Luis Miguel Etchevehere: “Si ganan los usurpadores, vamos a la barbarie”

En diálogo con Infobae, el ex ministro de Agroindustria de Mauricio Macri agregó que “si la Justicia tarda o no falla nunca, no pierde mi familia, sino el Estado de derecho y la Constitución”

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Luis Ethevehere dialogó con Infobae sobre la ocupación del campo familiar
Luis Ethevehere dialogó con Infobae sobre la ocupación del campo familiar


Luis Miguel Etchevehere, sus hermanos varones y su madre vienen de un largo conflicto con su hermana Dolores por la sucesión de Luis Félix Etchevehere, director de El Diario de Paraná, presidente durante siete períodos de la Asociación de Entidades Periodísticas (ADEPA), que murió en setiembre de 2009. Después de una larga batalla, hace dos años se llegó a un acuerdo privado de adjudicación y partición de bienes que incluso fue publicada en medios locales. Pero algo que todavía se desconoce sucedió, que llevó a militantes del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) a ingresar a la Casa Nueva, campo de la familia que es propiedad de Las Margaritas S.A., hace siete días. Si fuera solo un conflicto familiar, allí quedaría la discusión. Pero desde el comienzo se vio a funcionarios del Gobierno nacional involucrados en la toma, una abogada del Ministerio de Justicia de la Nación está llevando el caso, y Juan Grabois reconoció que está involucrado en la toma y declaró: “Espero que en breve Luis Etchevehere esté preso". El ex presidente de la Sociedad Rural y ex ministro de Agroindustria de Cambiemos, aseguró que “el Gobierno nacional está implicado en la usurpación y el gobierno provincial es cómplice” y que “hay zona liberada en el campo”. Aquí, el diálogo que desde la ruta mantuvo con Infobae.

—¿Cuál es la situación en este momento? ¿Se hizo la audiencia?

—Hubo ayer una audiencia de partes en el marco del juicio de usurpación que se tramita en la Justicia ordinaria de Entre Ríos, que nos llamó mucho la atención, porque estuvieron presentes (la titular del INADI) Victoria Donda y una señora Verón, del Ministerio de Justicia. Luego hubo otros dos hechos que sucedieron en las últimas horas. En esta última madrugada apareció otro funcionario del Gobierno, Sebastián Correa, de la Dirección de Economía Popular, que quiso salir con otras cinco o seis personas. Como el fiscal de la causa, Oscar Sobko, dispuso que todas las personas que salían de la casa tenían que ser requisadas y éstos se negaron, volvieron a entrar a la propiedad y todavía están adentro. Por la mañana hubo otra funcionaria del Gobierno nacional que salió, Gabriela Cardineti, del área de acceso a la Justicia del Ministerio de Justicia. En este caso eran cuatro vehículos y accedieron a la requisa, así que pudieron salir.

—¿Qué cree que es lo que está pasando?

—Es muy sencillo. Se está tomando una propiedad por la fuerza, por personas que están privando de la posesión a sus legítimos dueños, personas que no están mostrando ninguna acreditación para hacerlo. Atrás de esto, están Juan Grabois y el Ejecutivo nacional. Vemos que Alberto Fernández está respaldando la toma de tierras. Y vemos que la provincia de Entre Ríos tomó esa zona de campo como zona liberada, porque no vemos ninguna acción. El gobernador tomó el argumento de los usurpadores para desentenderse del tema.

—¿Cuál es ese argumento?

—El argumento de los usurpadores es decir que se trata de un tema familiar, cuando está probado en sede judicial que hay una sociedad anónima que es dueña de los bienes de los que están tomando. Ninguno de los 100 usurpadores puede justificar legalmente su presencia en el lugar, solo tienen un relato con el fuerte apoyo del Ejecutivo nacional y la complicidad del Ejecutivo provincial.

—¿Por qué usted está afuera del campo? ¿Por qué no entra?

—Porque está todo armado para provocarnos. Los que están adentro del lugar quieren victimizarse, pero no queremos que se dé ninguna situación de violencia. Los que están adentro son usurpadores y pedimos el desalojo, esperando que actúe la Justicia. Se da el contrasentido de que los dueños legítimos demuestran mediante escritura púbica y todo tipo de títulos estamos afuera, mientras los usurpadores están revisando nuestros cajones, usando nuestro baño, durmiendo en nuestras camas. Es una situación muy estresante, un daño psicológico muy grande que estamos viviendo.

—¿Su hermana está adentro del campo? ¿Quién más está?

—Sí, tengo entendido que sí. Con otras 99 personas, por lo menos.

