Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta se reunieron para terminar de definir cómo seguirá la cuarentena en el AMBA

El encuentro se llevó a cabo en la sede del gobierno porteño, en Parque Patricios. Ambos llegaron a la reunión con una idea similar de cómo continuar con el aislamiento obligatorio

jmugica@infobae
Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof en uno de los últimos encuentros que tuvieron
Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof en uno de los últimos encuentros que tuvieron

El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodriguez Larreta, se reunieron para terminar de acordar cómo será la próxima etapa de la cuarentena. El encuentro se llevó a cabo en la sede del gobierno porteño, en Parque Patricios.

Ambos llegaron al encuentro con una idea similar. Kicillof está convencido de mantener a todos los municipios del Conurbano en la Fase 3. No retroceder pero tampoco avanzar. El crecimiento de los contagios y el nivel de ocupación del sistema sanitario lo obligan a quedarse donde está.

Rodríguez Larreta tiene la intención de incorporar deportes individuales, como el tenis, el golf, el remo, el automovilismo y el turf, y habilitar un puñado de comercios en Once, Retiro y Constitución. Darles una muestra a los porteños de su voluntad de flexibilizar. Lo que resta es encontrar el punto de equilibrio entre las dos posturas. Saldar las diferencias y llegar a un acuerdo.

La decisión de no flexibilizar la cuarentena parece estar tomada en provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el gobernador Axel Kicillof realizará la serie de consultas que suele hacer antes de la extensión del aislamiento. Son tres pasos: una reunión con el comité de especialistas que lo asesoran (integrado por epidemiólogos e infectólogos), otra con los intendentes del Conurbano y la tercera con el presidente Alberto Fernández y Rodríguez Larreta. La última y en la que se cierra el formato de la cuarentena y el mensaje que se brindará a la sociedad.

Kicillof se reunió con los expertos por última vez el 28 de julio, en la antesala de la extensión del aislamiento. En aquella oportunidad el ministro de Salud bonaerense, Daniel Gollan, tomó la posta y explicó que si no se mantenía la cuarentena tal como estaba, se corría el riesgo de que el sistema sanitario colapse en la segunda quincena de agosto. Los expertos apoyaron la teoría y le dijeron al gobernador que la mejor opción era quedarse donde estaba. Así sucedió.

Los dos gobernantes se reunirían con el Presidente este jueves para definir el formato de la cuarentena
Los dos gobernantes se reunirían con el Presidente este jueves para definir el formato de la cuarentena

Aquel día la provincia de Buenos Aires registró 3.351 contagios de coronavirus en 24 horas. A partir de ese momento el número fue escalando día a día. El último viernes fueron 5.200 y este lunes llegaron a 5.402 casos. En el último reporte del martes la cantidad de contagios bajó a 4.576, pero aumentó el número de muertes. En un día fallecieron 193 personas.

Al mismo ritmo avanzó la ocupación del sistema sanitario, tanto en las camas para pacientes intermedios como las de más complejidad, que son las de terapia intensiva (UTI). En el AMBA hay 2.918 camas de Terapia y, según el último reporte del Ministerio de Salud, están ocupadas en un 68,6%.

Los datos epidemiológicos, sumados al ritmo de ocupación de camas, dan cuenta de una situación peor que la de hace dos semanas. Por lo tanto, nada hace suponer que las recomendaciones de los especialistas cambien. Kicillof no espera sorpresas. Y hasta acá ha sido extremadamente cauto con las restricciones impuestas y la flexibilización de actividades. No solo sabe que la ocupación crece a una velocidad que no tolera más contagios de los que tienen diariamente, sino que también anticipó que en el caso de que los contagios se disparen, volverá a restringir la circulación y cerrará las actividades que considere necesarias.

Lo dijo en la última conferencia de prensa cuando se presentó la extensión de la cuarentena y lo repite todo su Gabinete. Si hay que dar un paso atrás, se dará. Pero lo que entienden en La Plata es que esa marcha atrás debe ser coordinada por Nación. No puede ser una decisión unilateral tomada por el gobierno bonaerense, pese a que la hipótesis se construye por un posible aumento de contagios en el Conurbano.

