La respuesta a la pregunta es casi obvia. "¿Adiviná qué hubo de postre?", pregunta un intendente del Conurbano que acaba de salir de un almuerzo en Hurlingham, el distrito donde gobierna Juan Zabaleta, intendente que se fue con Florencio Randazzo, enfrentó a La Cámpora y después de las PASO del 2015 pidió el voto para Cristina Kirchner para evitar, sin éxito, el triunfo de Esteban Bullrich.

Otra vez comieron asado y otra vez se juntaron varios de los nuevos barones del Conurbano, ahora en el predio conocido como Casa del Niño, donde por la tarde se da apoyo escolar a chicos de Hurlingham pero que tiene además de un gran parque un buen quincho. Convocado para las 13, el asado se extendió hasta casi las cuatro de la tarde y en este caso los intendentes recibieron al diputado nacional Máximo Kirchner. Ya habían estado con él hace unos cuatro o cinco meses en Lomas de Zamora, distrito de Martín Insaurralde, para algunos el próximo candidato a gobernador y enlace con distintos sectores del PJ.

Además de Máximo Kirchner, del anfitrión Zabaleta y de Insaurralde, estuvieron Gabriel Katopodis (San Martín); Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Ariel Sujarchuk (Escobar) y Santiago Maggioti (Navarro) por la Primera Sección Electoral. Por la Tercera, además del intendente de Lomas, estuvieron Mariano Cascallares, de Almirante Brown, y Fernando Gray, de Esteban Echeverría y vicepresidente del PJ provincial que asumirá la presidencia en diciembre.

Dicen los que estuvieron degustando el asado, bien completo a pesar de la crisis a la que aludieron todos, y menos reservado que el anterior encuentro, que hubo "buen clima" y que hicieron un repaso de los últimos temas sobre economía: el Fondo Sojero, la caída del empleo, la pérdida de poder adquisitivo, la inflación y la quita de subsidios al transporte entre otros.

En eso estaban cuando Máximo Kirchner recibió un mensaje desde el celular de su madre que viajaba a Río Gallegos. En el vuelo al Sur ella le dijo a su hijo, que a su vez les contó a los intendentes, que una azafata se acercó y la saludó: "Bienvenida, compañera, en este avión somos todos compañeros, hasta el piloto".

Máximo Kirchner dijo presente (NA)
Máximo Kirchner dijo presente (NA)

El miércoles hubo otro encuentro de intendentes, más amplio, en Ituzaingó. Allí con Alberto Descalzo como anfitrión se juntaron los mismos que almorzaron con Máximo Kirchner más Julio Pereyra, Julio Zamora, Walter Festa, Verónica Magario y, entre otros, Fernando Espinoza. El grupo pidió declarar  la emergencia social. Además Descalzo habló sobre la creación de una mesa de diálogo multisectorial a la cual invitó a participar a representantes religiosos como el obispo de Morón, Jorge Vázquez, muy cercano al papa Francisco y hace poco tiempo designado en ese obispado del Gran Buenos Aires. Ese día Descalzo estuvo acompañado por su vecino de Hurlingham, Juanchi Zabaleta. Varios de esos intendentes también están juntándose a hablar de estos temas con representantes de la Iglesia.

Insaurralde oficia como interlocutor de los intendentes jóvenes con Máximo Kirchner y también con otros referentes políticos. Como antes de la rosca política los intendentes, según comentan, necesitan resolver la gestión, hablan tanto con el kirchnerismo duro como con Sergio Massa, con quien comieron hace pocos días.

El Presupuesto que está enviando el gobierno nacional al Congreso es una de sus preocupaciones y la negociación por los votos la llave que usarán para discutir cuánto reciben o dejan de recibir en las arcas municipales. Lo mismo con el DNU que elimina el Fondo Sojero para el que el Frente para la Victoria actúa en línea con Argentina Federal.

Por si quedaba alguna duda, este viernes, después de la polémica generada por Alfredo Casero y su metáfora sobre el pasado K y la demanda de "queremos flan" en un país en crisis, el postre que comieron los intendentes y Máximo K fue justamente flan casero.