Mauricio Macri (Federico Lopez Claro)
Mauricio Macri (Federico Lopez Claro)

En la intimidad de su despacho de Casa Rosada, Mauricio Macri comparte unos minutos de reflexión política con sus asesores más cercanos. Cae la tarde en Buenos Aires y el Presidente aún debe visitar la Exposición Rural, un escenario de poder que está rozagante por las medidas económicas del gobierno. Macri sabe que tiene apoyo incondicional del campo y su preocupación ahora es evitar que las Fuerzas Armadas se transformen en un blanco móvil del kirchnerismo tardío.

La Fuerza Aérea, la Armada y el Ejército participarán como apoyo logístico en la represión del narcotráfico y el terrorismo fundamentalista, dos hipótesis de conflicto que solo pertenecían a las fuerzas de seguridad. Con este cambio de paradigma en la agenda militar, la comparación automática con la última dictadura y el recuerdo del fracaso de los planes en Colombia y México para derrotar con el Ejército a los carteles de la droga abrieron un debate político e institucional que Macri quiere cerrar sin pérdida de tiempo.

"Las Fuerzas Armadas no van a repetir las experiencias de las fuerzas armadas de Colombia y México. Porque en nuestro caso, no van a ser protagonistas. Van a hacer logística. Las instrucciones serán dadas por Patricia Bullrich, que es la ministra de Seguridad. Por eso, no temo que las Fuerzas Armadas terminen como México y Colombia", argumentó el Presidente.

Macri presenta los cambios en las FFAA en Campo de Mayo (Adrián Escandar)
Macri presenta los cambios en las FFAA en Campo de Mayo (Adrián Escandar)

La perspectiva de Macri respecto a los militares no termina en sus nuevas funciones institucionales. También alcanza a su protagonismo estratégico en un Estado que se pretende reformular como consecuencia del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Macri quiere achicar al Estado modelo siglo XXI y considera que las Fuerzas Armadas tienen que evolucionar hacia nuevos desafíos.

"Estamos llenos de problemas y no podemos pagar 70.000 militares asignados a conflictos que ya no existen", describe Macri en referencia a vetustos planes bélicos que colocaban a Chile y Brasil como explícitos enemigos nacionales. Y remata frente a su reducido auditorio: "Los militares no van a estar en lucha contra el narcotráfico, y en tres años ya estaremos en condiciones de pensar en construir unas Fuerzas Armadas modernas y bien equipadas. Hoy no tenemos los fondos, como sí los tienen Brasil y Chile".

Tras explicar su estrategia institucional con las Fuerzas Armadas, Macri avanza sobre la situación económica. "Estamos en pleno aprendizaje. Y ya aprendí que no voy a pronosticar nada más", asegura a su acotado auditorio. Y agrega: "Lo que nos pasó: 70% condiciones externas; 30% política interna. La sequía nos complicó, y la recesión se verá en los próximos meses. Hay que bajar la inflación, como las tasas, y el riesgo país tiene que volver a estar 100 puntos por encima del riesgo país de Brasil".

Mauricio Macri cerró la Tercera Reunión de Ministros de Finanzas del G20, el 22 de julio de 2018 en Buenos Aires
Mauricio Macri cerró la Tercera Reunión de Ministros de Finanzas del G20, el 22 de julio de 2018 en Buenos Aires

El Presidente elogia a Christine Lagarde, directora gerente del FMI, y comenta su último informe técnico referido a los niveles de inflación de América Latina. "Vieron los datos de Venezuela –enfatiza a sus asesores-, tendrá un 1.000.000 de inflación en 2018. Nosotros íbamos para allá. Los venezolanos no tienen agua, ni transporte público. Y luz, a veces. Por eso, hay que gastar menos y desarrollar al país con trabajo privado. Esa tiene que ser nuestra tarea".

Junto a la defensa de su programa económico de mediano plazo, Macri no pierde de vista la coyuntura que delineó la crisis financiera mundial que terminó con dos ministros y un presidente del Banco Central. "La inflación 2018 estará en el promedio que nos pide el FMI, cerca del 30 por ciento. Y vamos a llegar al déficit fiscal de 1.3 que acordamos con el Fondo. Si cumplimos las metas, si respetamos el valor de la palabra, no vamos a tener problemas. No podemos hacer tres bien y una mal. Porque si hacemos una mal, volvemos para atrás. Y nos perjudicamos todos", reconoce el Presidente.

Llegó la hora de ir a la Exposición Rural, pero Macri se toma un minuto más para hablar con sus asesores. No le gusta que lo comparen con Fernando de la Rúa, y menos que aseguren que su gobierno va a terminar como la Alianza. "No sé por qué durante días y días los medios aseguraban que estábamos en un nuevo 2001. Sufrimos una crisis global, tuvimos nuestros errores, pero enfrentamos el temporal y ahora empezamos a salir. Yo gobierno y enfrento los temas", dijo.

El Presidente cuestiona al peronismo y su "incapacidad" para entender la agenda global. En sus giras internacionales, Macri siempre aseguró que había "dos justicialismos", pero tras la media sanción en Diputados del proyecto opositor referido a las tarifas, esa estrategia política e institucional quedó casi descartada. Apuesta a competir con el peronismo "racional", y cree que puede ganar las elecciones presidenciales 2019. Un objetivo político que "aún está muy lejos en el tiempo", como le confesó a su staff antes de partir a la Sociedad Rural, una aliada incondicional de su proyecto de poder.

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