Esta mañana el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, dijo que hay que "reducir la cantidad de casos" y que "no ha habido otra medida para reducir los casos que la cuarentena estricta"
Esta mañana el viceministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, dijo que hay que "reducir la cantidad de casos" y que "no ha habido otra medida para reducir los casos que la cuarentena estricta"

El posible escenario parece complejo de articular. ¿El motivo? Un retroceso en el Conurbano tiene que ir unido a un retroceso en la Ciudad de Buenos Aires. En la provincia sostienen en forma permanente que el AMBA es un mismo sistema de salud y que no se puede pensar por separado cuando se toman decisiones epidemiológicas.

En el territorio porteño están en otra sintonía. Estiman, en base a los datos que maneja el ministro de Salud, Fernán Quirós, que en dos semanas la curva de contagios podría ingresar en una meseta y que, lentamente, se podrá seguir con el proceso de apertura que tienen diseñado. “Tenemos que ser cautos con las fechas y tiempos”, advierten en el entorno de Quirós.

El gobierno de Rodríguez Larreta está enfocado en avanzar en la flexibilización de actividades. Aunque sea una. Dos. O las pocas que puedan. Pero avanzar. Adelantan que serán conservadores y que todas las decisiones que tomen se basarán en datos duros. Los números siguen estando altos pero en una meseta. Siempre rondan entre los 1.200 y los 1.500. En el gobierno porteño creen que tocaron el pico.

La postal que se suele repetir cada vez que los tres dirigentes anuncian la extensión de la cuarentena (EFE/Presidencia de la Nación)
La postal que se suele repetir cada vez que los tres dirigentes anuncian la extensión de la cuarentena (EFE/Presidencia de la Nación)

Más allá de que caminan por sendas diferentes, Kicillof y Rodríguez Larrera están cerca de cerrar el acuerdo para anunciar la extensión de la cuarentena en los próximos días. Los dos tienen en claro que están transitando el pico de contagios y que no tienen margen para permitir que aumente la circulación de personas.

La preocupación en Buenos Aires reside en la ocupación de las camas de cuidado intensivo que tienen en el Conurbano. “Viene creciendo la ocupación lentamente. Hasta ahora pudimos sostener el aumento porque todas las semanas se agregaron entre 100 y 150 camas al sistema, pero en este momento se ocupan a un ritmo de 20 camas por día”, explicaron con preocupación desde el Ministerio de Salud bonaerense.

En paralelo en la provincia vienen trabajando en la capacitación de personal del sector de camas de terapia intensiva pediátricas de hospitales provinciales con el objetivo de que puedan atender adultos si es necesario. La intención es que estén preparados para que las camas sean ocupadas por adultos en lugar de niños.

Kicillof tiene la idea de mantener al conurbano bonaerense en la fase 3 de la cuarentena (Mariano Sandá)
Kicillof tiene la idea de mantener al conurbano bonaerense en la fase 3 de la cuarentena (Mariano Sandá)

En una entrevista con Infobae, Gustavo Sastre, titular de la Unidad de Gestión Centralizada de Camas de la Dirección Provincial de Hospitales de Buenos Aires, precisó el trabajo que se está haciendo. “Tenemos en la provincia de Buenos Aires, en el primer y segundo cordón del Conurbano, 56 terapias intensivas pediátricas. Hace un mes y medio venimos conversando estas estrategias para convertir estas unidades y así poder atender a más pacientes críticos adultos”, señaló.

Rodríguez Larreta se guía por el concepto que en las últimas horas expresó en público su ministro de Salud. “Hay un conjunto de elementos epidemiológicos que demuestran que la curva de la ciudad está madura y es una cuestión de pocas semanas que empiece a descender”, detalló Quirós. Datos concretos y una postura clara de querer avanzar en la apertura de actividades. Eso no implica que arriesgue demasiado. Cautela, ante todo. Eso repiten en la Capital Federal.

Kicillof tiene la idea de mantener la cuarentena quince días más. Sin cambios. Sin flexibilizaciones. En paralelo algunos intendentes de Juntos por el Cambio tienen pensado pedirle que abra un puñado de actividades que no generarán grandes cambios en la circulación y que no funcionan desde marzo. La decisión final la comunicará en la conferencia que realicen en la Quinta de Olivos. Una postal clásica de los meses de pandemia y cuarentena.

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