Con el cierre de las alianzas, los candidatos barajan cuál es la mejor estrategia para conseguir la mayor cantidad de votos y ganar las elecciones presidenciales. Y aunque todos los votantes se creen personales racionales que definen según sus preferencias, apenas un método tan simple como modificar la presentación de las boletas electorales puede impactar en los resultados.

Ese es el camino que por estas horas pretende seguir el presidente Mauricio Macri con su compañero de fórmula, Miguel Ángel Pichetto. En el interior del país, el Gobierno alienta a que los gobernadores peronistas y de partidos provinciales que mantienen un diálogo fluido con la Casa Rosada decidan llevar "boleta corta" en las primarias de agosto. En caso que tomen esa decisión, sus listas irían sin un candidato a Presidente de la Nación y solo tendrían papeletas para los cargos de diputados y senadores nacionales.

La experiencia electoral indica que las listas sábanas "completas" generan un "efecto arrastre" en los votantes. Por ejemplo, cuando una boleta presidencial tiene una alta intención de voto, lo que suele ocurrir es que el votante termina colocando toda la papeleta con las categorías inferiores, como senadores, diputados, intendentes y cargos comunales. Salvo casos muy excepcionales, la mayoría de los electores tienden a evitar los "cortes de boleta".

A la inversa, si los candidatos que aparecen primeros en el orden de la lista electoral cuentan con una baja intención de voto, lo previsible es que los electores terminen "castigando" a las categorías inferiores, aún cuando se trate de dirigentes que se imponen habitualmente en sus elecciones o tienen una buena imagen.

Uno de los casos emblemáticos recientes se produjo en las legislativas de 2017, cuando los intendentes bonaerenses con histórico respaldo en sus distritos se vieron "penalizados" por llevar como cabezas de listas para senador a Sergio Massa y Florencio Randazzo, que obtuvieron el tercer y cuarto lugar. Aquella vez, el efecto "arrastre" benefició a los que acompañaron a Esteban Bullrich (Cambiemos) y Cristina Kirchner (Unidad Ciudadana).

La decisión de la mayoría de los gobernadores, que resolvieron desdoblar sus elecciones locales y realizarlas en una fecha distinta a la elección del Presidente, aparecen como el escenario propicio para este tipo de negociaciones.

En "Juntos para el Cambio" consideran que el escenario más favorable sería que los gobernadores dialoguistas y moderados vayan con "boleta corta" y evitar que respalden las candidaturas presidenciales de espacios ideológicamente afines, como el "Frente de todos" de Alberto FernándezCristina Kirchner o Consenso Federal, de Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey. En cualquiera de ambas situaciones, que vayan con lista completa le restarían votos fundamentales para la Casa Rosada y complicaría la primera vuelta en octubre.

Según indicó Infobae, los gobernadores de Río Negro, Neuquén y Misiones estarían alineados con Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto en esa estrategiaOtro caso similar es el del oficialismo cordobés, donde gobierna el peronista y ex integrante de Alternativa Federal Juan Schiaretti.  

Con la boleta "corta", la propuesta del Gobierno es que las listas de senadores y diputados nacionales se repartan en las provincias junto a la papeleta que impulsa el binomio de la Casa Rosada. En la teoría, es una prenda funcional a la reelección del presidente Macri.

Para los gobernadores, la opción tiene su atractivo porque les permite mantener una independencia "formal"  y, al mismo tiempo, no rompe lanzas con las alianzas en pugna. Sin embargo, la boleta corta pone en riesgo a sus legisladores locales, ya que no permite en el cuarto oscuro "arrastrar" los votos de las candidaturas presidenciales.

Todo indica que las conversaciones que encabezará el oficialismo y la oposición con los gobernadores serán intensas, donde la boleta "completa" o "corta" será moneda de cambio para la distribución de los cargos legislativos, promesas de favores o futuras partidas presupuestarias.

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