La Cámara Federal de Casación Penal dejó este miércoles al dirigente social Luis D'Elía a un paso de la cárcel por su condena por la toma de la Comisaría de La Boca en 2004. Enterado de la decisión, su defensa pidió la prisión domiciliaria por problemas de salud, que deberá resolverse en las próximas horas. Lo que sí parece claro es el piquetero será privado de su libertad.

Casación rechazó el recurso extraordinario que D'Elía presentó para que su condena a tres años y nueve meses de prisión sea revisada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Con esa decisión la condena queda en condiciones de ser ejecutada y por lo tanto de cumplirse en prisión.

Pero la defensa de D'Elía sostuvo que tiene problemas de diabetes y problema cardíacos, por lo que le pidió al Tribunal Oral Federal 6 el arresto domiciliario. Ahora el dirigente será sometido a estudios médicos y luego el tribunal deberá resolver si va a una cárcel o si queda detenido en su domicilio.

El piquetero ya estuvo preso entre diciembre de 2017 y marzo pasado por la causa del Memorándum con Irán. Por ese caso espera ser enjuiciado junto a la ex presidenta Cristina Kirchner y otros.

El hecho ocurrió en 2004 cuando el ex líder piquetero era funcionario del gobierno de Néstor Kirchner, a cargo de la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social) e irrumpió junto a un grupo de seguidores en la seccional policial para reclamar por el crimen de uno de sus compañeros.

El caso estuvo a punto de prescribir, pero finalmente llegó a juicio el año pasado. El 6 de noviembre de 2017, el Tribunal Oral Federal 6 lo condenó a cuatro años de cárcel y ocho de inhabilitación por "lesiones leves, atentado contra la autoridad, instigación a cometer delitos, privación ilegal de la libertad y usurpación, tal como lo había solicitado la fiscal Gabriela Baigún.

"¡Viva Néstor, viva Cristina!", gritó tras escuchar el veredicto. Antes de conocer el fallo también había dicho que iría a la cárcel "con orgullo" y que el juicio era "a pedido de Mauricio Macri".

Entre que fue condenado por la toma de la comisaría y la confirmación dictada hoy por Casación, el líder piquetero estuvo preso en la cárcel de Marcos Paz. Fue entre el 7 de diciembre y el 24 de marzo pasado, en la causa que investiga el encubrimiento al atentado a la AMIA, a través del Memorándum con Irán, en donde también está procesada la ex presidenta Cristina Kirchner. El juez Claudio Bonadio había dictado su prisión preventiva, que fue confirmada por la Cámara Federal. Sin embargo, el Tribunal Oral Federal que lo juzgará dispuso su excarcelación y la del resto de los implicados que no tenían una condena anterior (Fernando Esteche sigue preso), por entender que no había riesgo de fuga ni entorpecimiento a la Justicia.

A mediados de noviembre pasado, los jueces de la Sala III de Casación, Eduardo Riggi, Carlos Mahiques y Liliana Catucci, confirmaron la condena. Pero redujeron la pena a tres años y nueve meses de prisión. Catucci y Mahiques entendieron que debían bajar la pena porque solo estaba vigente el delito de instigación a cometer delito en la vía publica, porque el resto estaban prescriptos.

El juez Claudio Bonadio (Maximiliano Luna)
El juez Claudio Bonadio (Maximiliano Luna)

La defensa de D'Elía -a cargo de Adrián Albor- intentó una de las últimas cartas. Apeló a la Corte Suprema. Pero Casación lo rechazó hoy. "El recurrente no ha logrado demostrar la arbitrariedad que aduce ni la forma mediante la cual se habría operado la violación a las garantías constitucionales que alega, en tanto basa su impugnación en su mera invocación y en juicios distintos al criterio adoptado por este Tribunal", señalaron los camaristas en el fallo que dictaron hoy.

Así, la condena quedó en condiciones de ser ejecutada. Y como es de cumplimiento efectivo, D'Elía debería volver a prisión. La causa volvió al Tribunal Oral Federal 6. Y allí, hoy mismo, la defensa del dirigente pidió la prisión domiciliaria. Sostuvo que tiene problemas de salud, por lo que será sometido a estudios.

