No tienen ninguna encuesta que lo verifique, solo algunas que muestran que Mauricio Macri aumentó su caudal electoral en relación al 11 de agosto. Es más, aseguran que “no miramos encuestas” y hasta que “no contratamos encuestas cuantitativas para esta elección”, aunque fácilmente pudo comprobarse que no es cierto, ya que las mismas consultoras que vienen trabajando para el Gobierno lo siguen haciendo normalmente, incluso reuniéndose como siempre con Jaime Durán Barba y Santiago Nieto. Sin embargo, en el Gobierno están convencidos de que “#SíSiPuede”.

¿En qué se basan? En que por primera vez desde que son Gobierno fidelizaron su propio electorado a través de marchas, actos y movilizaciones que fueron notablemente distintos a los encuentros con escenario 360º que hacían habitualmente, donde se pedía acreditarse e identificarse con DNI para poder participar, previa colocación de las clásicas pulseritas con colores diferentes, que para muchos era discriminatoria.

Macri, Pichetto y Awada en la
Macri, Pichetto y Awada en la "marcha del millón" que se hizo en el Obelisco. (Matías Arbotto)

Fueron 30 actos en 30 ciudades durante 30 días, que cambiaron el clima de campaña y generaron una épica que no formaba parte del “manual del elector latinoamericano” definido por Durán Barba y Nieto en sus distintos libros sobre la materia, quizás desconociendo las particularidades de un país cruzado en la historia por las grandes movilizaciones electorales, desde el 19 de setiembre de 1945 hasta la del 17 de octubre de ese mismo año, pasando por las realizadas en el Obelisco el 26 de octubre de 1983 y el 27 de octubre convocadas por la UCR y el PJ respectivamente, o más recientemente la que despidió del poder a Cristina Fernández de Kirchner, el 9 de diciembre de 2015.

El jefe de Gabinete, y jefe de campaña, Marcos Peña, varias veces señaló la particularidad de que el electorado propio no tenía la intensidad kirchnerista, quizás por la falta de militancia o experiencia política, lo que los dejaba en desventaja en momentos críticos. Hasta el Presidebte dijo algo así en su discurso en el Obelisco, cuando fue crítico por el poco involucramiento político.

El multitudinario cierre de campaña de Mauricio Macri ayer en Córdoba
El multitudinario cierre de campaña de Mauricio Macri ayer en Córdoba

Fueron 12 las provincias recorridas bajo un criterio bien preciso, a saber, recuperar los votos que se habían logrado en el 2015 y en el 2017, seguramente por la gran desilusión provocada por la crítica situación económica. Así, Macri puso el foco en las tres provincias gobernadas por sus socios en la coalición, Mendoza, Jujuy y Corrientes, distritos que en los tres casos lograron victorias provinciales pero, a la hora de la votación nacional, el Presidente cayó derrotado frente a Alberto Fernández.

También está convencido de que puede recuperar importantes porcentajes de votos en Santa Fe y Entre Ríos, donde viajó varias veces, y en Salta, Tucumán, Chaco y Misiones, que si bien aportan poco porcentaje de votos, son distritos con fuerzas políticas propias o de la coalición que -a su criterio- merecen fortalecerse de acara al futuro. Algo similar sucede en Neuquén, que decepcionó a Macri políticamente porque estaba seguro que tendría una buen desempeño y es una provincia sin desempleo. Ahora, para la elección general, y a pesar de que el principal referente, Horacio “Pechi” Quiroga, murió de una larga enfermedad, confía en que hay chances.

Quizás los casos más curiosos de estas 30 ciudades en 30 días son los de Córdoba y Ciudad de Buenos Aires. En las PASO, cuando la ola de castigo al Gobierno fue letal, Macri sacó altísimos porcentajes de votos, casi como haciendo esos dos distritos verdaderas islas en medio del derrumbe nacional. Ahora, el Presidente está seguro de revalidar ese respaldo, e incluso aumentarlo.

Pero no sólo hubo marchas y caravanas. También durante un mes entero anunció por las redes sociales, a las 11, un paquete de promesas que fue desde un plan de lucha contra femicidios hasta conectividad en las escuelas de todo el país, entre gran cantidad de planes que ya había en los distintos ministerios, pero que no fueron lanzados porque no había presupuesto para realizarlos.

¿Le alcanzará para forzar el balotaje? De nuevo, no hay ninguna encuesta que diga que Fernández estará por debajo del mínimo de 45%, más bien todo lo contrario, ya que todas hablan de que el Frente de Todos aumentó su caudal electoral. Pero en el Gobierno piensan otra cosa.

Macri de caravana en Córdoba (Juntos por el Cambio)
Macri de caravana en Córdoba (Juntos por el Cambio)

Creen que se puede lograr ampliar la base de votantes a un porcentaje inédito, el mismo que se dio en 1983, cuando hubo 85,61% de participación, una concurrencia a las urnas que no volvió a repetirse desde entonces. Claro, se trataba de volver a la democracia y la población estaba especialmente conmovida con dejar atrás años de dictadura. ¿Será posible algo semejante?

En la Casa Rosada aseguran que las movilizaciones también apuntan a eso, a convocar a más y más electores a que expresen su voto el 27 de octubre. Y a garantizar el respeto a lo que cada uno votó, cuidando lo que los apoderados de la coalición de Gobierno denominan “el asalto a las mesas” que sufrieron de parte de los fiscales de la oposición. Confían, incluso, que tendrán para el domingo 187.000 fiscales propios capacitados y respaldados por una logística de la que carecieron en las primarias. Ayer mismo, Macri publicó en las redes sus “seis pasos para cuidar el voto”.

Nadie está realmente seguro sobre si el Presidente logrará o no el balotaje. Lo que parece claro, por lo menos, es que cuando empiece el escrutinio provisorio a las 18 del domingo, en el Gobierno y en la coalición sentirán que hicieron todo lo posible para lograrlo.

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