—¿La casa la usaban o estaba deshabitada?

—Es la casa familiar que compró mi padre en el año 1970 o 1971, es el punto de reunión de nuestra familia. Siempre fue el lugar preferido de mi padre para escribir, ya que era un periodista que llegó a director del diario de Paraná. Le recuerdo que fue presidente de ADEPA, director de la SIP, ejerció el periodismo y la defensa de la libertad de prensa como valores centrales en su vida. En la casa hay infinitos recuerdos de mi padre, de su vida periodística, que no son necesariamente de valor económico, pero sí de valor afectivo, como fotos de reuniones, una medalla, un cuadrito. En los cajones está nuestra ropa, la ropa de mis hijos y sobrinos. Bombachas de campo, camisas, los elementos de nuestra vida diaria. Es una casa usada, querida y vivida, a la que vamos todas las semanas. Y cada día que pasa en estos siete días, el peor momento es cuando uno se imagina qué estarán haciendo con las cosas de mi madre, con la biblioteca, con los cajones donde hay recuerdos de todo tipo, como el libro de visitas que tienen las familias.

—¿Por qué cree que su hermana facilitó algo así?

—Está cometiendo un delito, junto a Grabois, con un relato preparado. Supongo que lo vienen preparando con mucho tiempo, con meses. Habrán organizado “yo voy a decir estas cosas, me voy a poner en víctima”, habrán pensado que “tenemos que dar una excusa”. Porque algo así no se hace con poco tiempo. Claramente buscan ganar tiempo, que se vayan dilatando los tiempos, confundiendo a la opinión pública, y así nos vamos quedando. Espero que el juez rápidamente dicte el desalojo. Porque cualquier cosa que se quiera dirimir, está la Justicia.

Luis Miguel Etchevehere
Luis Miguel Etchevehere

—¿Pero tienen cuentas pendientes en el juicio familiar de sucesión?

—Hace dos años que terminó el juicio. No puede haber ningún atenuante. Es categórico. Nosotros mostramos el título de propiedad, del otro lado, lo único que hay es un relato rodeado de funcionarios nacionales. Es como lo que pasa con los mapuches en el sur, donde el 90% está totalmente integrado, pero hay un grupo que quiere tener un relato.

—Usted habló con el gobernador, ¿qué fue lo que le dijo? ¿No volvió a comunicarse?

—Al día siguiente que empezó esta situación me comuniqué con (Gustavo) Bordet, y me dijo que no iba a permitir que estas cosas sucedieran en Entre Ríos. Pero a los siete días, la situación sigue como siempre. No volvió a comunicarse y sentimos claramente que es zona liberada. Lo mismo sucedió cuando Felipe Solá dijo que iba a volver a lanzar la Junta Nacional de Granos. Hubo otros funcionarios que salieron a decir que no eran ideas del Gobierno. O cuando Grabois dijo que va a haber 5, 10, 20 Guernicas. Dicen que, bueno, lo dice él, no es la opinión del Presidente. Pero no es una casualidad lo que está pasando. Forman parte del Gobierno. Está muy claro que le dijeron a Grabois y a estos sectores, “apoyame en las elecciones, que cuando gane y vos tomes tierras, yo voy a mirar para otro lado y voy a poner el aparato del Estado a ayudarte”.

—¿Qué va a pasar ahora?

—Tenemos toda la esperanza en que la Justicia, evaluando las pruebas que son categóricas y contundentes, ordene el desalojo de los usurpadores. No vemos que pueda hacer otra cosa.

—¿Lo llamó Mauricio Macri?

—Todo el mundo me llamó. Mauricio, Mario Negri, Miguel Ángel Pichetto, Toti Flores, ex colegas del Gabinete. Hubo comunicados de todo tipo, de diferentes partidos políticos, de sociedades rurales, de federaciones rurales. Todos coinciden en la defensa de la propiedad privada, no el caso de la familia Etchevehere, porque si ganan los usurpadores, vamos a la barbarie. Si se rompe el concepto de respeto por la propiedad privada, se rompe el tejido social, se rompen los compromisos firmados en los contratos. ¿Quién va a poder estar tranquilo si tiene una casa de veraneo en la Costa Atlántica en la provincia de Buenos Aires, o un terreno frente al río Paraná, o un comercio en una zona de cualquier ciudad, donde no vive. Si se abre la puerta de la barbarie, cualquiera va a sentirse respaldado si la Justicia tarda, o falla a favor de los usurpadores, o nunca, pierde el Estado de derecho y la Constitución.

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