Gustavo Marangoni: "A un año de gestión la mitad de la población evalúa positivamente al presidente y la gestión"

El ex presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y actual titular de una consultora de opinión pública, dijo en el piso de InfobaeTV que “más que condenada al éxito o al fracaso, Argentina está condenada a la negociación”

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– En el informe anual de la consultora de opinión pública MyR se asegura que la imagen del Presidente y de la gestión de Gobierno es similar a la del arranque. ¿Por qué no nos amplía esos resultados?

– Siempre se divide la imagen del Presidente y la imagen de la gestión porque lo natural es que los presidentes tengan más imagen en todas las gestiones, porque se involucran también los atributos personales. Si uno observa el curso del año, uno se va a encontrar con que el promedio de la imagen presidencial es del 50 por ciento. La gestión está un poquito más abajo, pero allí también -no era lo mismo en el momento de cerrar el default que en el momento más crítico de las tarifas- es normal un sube y baja como en todas las gestiones. La verdad es que lo que hubo es una especie de corte en la sociedad que, simplificando y redondeando los guarismos, podemos decir que hay una mitad que evalúa positivamente la imagen del Presidente y un poco menos a la gestión, que es un 44 o 46 por ciento. Y porcentajes similares que desaprueban levemente o in crescendo, de acuerdo a algo que tiene que ver con cómo ha votado el consultado en esta encuesta en las elecciones del año pasado.

– Sobre eso le quiero hacer una pregunta específica. Ustedes muestran un cuadro que yo veo por primera vez, un poliedro, donde se ve el respaldo o la reprobación de la agenda que lleva adelante el Gobierno de acuerdo a cómo votó el consultado. Allí se ve que quienes votaron a Macri respaldan el 79 por ciento la agenda del Gobierno, solo el 30 por ciento los que votaron por Daniel Scioli, pero 61 por ciento de los que votaron a Sergio Massa están con el Gobierno. Eso da el 57 por ciento de respaldo. ¿Cómo se puede interpretar esto?

– Es un elemento interesante para analizar las conductas de los distintos actores. Obviamente quienes votaron por Cambiemos en la primera y segunda vuelta tienen más empatía con la agenda del Presidente y quienes lo hicieron por el Frente para la Victoria tienen menos. Pero en el caso de Sergio Massa está en un 60/40, lo que explica, y en alguna medida fundamenta, las decisiones que el Frente Renovador tomó a lo largo del año, que en algún momento puede tener un tono crítico pero sabiendo que una parte de su propio electorado comparte agenda con el Gobierno.

– ¿Dirías que el primer año de gestión estuvo al nivel de la expectativa que generó?

– En principio, ¿se acuerda cuando se hablaba de que la Argentina estaba condenada al éxito o al fracaso? Bueno, yo creo que la Argentina está condenada a la negociación. Los politólogos hablamos de gobierno dividido cuando el poder ejecutivo es de un color y las cámaras son de otro, que es lo que pasa, el Gobierno está en minoría en ambas cámaras. En el Senado hay una mayoría peronista un poco más homogénea y en Diputados el peronismo está más dividido. Eso obliga a negociar las leyes. La salida del default tuvo 155 votos a favor en Diputados cuando el bloque de Cambiemos tiene 87 y en el Senado tuvo 54 votos cuando el bloque oficialista tiene 15 senadores. Sigamos extendiendo la mirada sobre la realidad de la Argentina, los sindicatos tienen una tradición en general peronista, los movimientos sociales varias. Hay un universo multicolor y no va a variar sustancialmente en 2017. Es una realidad que, a lo largo de sucesivas elecciones, los argentinos fuimos votando algo que quedó conformado así. Nunca te vas a llevar todo. Con el tema de Ganancias lo que se está buscando es una solución negociada porque nadie tiene la fuerza para poder imponer lo que quiere. De hecho, esto también tiene una traducción económica. La gobernabilidad puede parecer más cara en términos económicos. Gobiernos que tienen mayoría en ambas cámaras mandan sus proyectos y los aprueban, acá los tenés que negociar. Ahora, hay que encontrar el equilibrio virtuoso, que es fácil decirlo en un estudio de televisión y más difícil encontrarlo en la realidad.

– Lo que también obliga a que la oposición sea responsable.

– Bueno, este temita de la responsabilidad. Tenemos que lograr que este conjunto de negociaciones no pierda de perspectiva que la Argentina tiene un problema que no puede resolver en un año, pero sí tiene que generar un sendero de confianza. Me refiero al déficit fiscal. Es importante que el conjunto de la dirigencia, también la sindical y la empresarial, vayamos comprendiendo que la sustentabilidad de la Argentina requiere no perder de vista que la deuda -que este año fue lógica tomarla para financiarse- no se convierta en una nueva droga que sustituya a la anterior emisión inflacionaria sin respaldo. Para eso hay que desarrollar distintos tipos de acuerdo. En esta negociación que vimos por Ganancias, a lo mejor lo que pasó es que cuando todos creíamos que el incremento muy leve del mínimo no imponible era para negociar, cuando toda la oposición se unió para imponerle al Gobierno una posición, después se volvió a la negociación. Hay que buscar alternativas. Todos tenemos una parte del rompecabezas, pero necesitamos la imagen de la tapa de la caja del rompecabezas, que es de alguna manera el mediano y el largo plazo. Si solo tenemos las piezas, no tenés la hoja de ruta.

– ¿Creés que el presidente Macri va a poder seguir gobernando con este grado de aprobación?

– En un país de naturaleza presidencialista, si el Presidente no tiene un relativo grado de buena ponderación el sistema político sufre en general. Me parece a mí que a veces sería bueno que el Presidente involucre más a sus ministros en determinadas negociaciones y no se juegue él directamente. Los ministros son los fusibles, los que pueden acolchonar. Y creo que también tiene que haber mayor coordinación en todas las áreas, sobre todo el gabinete económico. El eligió no tener un ministro de Economía, y después de los aciertos se quieren hacer cargo todos, y de los desaciertos ninguno. Estamos recién transitando el primer año, pero la lógica que queda es 'negociar, negociar y negociar'. No hay otra alternativa. Argentina va a estar signada por esta característica los próximos años y nos tenemos que acostumbrar a que sea así. La palabra negociación es inherente al arte de la política. La gente a veces se escandaliza porque en el Senado cambian los votos por una cosa o por otra pero así funcionan las democracias. Los diputados y los senadores tienen votos y necesidades en sus provincias. Y el Ejecutivo tiene los recursos. De eso se trata. De juntarse y ver cómo ganamos todos. Los caminos cortos terminaron siendo atajos.

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