En medio de una fuerte expectativa, manifestantes a favor y en contra del proyecto que despenaliza el aborto se concentran en las inmediaciones del Congreso para respaldar sus posturas y se preparaban para una vigilia durante toda la madrugada, a la espera del desenlace en la votación.

La Plaza del Congreso amaneció ayer completamente vallada, por la iniciativa del Gobierno de la Ciudad de separar las dos movilizaciones, quedando Rivadavia para la marcha por el aborto legal e Hipólito Yrigoyen para las expresiones que rechazan esa posibilidad.

La sesión en la Cámara de Diputados comenzó pasadas las 11:00 de este miércoles y en ese momento ya habían comenzado a reunirse militantes a favor de la despenalización, que tenían como horario formal de convocatoria las 12:00.

En las primeras horas de la tarde de ayer, mientras el histórico debate transcurría en el recinto, la avenida Rivadavia ya estaba colmada de asistentes, al igual que Callao, donde se montó un escenario a la altura de Juan Domingo Perón y la marea de gente continuaba casi hasta Corrientes.

El verde que identifica a la campaña a favor de la interrupción voluntaria del embarazo estuvo presente en cada uno de los asistentes, que llevaron pañuelos, los rostros pintados y eligieron vestirse con cada prenda de ese color que hubiera que sus placares.

Mujeres de todas las edades -pero en su mayoría muy jóvenes-, hombres y niños compartieron la fría jornada porteña entre banderas, música y mucho mate.

Del otro lado de las vallas, con los casi cien metros de la plaza de por medio, los grupos provida comenzaron a reunirse pasado el mediodía de ayer pero con menor participación, ya que la convocatoria formal fue para las 18:00.

Ambas movilizaciones tenían previsto aguardar el resultado de la votación en las inmediaciones del Parlamento durante toda la madrugada, en lo que será un nuevo debate a recordar.

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