A algunos intendentes del Conurbano bonaerense no los sorprendió el llamado de Cristina Fernández. Mayra Mendoza, de Quilmes, intercambia mensajes escritos a diario con ella y habla en forma permanente con Máximo Kirchner, su hijo y jefe del bloque de diputados del Frente de Todos. Otros tienen un trato respetuoso pero distante, como el tigrense Julio Zamora que se amigó con el kirchnerismo antes de que lo hiciera Sergio Massa del Frente Renovador.

Hasta ahora, el enlace con los jefes comunales lo mantenía Axel Kicillof siempre respaldado y asistido por Alberto Fernández que mantiene diálogo más fluído con los ‘minigobernadores’ de Buenos Aires. Misma relación tienen los ministros de su gabinete, algunos ex intendentes bonarenses como Gabriel Katopodis y Mario Meoni.

El área metropolitana es la región donde hay mayor alerta frente al COVID-19 y donde se redoblan esfuerzos tanto para la asistencia social como para atajar la curva de contagio y evitar que colapse el sistema sanitario

Fue el secretario de la Vicepresidenta quien arrancó con la lista de llamados y le fue pasando, uno a uno, a los intendentes. Dos le agradecieron a CFK en las redes sociales: el de Pehuajó, Pablo Zurro, y el de Ensenada, Mario Secco.

Cada llamado telefónico duró entre 15 y 20 minutos. Algunos, como Secco, recibieron dos llamados, uno al mediodía y otro a la tarde. En su caso, la vicepresidenta le prometió una visita cuando termine su cuarentena tras el viaje a Cuba. Todavía debe esperar nueve días para completarla. Cristina le pidió a Secco que cuando vaya a Ensenada sólo estén ellos dos y que haya mínima dotación de personal cerca suyo.

A cada jefe comunal del Frente de Todos la Vicepresidenta le hizo un extenso interrogatorio. Con todos se tutearon: “¿Cuántas camas tenés? ¿Cómo están? ¿Cómo ves la situación? ¿Qué necesitás? También indagó sobre la reacción de las empresas productoras de alimentos. ¿Están trabajando?”, inquirió. Y reiteró ante cada uno preguntas sobre la cuestión sanitaria y el cumplimiento de la cuarentena. El de Tigre se sinceró, le habló de los barrios más humildes y de la imposibilidad de actuar de manera “punitivista” sino “apelando a la responsabilidad ciudadana”. Hay tigrenses hacinados en las zonas más humildes y aún dentro de sus viviendas están en permanente riesgo. “Si, claro”, respondió ella igual de preocupada.

Hubo intendentes que describieron un panorama y un pronóstico duro y realista, casi desolador. Ariel Sujarchuk de Escobar le manifestó gran preocupación. Varios advirtieron sobre la fuerte caída en la recaudación municipal lo que complicará la gestión, no hizo falta aclarar. Secco le señaló que había tenido que duplicar la asistencia social estos días y le habló de la organización del nuevo hospital municipal, además de mencionarle algunas necesidades puntuales.

Otros intendentes que recibieron el llamado de Cristina Kirchner fueron Gustavo Menéndez de Merlo, que le contó sobre el primer caso confirmado de coronavirus en su municipio; Fernando Gray de Esteban Echeverría; Juan Zabaleta, de Hurlingham; y, entre otros, Mario Ishii, de José C. Paz.

Juanchi Zabaleta, de Hurlingham y del círculo más estrecho del Presidente, hacía un año que no hablaba con Cristina Fernández. Como todos respondió cuántas camas hay en el municipio, cuántas de aislamiento, describió su operativo de seguridad, la caída de la recaudación y el abordaje sanitario en su distrito. “Fue muy importante que me llamara, lo sentí como un llamado de solidaridad, consulta y preocupación”, le contó a Infobae.

Según el relevamiento realizado por este medio hasta ahora la vicepresidenta, a quien todos sintieron preocupada pero muy amable, no se habría comunicado con ningún opositor. Sus únicas referencias a la pandemia fueron en el marco de mensajes por la vuelta a país junto a su hija Florencia Kirchner.

El motivo del silencio parcial fue explicado por sus voceros: “En crisis el mensaje tiene que ser único”. Y según se ha visto, en los últimos días quien ha concentrado el liderazgo de la pelea contra el COVID-19 ha sido Alberto Fernández.