Daniel Rafecas apeló a la Constitución para defender su postulación a la Procuración ante la ofensiva de los senadores kirchneristas

El candidato de Alberto Fernández publicó un sugerente mensaje en medio del debate parlamentario que analiza modificar las mayorías legales para aprobar la designación del jefe de los fiscales

(Consejo de la Magistratura de la Nación)
(Consejo de la Magistratura de la Nación)

El juez federal Daniel Rafecas sigue confiado en poder convertirse en el próximo Procurador General de la Nación. Con una foto de la Constitución Nacional y el artículo que habla sobre la independencia del Ministerio Público Fiscal, el magistrado publicó un sugerente mensaje en sus redes sociales: “La Constitución Nacional siempre es un buen comienzo...”.

“Seguimos preparándonos para la audiencia pública y, ojalá, para asumir el cargo de Procurador General de la Nación, cuyo pliego, a propuesta del Presidente @alferdezok ingresó al H. Senado de la Nación en marzo, tras recibir 700 apoyos (incluyendo la UBA y todos los organismos de DDHH) y solo 3 impugnaciones”, escribió escuetamente. Aunque dijo poco, dijo mucho.

Rafecas esquiva a la prensa, mientras en el Gobierno el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner parecen estar dando una pulseada en torno al cargo de Procurador General. Su pliego fue enviado en marzo al Senado, la pandemia demoró el proceso pero ahora el kirchnerismo no avanza con el tratamiento de su postulación.

Según dijeron a Infobae en el entorno de Rafecas, el juez se mantiene optimista. Sobre todo porque cuenta con el aval del presidente Fernández, que lo sigue destacando públicamente como su único candidato a convertirse en procurador.

Por lo pronto, destacan que hasta ahora el bloque oficialista en el Senado no hizo nada propio. Solo desempolvó dos proyectos en la Comisión de Justicia, en manos del cristinista Oscar Parrilli, que habían presentado los legisladores opositores Martín Lousteau y Lucía Crexell en la gestión anterior, en donde se buscaba ponerle un plazo de 6 y 5 años, respectivamente, a la jefatura de los fiscales. Ahora, se le sumó la avanzada del rionegrino Alberto Wereltineck, que sugiere cambiar las mayorías y también la integración del jurado de enjuiciamiento para los fiscales. Hubo un enérgico repudio de las asociaciones de jueces y fiscales por esa iniciativa.

Rafecas ya había dicho que estaba de acuerdo en que el cargo fuera temporario. Pero también fue muy claro a la hora de sostener que al jefe de los fiscales hay que nombrarlo con los dos tercios de los votos del Senado. No es el único que así lo sostiene. Convocado por el Senado, el jurista Alberto Binder, titular del Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (INECIP), hace unos días habló de la necesidad de contar con el apoyo mayoritario de cara al rol que comenzará a tener el jefe de los fiscales con el nuevo código acusatorio. A su criterio, la posibilidad de bajar ese requisito a la mitad más uno de los senadores sería viable si el cargo fuese de cuatro años, en paralelo a los tiempos de un gobierno electo.

Ya en agosto, Rafecas escribió en su perfil: “Confío además en que la Comisión de expertos que está trabajando en recomendaciones en el área de Justicia va a mantener la exigencia de que todo candidato a procurador sea avalado con mayoría especial de dos tercios en el Senado de la Nación”.

La comisión de once juristas a las que convocó el presidente Fernández a fines de julio, cuando presentó la reforma judicial en el Salón Blanco de la Casa Rosada, terminará su trabajo y se lo entregará al presidente. Allí, además de analizar las reformas en el Consejo de la Magistratura y la Corte Suprema, los especialistas deberán dar su parecer sobre cómo debe ser electo y removido un procurador, y también si el cargo debe dejar de ser vitalicio.

Tal como publicó Infobae el domingo, el grupo de expertos propondrán poner un límite de tiempo al cargo y mantener fijo el requisito de los dos tercios de los votos del Senado para remover a un procurador. El dilema está en la forma de designación: ahí las opiniones están divididas entre la mayoría absoluta (la mitad más uno de los miembros de la Cámara Alta) o los dos tercios.

Hoy, el Gobierno no tiene esos dos tercios para nombrar a alguien en ese cargo, sin negociar. Tampoco los tuvo Mauricio Macri cuando propuso a la jueza de la ciudad Inés Weinberg de Roca, una de las integrantes -precisamente- de los juristas convocados por el presidente para dar su opinión sobre el tema.

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