Alberto Fernández celebró la decisión de la Corte Suprema de Brasil que dejó a Lula da Silva a un paso de recuperar la libertad. A través de un tuit, el presidente electo sostuvo que “el Supremo Tribunal Federal de Brasil ha decidido que las condenas a prisión solo son ejecutables una vez que hayan quedado firmes. Es lo mismo que venimos reclamando en Argentina desde hace años. ¡Valió la pena la demanda de tantos! ¡#LulaLivreAmanha!”, indica el tuit

El hashtag (amanha significa mañana en portugués) hace referencia al hecho que la defensa del ex jefe de Estado brasileño anticipó que pedirán su liberación inmediata el viernes. “Una vez que conversemos con Lula este viernes, llevaremos al juez de ejecución de penas un pedido para su liberación inmediata, con base al resultado de ese juicio del Supremo Tribunal Federal (STF)”, informó el bufé Teixeira Martins en un comunicado.

Alberto Fernández se había expresado a favor de la liberación de Lula en numerosas ocasiones, y especialmente durante los últimos días, en distintas declaraciones públicas hechas en el marco su gira por México.

“Tal vez esté preso porque consiguió que más de la mitad de los brasileños sean parte de la clase media. Tal vez eso es lo que no le perdonaron a Lula. Eso pasó en todo el continente. Pasó en Argentina, en Ecuador y en Bolivia. Lo que no le perdonan a Evo Morales es que cambió la estructura productiva de Bolivia”, expresó el pasado martes durante un evento que encabezó en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La postura de Fernández no estuvo circunscripta a hacer declaraciones. Poco después de ser ungido como candidato presidencial -en julio de este año- viajó al estado brasileño de Curitiba para reunirse cara a cara con Lula en la Superintendencia de la Policía Federal de ese país.

Allí, y en compañía del ex canciller Celso Amorim, aseguró que tuvieron “una conversación muy animada” durante la cual abordaron la coyuntura política y económica de ambos países. Además, Fernández aseguró que el proceso estaba plagado de irregularidades y lo definió como “una mácula muy fuerte al Estado de Derecho”.

Alberto Fernández junto al ex canciller brasileño Celso Amorim
Alberto Fernández junto al ex canciller brasileño Celso Amorim

El pedido también tuvo lugar durante la celebración por la victoria en las elecciones presidenciales del 27 de octubre. Allí, frente a los miles de simpatizantes congregados tras los comicios, Fernández recordó el cumpleaños de Lula y reclamó su libertad.

"¡Lula libre!”, arengó el presidente electo ante sus seguidores, luego de conocer el resultado. Mientras el público gritaba el mismo lema, Fernández agregó: “Que lo escuchen en toda Latinoamérica, y en el mundo también”.

Lula, por su parte, felicitó a Fernández por su victoria a través de una carta manuscrita, en la que aseguró que “poco a poco” América Latina “se va reencontrando con sus lazos de fraternidad y de respeto”, y le deseó a la fórmula presidencial “un buen gobierno, y cuiden con mucho cariño de nuestros hermanos y hermanas argentinas”. Entre otras cosas, además, le transmitió un gran abrazo para la compañera Cristina (Fernández de Kirchner)".

La buena relación entre los líderes se extiende también a los partidos políticos que lideran. Al igual que el futuro mandatario, los referentes del Partido de los Trabajadores brasileño (PT) -la ex jefe de Estado Dilma Rousseff y el ex candidato presidencial Fernando Haddad- pertenecen al Grupo Puebla, que surgió en julio pasado como contracara del Grupo de Lima, conformado por Mauricio Macri y otros 13 países para impulsar posturas cohesivas de cuestionamiento al régimen de Venezuela.

De hecho, ambos viajarán a Argentina para el segundo encuentro del grupo, que se desarrollará entre el 8 y el 10 de noviembre bajo el lema “El cambio es el progresismo”. También participarán José Mujica (Uruguay), Fernando Lugo (Paraguay), Ernesto Samper (Colombia), Álvaro García Linera (vicepresidente de Bolivia), José Luis Rodríguez Zapatero (España) y Daniel Martínez (candidato del Frente Amplio que competirá en el balotaje en Uruguay).

La cercanía entre el Frente de Todos y el PT contrasta con la tensión exhibida con el actual mandatario del país vecino, Jair Bolsonaro. De hecho, las expresiones de Fernández sobre Lula no pasaron desapercibidas en el país vecino.

El miércoles, el diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente, maniobró para que la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja -que preside- apruebe una moción de “repudio” contra el mandatario electo Alberto Fernández. “Le faltó el respeto a las decisiones de las instituciones judiciales del Estado brasileño", aseguró el legislador a través de las redes sociales.

Jair Bolsonaro. Foto: Madoka Ikegami/AP
Jair Bolsonaro. Foto: Madoka Ikegami/AP

La tirante relación se vivió también durante la campaña presidencial argentina, dado que Bolsonaro se expresó a favor de la reelección de Mauricio Macri y en duros términos respecto de su contrincante.

Una vez electo presidente, el jefe de Estado aseguró que los argentinos habían elegido mal y, a lo largo de los días, realizó distintos gestos para reafirmar su postura. En la noche del miércoles, Bolsonaro publicó el fragmento de un informe de un programa de televisión argentino realizado por el colaborador de Infobae Gustavo Segré que destacó el rumbo de la economía de su país y, a la vez, lo contrastó con la realidad local.

Ese mismo día había anunciado a través de Twitter que tres empresas multinacionales con base regional en Argentina cerrarían sus fábricas para mudarse a Brasil: la automotriz japonesa Honda, la fabricante francesa de cosméticos L’Oreal y la compañía de motores MWM. Sin embargo, apenas una hora después, lo borró. Además, dos de las empresas involucradas desmintieron esa información. Y en el caso de MWM, el cierre de su planta en Córdoba ya se había producido en septiembre pasado.

Horas después la administración brasileña indicó que desistiría de enviar al vicepresidente Hamilton Mourao a la toma de posesión de Alberto Fernández el próximo 10 de diciembre.

En cambio, quien actualmente está designado para representar al país es un funcionario de aún menor calibre: el ministro de Ciudadanía, el médico neurólogo Osmar Terra.

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