El día que Franco Macri contó cómo el secuestro cambió para siempre la historia con su hijo

Así vivió el padre del actual Presidente el cautiverio de su hijo en 1991. Las negociaciones con los secuestradores y los seis millones de dólares del rescate

Guardar
Google icon
(DyN)
(DyN)

Buenos Aires, 24 de agosto de 1991, hora 1.15. Mauricio Macri acaba de ser secuestrado. Empieza un calvario de catorce días.

El drama pone a prueba la nunca fácil relación entre Franco, su todopoderoso padre, y Mauricio, su hijo mayor. En una charla ya lejana, Mauricio me dijo:

PUBLICIDAD

–Trabajé catorce años con mi padre: puedo soportar cualquier cosa.

En otra charla no tan lejana, Franco me confesó: "No quiero que Mauricio sufra". Se refería a la decisión clave de su hijo: entrar en la política.

PUBLICIDAD

La primera confesión significa "temple". La segunda, "amor filial".

Pero la historia de esos dos hombres es mucho más compleja. Franco quiere –italiano al fin, por tradición– que Mauricio tome el bastón de conductor de SOCMA, su holding de empresas: 500 millones de dólares de facturación por año. Pero no hay caso: otros son los planes de Mauricio. Boca, PRO, el timón de la República. Ideas distintas, ambiciones distintas, frecuentes chispazos.

Sin embargo, a las siete de la mañana del mismo 24, cuando Evangelina Bomparola, pareja de Franco, atiende el teléfono, lo despierta, y el gigante de los negocios oye la voz de su hijo ("Viejo, me secuestraron. Hacé todo lo que te pidan. Son profesionales"), se rompe la barrera –o la muralla– que los separa. Franco lo confiesa en una carta abierta: "Después del secuestro, todo cambió". Porque la cuestión es de vida o muerte…

Franco se pone al frente del Operativo Rescate. Oye el pedido: "Seis millones de dólares", además de otras indicaciones no menos precisas: fajos de diez mil, denominaciones no consecutivas, etcétera.

Franco y un grupo de íntimos, entre ellos Nicolás Caputo, amigo del alma de Mauricio, pasan toda una noche contando los billetes y armando los fajos. Según contó el padre en sus memorias, "cuando terminamos, el dinero formaba una pared de un metro de alto y tres de largo".

Seis millones. Netos. Sin intento de negociación. Franco y sus amigos sudan, agotados. Y el mismo Franco sigue al frente de cada paso. Desde las primeras instrucciones, en un rincón de la plaza Alemania, hasta la liberación.

"No permití que nadie se interpusiera en la negociación con sus raptores, una banda de comisarios. Estuve esos 12 días sin dormir y ese hecho, junto con el posterior secuestro de mi hija Florencia, y la muerte de mi hija Sandra fueron los dolores más grandes de mi vida", dijo en esa carta.

Y es cierto. En esos oscuros días, todo cambió. Tensiones, rencores, competencia. Su hijo mayor, el que nació cuando todavía el poder y el dinero eran apenas una fantasía de inmigrante, estaban lejos, él estaba en peligro, y al menos por el momento, el telón había caído sobre el amor y el no amor de esos dos hombres.

No se enfrentó Franco, en esos negros días, a poca cosa: nada menos que a la llamada "Banda de los Comisarios". Pero inteligente, astuto, y también desesperado, le salvó la vida. Simplemente, con dinero. "Lo que menos me importó", me dijo en otra entrevista. En la misma en que volvió a ponerse en pater familias: "Si quiere ser presidente, primero tiene que terminar su gestión como jefe de gobierno de la ciudad". Traducción: "Cuidado con fallar. Sos un Macri".

Se lo esperaba en la asunción de su hijo como Presidente de la República, y estuvo. Discreto, no en primera fila, pero mirándolo como cuando Mauricio era un adolescente y él, un inmigrante que empezó su colosal fortuna como albañil: con ojos que le recordaban "sigo siendo tu padre, y seguís siendo mi hijo mayor: cuidado con lo que hacés". Rara mezcla de apoyo y orden. Genio y figura.

Aquellos seis millones de dólares se multiplicaron hasta casi el infinito. Una anécdota, casi. Pero entre los dos hombres, más allá de sus enconos y sus batallas, todo había cambiado después del secuestro, y lo mejor había renacido. ¿Esa es toda la verdad, sólo la verdad y nada más que la verdad? Sería soberbio y hasta tonto afirmarlo. En todo caso, que en aquellos catorce días, el padre y el hijo se encontraron y se amaron en el territorio más profundo: el del corazón.

Esta nota fue publicada en agosto de 2016

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Ignacio Buse vs Frances Tiafoe: día, hora y dónde ver partido por segunda ronda del Masters 1000 de Roma

El peruano firmó una victoria inobjetable ante Lorenzo Sonego en su debut y sacó boleto a la siguiente fase, donde espera el estadounidense, quien reanuda su competencia luego de un mes

Ignacio Buse vs Frances Tiafoe: día, hora y dónde ver partido por segunda ronda del Masters 1000 de Roma

Esmeralda Sánchez anuncia que jugará su última temporada en Alianza Lima: “La voy a disfrutar al máximo”

La líbero confesó que tuvo muchas ofertas, pero que tomó la decisión de no irse del club, al menos hasta después de la Liga Peruana de Vóley 2026/2027

Esmeralda Sánchez anuncia que jugará su última temporada en Alianza Lima: “La voy a disfrutar al máximo”

Desmantelaron red internacional de explotación así como abuso infantil con ayuda de Australia: dos detenidos en Yucatán y Nayarit

Resguardaron a los menores víctimas y fueron avinculados a proceso los dos mexicanos que enviaban el material videográfico prohibido a varios países extranjeros

Desmantelaron red internacional de explotación así como abuso infantil con ayuda de Australia: dos detenidos en Yucatán y Nayarit

El “juego de las sillas” y la nueva élite: el 57% de los padres teme que sus hijos vivirán peor que ellos

En su columna para Infobae a la Tarde, Martín Lousteau desentrañó la dinámica de la concentración de poder, la crisis de movilidad social y el surgimiento de una nueva élite, en un escenario de creciente pesimismo sobre el futuro económico de las próximas generaciones

El “juego de las sillas” y la nueva élite: el 57% de los padres teme que sus hijos vivirán peor que ellos

Tragedia en un campo de Corrientes: un rayo mató a un capataz rural que arreaba ovejas

El hombre se encontraba trabajando en una estancia de la localidad de Sauce. El accidente se dio en medio de una tormenta eléctrica que afectó a gran parte de la provincia

Tragedia en un campo de Corrientes: un rayo mató a un capataz rural que arreaba ovejas