En el debate en donde fue condenado por la toma de la comisaría, fueron absueltos los otros implicados, Ángel Borello y Luis Alberto Bordón, por prescripción. En tanto, el TOF absolvió a D'Elia por un segundo hecho: la agresión que habría sufrido en el año 2008 en inmediaciones a la Plaza de Mayo un manifestante por las protestas del campo.

D'Elía ya registraba una condena anterior: fue sentenciado a una pena de cuatro días de prisión por pegarle una piña al ruralista Alejandro Gahan el 25 de marzo de 2008, durante una manifestación mientras se discutía en el Congreso Nacional el tema de las retenciones al campo.

La toma de la comisaría

Era la madrugada del 26 de junio de 2004. Se cumplían dos años del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. D'Elía y un grupo de militantes y vecinos de La Boca ocuparon las instalaciones de la comisaría 24. Habían matado al dirigente comunitario Martín Oso Cisneros y el entonces funcionario aseguraba que el asesino, un dealer de la zona, estaba siendo protegido por la policía de esa seccional.

Según la acusación fiscal, los manifestantes entraron a los gritos de "Rati puto, abrí la puerta", "Si no traen al asesino, te quemo toda la comisaría", dijo uno. "Orinaron la gorra del comisario" y los agentes debieron "huir por los techos", se sostuvo.

La entonces jueza María Angélica Crotto ordenó el inmediato desalojo de la comisaría. El secretario y el subsecretario de Seguridad ―el fallecido Norberto Quantín y y el fiscal José María Campagnoli― acordaron la salida de los manifestantes del lugar, medida que fue avalada por el ex juez federal Norberto Oyarbide. La magistrada denunció a los funcionarios por "desobediencia", pero el expediente terminó cerrado.

Al ingresar en la comisaría, se encontraron con destrozos y roturas de muebles, computadoras y hasta la moto de un agente. Se denunció que faltó un cuadro donado de Benito Quinquela, junto a expedientes y sumarios. Además, una mujer embarazada, que había llegado para hacer una denuncia, quedó retenida adentro de la seccional junto a su esposo y un menor de edad. No la dejaban irse.

Cuando en el juicio oral le tocó declarar, D'Elía rechazó las acusaciones: desmintió haberse apropiado de la seccional y aseguró que fue la policía la que abandonó el lugar aquel día. Incluso afirmó que ellos no salieron porque era de noche y había "francotiradores" que podrían haber hecho "un desastre". El piquetero incluso culpó de las botellas de cerveza tiradas y los destrozos a los policías que retomaron el control de la comisaría la mañana siguiente ("nosotros sabíamos lo que iban a hacer, los conocemos", dijo).

"La comisaria 24 no era el jardín de infantes 'Mis Amiguitos'. El asesino era un dealer que trabajaba para ellos –dijo-. ¿Estábamos exaltados, dolidos? Sí. Tratamos de atemperar los ánimos, pero un policía me sacó un arma y me la puso en el pecho. Después el subcomisario dio la orden 'salgamos'. Ellos hicieron abandono de la comisaria", afirmó en su indagatoria. Negó haber golpeado a efectivos, destruido patrulleros y retenido privados de la libertad a personas, como una embarazada, que estaba en la seccional cuando ellos llegaron, e incluso deslizó que esa mujer –testigo clave- pudo haberse beneficiado haciendo esa declaración en su contra a cambio de que le hicieran desaparecer un expediente.

Aunque reconoció que tenía diálogo con funcionarios nacionales a los que había contactado antes del crimen de Martín Cisneros para plantearle la problemática de la droga, el piquetero aseguro que esa noche –enterado del crimen- salió hacia la comisaria sin llamar a ningún responsable. "No llamé porque (en aquel momento, el presidente) estaba en China. Si no hubiera llamado a Néstor Kirchner", aseguró.

Y afirmó que el juicio se estaba haciendo por decisión del Gobierno. "Mauricio Macri necesita que algunos íconos de la lucha social vayamos presos. No los culpa a ustedes. Pero hoy estamos aquí por decisión del Presidente de la República", afirmó.