José ‘Pepe’ Mujica, Alberto Fernández, Eduardo ‘Wado’ de Pedro y Felipe Solá
José ‘Pepe’ Mujica, Alberto Fernández, Eduardo ‘Wado’ de Pedro y Felipe Solá

Podría haber viajado en avión como alguien sugirió. Pero Alberto Fernández dijo que no y él mismo decidió que iría a Uruguay en barco y en clase turista. Así anticipa lo que será su campaña basada más en su experiencia y su intuición que en estrategias de márketing. El recorrido lo sabe de memoria: una semana antes de las elecciones de 2017 cruzó a Uruguay junto con Florencio Randazzo a quien se vio en las fotos a pura risa con José 'Pepe' Mujica en su chacra. Randazzo a la izquierda, el ex presidente del Uruguay a la derecha de la imagen. En aquella ocasión cuando el click de las cámaras ya no se oyó, al uruguayo le salió un reproche. Preguntó a Fernández por qué siempre le llevaba candidatos, en ese caso a senador, y no se postulaba él. Incluso se lo comentó a Randazzo a quien le enumeró cualidades que le atribuía a su jefe de campaña.

Preparativos de viaje

Aquella charla es una de las razones por las que el ahora precandidato a presidente decidió hacer un viaje de sólo un día y reencontrarse con el dirigente al que llama "amigo" y por quien tiene un cariño especial. Lo siente como una "inspiración" y un emblema en la región.

La reunión se gestó el sábado pasado entre el acto de Ferro y el de Merlo. Un dirigente uruguayo llamó a Eduardo Valdés que pasó su celular a Alberto Fernández. De inmediato acordaron la travesía oriental e hicieron coincidir las actividades programadas con la reunión del bloque de diputados progresistas del Parlasur donde Fernández tiene a Jorge Taiana, otro gran amigo, intentando reflotar la institución que no está en las prioridades de los nuevos líderes latinoamericanos. Mauricio Macri es uno de los menos afectos al organismo y este año no convocó a elecciones de parlamentarios.

A las 6.45 Fernández apareció en el hall del puerto de Buenos Aires haciendo rodar su valija negra de viaje. Llegó a la terminal donde tomaría el buque Francisco, en homenaje al Papa argentino, sin asistentes ni secretarios. Hacía 15 minutos habían comenzado a llegar quienes integrarían la comitiva: Víctor Santa María, presidente del PJ porteño; Nicolás Trotta, rector de la UMET; Fernando 'Chino' Navarro; los diputados Felipe Solá y Eduardo 'Wado' De Pedro; el ex embajador Eduardo Valdés y su hijo dirigente porteño Juan Manuel Valdés; además de Santiago Cafiero y Juan Pablo Biondi, ambos de su círculo íntimo de máxima confianza. Sólo dos jóvenes con cámara de foto y video completaron el grupo.

Advertido de que el presidenciable viajaría por el río en la zona del check in esperó el dueño de la empresa, Juan Carlos López Menna. Mientras Fernández recibía el saludo, algunas personas miraban de lejos, decenas de chicos y adolescentes con uniforme bordó de un colegio católico hacían fila para abordar el Francisco,  y Trotta repartía la impresión de los pasajes a quienes no lo tenían.

A bordo en turista

Los doce embarcaron después de colocarse, como cada pasajero, cubrezapatos de muselina blancos y descartables para no ensuciar la alfombra verde esmeralda de la nave. El que bromeó fue el precandidato. Claro que el suyo no fue un chiste para millenials: "Parecen los patines que nos poníamos en casa" reaccionó entre risas mientras alguien bostezaba cerca y otros buscaban en su memoria la imagen de 40 años atrás.

La comitiva 'albertista' subió la amplia escalera del barco. Doblaron a la izquierda pero Fernández dio marcha atrás y les indicó: "Por acá".  Se sentaron al fondo de la clase turista donde había espacio suficiente para todos. El único momento que podría haber sido tenso fue cuando una pasajera se acercó y con su celular le tomó una foto. Mientras se iba les sonrió: "No se preocupen, no vuelven más chicos". Nadie le respondió aunque hubo algún comentario en baja voz sobre qué no hacer en situaciones de este tipo.

