
El pasado sábado Infobae dio a conocer una reciente resolución del gobierno brasileño adoptada en base a lo determinado por el Consejo de Estrategia Comercial de aquel país en virtud de la cual a partir del 5 de febrero de 2022 se dará por finalizado el histórico acuerdo de transporte marítimo entre ambas naciones.
Desde 1959 Argentina y Brasil han mantenido una estrategia comercial bilateral que como regla de oro estableció que todas las cargas de exportación e importación de productos procedentes de puertos de un país con destino en puerto del otro país sería transportada por buques de bandera argentina o brasilera respectivamente.
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Fuentes de la institución que nuclea a las navieras nacionales que forman parte del acuerdo bilateral de transporte (SEMARBRA) brindaron a Infobae algunos detalles ilustrativos acerca de lo que implica el acuerdo al que Brasil le ha colocado fecha de vencimiento.
En términos globales, el intercambio comercial con Brasil ronda cada año los 20.000 millones de dólares y la cifra en juego en concepto de fletes sobrepasa ligeramente los 2.000 millones de dólares en igual lapso de tiempo.
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“Si bien desde el Ministerio de Transporte se nos indica que se han abierto instancias de diálogo, las noticias provenientes de la embajada de Brasil indican que nuestros vecinos han decidido liberar el transporte marítimo y que han dejado sin efecto también acuerdos similares que existían con Chile y Uruguay. Es una decisión que no tiene marcha atrás”, confirmó a Infobae uno de los armadores involucrados en el transporte binacional.
La gravedad de la medida es de una magnitud tal que, sin perjuicio de la pérdida de fuentes de trabajo (aún no cuantificada por los gremios y empresas del sector), y la puesta en riesgo de la continuidad de varias empresas nacionales y brasileras, a nivel local implica la pérdida de la única presencia de navieras y marinos argentinos en puertos del exterior y el cierre definitivo de cualquier expectativa de recrear una Marina Mercante Argentina con una proyección que vaya más allá de los puertos nacionales.
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Si bien las autoridades nacionales demoraron en informar a los representantes empresariales y gremiales sobre la decisión de Brasil, una filtración diplomática puso en alerta a las navieras de ambos países las que se apresuraron a firmar una declaración conjunta en defensa del acuerdo bilateral que, casi en simultaneo con el anuncio oficial, reclama al gobierno de Jair Bolsonaro dar marcha atrás con la medida. Asimismo, los navieros locales elevaron su voz en reclamo de mayor reacción de parte de la Cancillería Argentina.
Idéntica medida ensayaron los gremios del sector marítimo nacional, pero algunos de los dirigentes marítimos dudan a la hora de elevar el tono del reclamo ya que prefieren mostrarse alineados con el gobierno nacional aún a costa de la pérdida de fuentes de trabajo que la situación traerá aparejada.
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“El pasado 28 de enero, ya con el rumor instalado en ambos países, enviamos una carta al canciller Felipe Solá en la que lo alertábamos sobre la necesidad de establecer un diálogo con su par brasilero a efectos de detener esta medida. Lo propio hicimos con la autoridad de aplicación (subsecretaría de Puertos, Vías Navegables y Marina Mercante) pero no hemos obtenido las respuestas que esperábamos”, sostienen los navieros.
Expertos en Administración Naviera consultados por Infobae recordaron que el uso de buques de bandera propia para atender el comercio exterior genera una doble contribución a la balanza de pagos el país. Por un lado el transporte de exportaciones en buques de bandera nacional o con tratamiento como tales, implica un ingreso adicional de divisas que se suma al que proviene por la mercadería exportada en si misma (el flete se vende aparte como un servicio anexo a la venta del producto transportado).
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Por otra parte, las importaciones que llegan al país a borde de buques con privilegios de pabellón nacional no implican la erogación de divisas para el pago del costo del flete a una naviera extranjera. Aunque el valor del flete es siempre fijado en dólares por tonelada transportada, a las navieras locales el servicio se les paga en pesos al cambio oficial.
En las últimas horas, todos los consultados por este medio coinciden en afirmar que poco es lo que se puede hacer para revertir la decisión del país vecino: “La señal que nos dan desde Brasil es que no nos están prohibiendo el transporte, solo que a partir de ahora deberemos competir con las mega empresas navieras internacionales, lo que definitivamente nos dejará fuera de competencia”.
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