(Infobae)
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Algunos cuchicheaban durante la charla, otros sacaban cuentas y otros repreguntaban al escuchar el crítico informe del abogado Julián De Diego sobre la  necesidad de una reforma laboral que hizo esta vez como orador invitado y no como socio del Rotary Club de Buenos Aires.

"No vamos a ser competitivos" pronosticó y desalentó a un auditorio que colmó las mesas en el habitual almuerzo de los miércoles del ciclo "Qué pienso para la Argentina" que reinició el miércoles pasado el jefe de gabinete Marcos Peña.

De Diego elogió aspectos de la reforma laboral impulsada por el Gobierno pero señaló que no alcanzaría por el costo laboral en el país. "Un sueldo promedio bruto en la industria metalúrgica en Argentina es de 1450 dólares, en Colombia 450, en Chile 650, en México 420 y en Brasil 750", dijo.

"Y es el primer país del mundo en impuestos por lo caros, además de que el ausentismo es tan grande en la Argentina que parece que el sueldo no se cobra por estar sino por no estar", argumentó. Puso como ejemplo el gremio docente que "tiene en su estatuto tres meses de vacaciones y cien días de licencia por lo que se necesitan tres docentes por cada puesto".

"En China el salario promedio es de 630 dólares y se trabaja 60 horas semanales", continuó y afirmó que "el sector industrial está muy complicado, no es competitivo ni lo era en tiempos K y ahora está bombardeado por productos importados". "Muchas empresas, en lugar de invertir, se han dedicado a la timba", describió también mientras consideró un riesgo tocar los salarios porque "los salarios medios en la Argentina están apenas al borde de la subsistencia".

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

De Diego propuso en cambio "tratar de empezar a apostar a un mercado exportador", al turismo y a la exportación de productos en base a materias primas o recursos naturales. "El costo laboral en la industria automotriz es del 6%, en la del petróleo 4% y en la actividad bancaria o comercio 60%" señaló.

"¿Por qué una reforma laboral es imprescindible?" , preguntó el abogado laboralista a modo de propuesta. Se respondió que "hay categorías de convenios colectivos que tienen tracción a sangre, no existe ningún convenio que hable de tecnología" mientras que también subrayó que "en la era K se crearon 2000 sindicatos, 600 de gerentes, pero solamente cien están operativos".

(Adrián Escandar)
(Adrián Escandar)

"Toda Europa está en crisis y todos los países en estado de emergencia pero en Argentina existe un estado de emergencia y no hacemos nada" alertó De Diego, que celebró: "Los proyectos del Gobierno son buenos". Y se anticipó a las críticas: "Las pautas salariales de los convenios colectivos son derechos pero cualquier convenio que los sustituya permite el cambio en otras condiciones, no son derechos adquiridos, la cláusula anterior no es un derecho adquirido, todo convenio se puede modificar en perjuicio del trabajador", avisó y puso como ejemplo positivo el acuerdo en Vaca Muerta .

Entre los problemas que describió, De Diego mencionó: la tecnología, el costo laboral y la educación. Puso reparos sobre el blanqueo laboral ya que, consideró, "aunque se perdone hacia atrás no resuelve el problema de cómo tiene que asumir el costo futuro el empresario" como también relativizó la efectividad del "fondo de cese laboral" porque "es un nuevo impuesto que no va a querer pagar nadie".

En cambio enumeró como soluciones que "haya inversiones y crecimiento" y "darle a la educación una vuelta de tuerca" y "una reforma que implique flexibilidad, productividad y competitividad". "Hay que desarrollar las economías regionales que sí podrían tener competitividad", evaluó en el panorama que brindó frente al club rotario que preside Luis Ovsejevich.