Víctor Santa María, Felipe Solá, Alberto Fernández y Wado de Pedro en el ‘Francisco’
Víctor Santa María, Felipe Solá, Alberto Fernández y Wado de Pedro en el ‘Francisco’

La mayoría llegó sin desayunar. Fernández estuvo entre los primeros en levantarse y terminaron todos en el buffet con una ronda de café y cortados. Valdés hijo compró una soda pero no pudo abrirla. De a uno probaron sin éxito y hasta se animó una joven que se ofreció confiada en su fuerza. Tampoco ella pudo. Cuando le alcanzaron la botella a Fernández apretó los dientes, intentó una vez y a la segunda la tapa roja cedió mientras se derramaba un poco de agua. "No puede ser tan chupamedias la botella" se rieron todos incrédulos de que justamente él la haya abierto. "Todos la aflojamos un poquito", agregó alguien sin darse cuenta que lo suyo era casi un comentario de estrategia política.

En el viaje, mientras De Pedro (un avezado constructor de acuerdos) convidaba galletas de limón, Fernández y sus íntimos conversaron sobre las reuniones que tendrían, la primera con Daniel Martínez, el intendente de Montevideo que pelea la interna presidencial en el Frente Amplio.

No estuvieron ajenos a las noticias que llegaban de la Argentina y conversaron discretamente sobre las últimas reuniones que en Buenos Aires tuvo Fernández en su oficina. De lejos se oyó que mencionaban a la Convención del Frente Renovador y a Sergio Massa, que no descarta regresar al kirchnerismo soft.

Selfie en el puerto de Montevideo
Selfie en el puerto de Montevideo

A dos horas de partir, Fernández tomó su bolso (fue el que más cargado viajó), pero delante suyo le cerró el paso una mujer que durante toda la navegación, sentada cerca, no había levantado la vista de un libro subrayado que llevaba en la falda. "¿Me permite sacarme una foto con esto?", preguntó mientras metía su mano en la cartera y mostraba un pañuelo verde. "Claro que sí", respondió el precandidato mientras ella se presentaba: era la escritora aFernanda García Lao, militante además de Nosotras Proponemos.

La foto la tomó su marido, el escritor Guillermo Saccomanno. Entonces en medio del pasillo Fernández argumentó a favor de una estrategia por etapas para que se apruebe el proyecto de ley para la interrupción voluntaria del embarazo que esta semana se presentó en el Congreso por novena vez.

"Puede ser un error político porque puede perderse otra vez y no es bueno volver a perder. Hay que ir por la despenalización que es más fácil de sacar", evaluó Fernández, y habló de los daños físicos que sufren hoy las mujeres, y categorizó el aborto como "un tema de salud". "Yo estoy definido de toda la vida" reivindicó (a diferencia de su compañera de fórmula Cristina Fernández que el año pasado cambió su histórica posición).

La escritora García Lao sorprendió a Fernández al pedirle una foto con pañuelo verde
La escritora García Lao sorprendió a Fernández al pedirle una foto con pañuelo verde

Ya en la vereda hubo algunas selfies más, un paso express por un hotel céntrico donde el precandidato cambió su campera de lana por un saco azul, y una charla de una hora en la casa del intendente Martínez de la que todos salieron satisfechos.

El amigo Pepe

Desde Buceo partieron rápido por la Rambla Armenia con rumbo hacia las afueras de la ciudad, donde se encuentra la chacra de Mujica. Fernández llegó expectante y llegó puntual a su cita de las 13. Lo esperaban periodistas locales bien enterados de las variantes del peronismo, a los que les dijo que está dispuesto a pelear en una PASO con Sergio Massa.

En el patio de la chacra, detrás de la tranquera, la ropa del ex presidente se secaba bajo el sol de 19 grados. Adentro de la austera casa hubo una larga charla, cariñosa y reservada, a la que sólo accedieron los políticos.

La chacra de Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, en las afueras de Montevideo (Fotos Matías Arbotto)
La chacra de Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay, en las afueras de Montevideo (Fotos Matías Arbotto)

Esta vez en la foto Mujica está a la izquierda y Fernández, en rol de presidenciable, sentado a la derecha de la imagen. Fue una conversación privada a la que los invitados llegaron con souvenir. "Que previsor" elogió el precandidato cuando De Pedro, temprano por la mañana, le dio un ejemplar de 'Sinceramente' para que luego le regalara a Mujica. De yapa. autografiado por Cristina Fernández.

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