La candidatura de la periodista Débora Pérez Volpin para la legislatura porteña por la lista Evolución, que lidera Martín Lousteau, derrumbó la confianza que tenía el PRO en su armado electoral y levantó el perfil de su oferta: el actual ministro de Modernización, Andy Freire, será parte de la competencia.

Hasta ayer a la mañana, los estrategas del oficialismo de la Ciudad de Buenos Aires dormían tranquilos, estaban seguros de que Elisa Carrió encabezando la lista de diputados nacionales les aseguraba una buena perfomance electoral y se conformaban con llevar en primer lugar a Agustín Forchieri, un eficiente legislador vinculado al vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, o Victoria Roldán Méndez, una joven de 31 años igualmente desconocida para el electorado, pero muy obediente al jefe de Gabinete de la Nación, Marcos Peña.

Pero Horacio Rodríguez Larreta llegó este jueves a la mañana de Canadá y se encontró con la novedad de que ya no podía dar por seguro el control de su "patio trasero", la legislatura local, que aspiraba a controlar con mayoría propia luego de la fuerte alianza que tejió con la Coalición Cívica.

Peor, se desayunó con que la estrategia que el PRO viene desplegando desde 2003, es decir, que no importa que los candidatos a legisladores sean desconocidos, porque arrastran las primeras figuras (en este caso él, Carrió y Mauricio Macri), puede haber encontrado un punto final.

Es que este año Rodríguez Larreta necesita como nunca tener un control absoluto de las decisiones legislativas, para llegar cómodamente a la elección de jefe de Gobierno que se disputará en el 2019, porque Lousteau adelantó que saldrá a competirle.

El PRO no tiene figuras conocidas porque no les permite a sus legisladores que tengan estrategia de imagen y posicionamiento, son muy celosos con el perfil propio. Decidieron "bajar" alguien de la gestión, ¿pero quién? Tampoco en la Ciudad tienen tantos ministros conocidos, salvo Freyre, que finalmente fue el elegido.

Obviamente, a ningún ministro del Gobierno nacional se le pediría el sacrificio de que salga a competir por un cargo en la Legislatura porteña. Si no era Freyre, quedaban dos opciones más: pedirle que encabece a alguna figura de la Coalición Cívica (Mariana Zuvic), o del radicalismo no alineado con Lousteau (Facundo Suárez Lastra). El problema, en este caso, es que se le hubieran desarmado los acuerdos entre las distintas fracciones del PRO de la Capital, ya que el partido de gobierno no encabezaría ninguna de las listas. También pensaron en la posibilidad de una figura no identificada con el PRO, pero se decidieron por Freire.

Fuentes partidarias le aseguraron a Infobae que "Vamos Juntos" espera obtener un piso de 37% de los votos, que es el máximo obtenido en una elección de medio término en la Ciudad. Eso significaría 6 diputados nacionales (serían Carrio, Carmen Polledo, Fernando Sánchez, Fernando Iglesias, Paula Olivetto y Alejandro García) y 13 legisladores de la Ciudad. Sin embargo, un consultor que mide para el oficialismo porteño aseguró que pueden obtener entre 40% y 45%, ya que "la candidatura de Lilita es muy potente para el electorado porteño".

Otra decisión que se tomó ayer fue darle el séptimo lugar de la lista de diputados nacionales al ex intendente Suárez Lastra, un abogado que se opuso junto a otros radicales a que la UCR porteña, que lidera Emiliano Yacobitti, abandone la alianza con el PRO para respaldar a Lousteau. El economista y director de la Auditoría General de la Nación, Jesús Rodríguez, y el ex presidente del radicalismo, Ernesto Sanz, son otros de los radicales que respaldan la posición de Suárez Lastra, que ahora se verán fortalecidos frente a la estructura radical local.

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