzotti, confirmó esta tarde en una entrevista televisiva que la decisión administrativa se conocerá este viernes, aunque en la Casa de Gobierno no descartaban que se publique antes de que finalice el jueves.
Aún restan definir algunos mínimos detalles pero ya están estipuladas cuatro medidas centrales que marcan el principio de la lucha contra la segunda ola de coronavirus. En los últimos días hubo múltiples reuniones en Balcarce 50 en las que participaron el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; la titular de la Secretaría Legal y Técnica, Vilma Ibarra, la titular de la cartera de Salud, Carla Vizzotti; el ministro de Transporte, Mario Meoni; y autoridades del Ministerio de lnterior.

Se restringirán al mínimo los vuelos provenientes de Brasil, donde circula a toda velocidad la cepa Manaos, una de las más contagiosas y que genera máxima preocupación en el Ministerio de Salud. Además continuarán prohibidos los vuelos provenientes de Reino Unido, Italia, Países Bajos, Australia y Dinamarca, países donde se había detectado una de las nuevas cepas.
Otra de las medidas, como adelantó Infobae el martes, será la obligación que tendrán todas las personas que ingresen al país de realizarse un testeo para determinar si están contagiadas o no con coronavirus. Será un PCR que deberá pagarse cada uno de los que vuelvan a la Argentina.
La tercera medida va de la mano del resultado de ese análisis. En el caso de ser positivo, las personas deberán cumplir con una cuarentena obligatoria de 10 días, que se llevará a cabo en el domicilio declarado legalmente. El control del cumplimiento quedará en manos de las autoridades provinciales y municipales, que deberán hacer un seguimiento pormenorizado de cada caso.

Por ahora la aplicación de la cuarentena en un hotel, que sea pagado por cada una de las personas que deben cumplir el aislamiento, no es una posibilidad viable. Fue una opción que giró por los despachos oficiales pero que no encontró un aval de todos los ministerios que están en la coordinación de las nuevas medidas. De todas formas, la posibilidad sigue latente. No está descartada de plano completamente.
El Gobierno quiere evitar que las personas que retornen al país incumplan con los días de aislamiento y terminen generando contagios con la nueva cepa. Hasta el momento no hay circulación de la cepa Manaos ni la sudafricana, y en la Casa Rosada entienden que la restricción de vuelos, el testeo y el cumplimiento efectivo de la cuarentena serán determinantes para evitar la propagación del virus.
Una cuarta medida estará destinada a reforzar el control en las fronteras. Para eso se utilizarán fuerzas federales que apoyen a las que ya están en cada control fronterizo. Aún no está definido, pero las Fuerzas Armadas podrían prestar apoyo logístico, ya que por la ley de Seguridad Interior no pueden enviar personal militar para el control de los pasos entre países.

Hasta este jueves no era una opción posible cerrar las fronteras entre provincias y restringir la circulación en algunas franjas horarias del día. En este último caso la medida estuvo presente en algunas reuniones que hubo en Casa Rosada y en la que se llevó adelante con los gobernadores, pero, por el momento, no avanza su implementación.
En el Gobierno advierten que la situación sanitaria es muy dinámica y que las medidas que se tomen a partir de este fin de semana pueden actualizarse en los próximos días en el caso de que haya un aumento sostenido de contagios en todo el país.
En la Casa Rosada tienen en claro que el estilo de medidas que se pueden tomar son como las que se empezarán a aplicar a partir del fin de semana. Resulta imposible pensar en una cuarentena generalizada similar a las que los argentinos cumplieron en la primera mitad del 2020. Hay dos motivos que lo impiden: el incumplimiento de la gente y la decisión del Gobierno de no frenar nuevamente la economía.
Si el escenario sanitario empeora en algún lugar del país, la intención oficial es que cada provincia o municipio haga una cuarentena focalizada. Casos aislados regulados por las autoridades locales. En el Gobierno saben que no hay margen para aplicar medidas restrictivas que corten la circulación masiva de gente. Aun aunque haya un aumento de casos de coronavirus en los próximos días.
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