
A valores de hoy, la "Misión Sueños Compartidos", le costó al Estado alrededor de 4 mil millones de pesos. La cifra surge de actualizar los datos de la Auditoría General de la Nación que calculó en 1.295 millones de pesos los fondos que se le dieron a la Fundación Madres de Plaza de mayo entre 2005 y 2011 para que construyan 4.757 viviendas en distintos lugares del país.
El saldo de la aventura, que nació de la mente de Sergio Schoklender, fue que se adjudicaron solamente 822 viviendas.
Hebe de Bonafini fue convencida por Sergio de usar su poder para hacer crecer la Fundación. El primer paso para prepararse para lo que vendría fue cambiar el nombre de "Asociación de Madres de Plaza de Mayo" por "Fundación de Madres de Plaza de Mayo". No fue un dato menor.
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Apenas asumió Néstor Kirchner se acercaron y le contaron sus proyectos y sus problemas financieros. Un cheque de un millón de pesos emitido por el Tesoro de la Nación como fondo no reintegrable, solucionó las urgencias. Con el dinero pudieron cubrir los descubiertos, pagar cheques sin fondos y cancelar sueldos y deudas con proveedores.
El Presidente fue generoso porque al poco tiempo los inundó de pauta oficial en la radio "La Voz de las Madres" (530AM).
Zito Lema, escritor y poeta, profesor de la Universidad de las Madres, que llegó a vender panchos y hamburguesas en la puerta del edificio para colaborar con la casa de estudios, le advirtió a Hebe sobre la calidad del personaje que había adoptado. El resultado fue el desplazamiento del escritor que había padecido el exilio durante el régimen militar.
Zito Lema se alejó calificando a Sergio como "el López Rega de Bonafini".
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Lejos había quedado el día en que Zito le propuso fundar la Universidad. En aquel momento Hebe le dijo: "Yo soy la madre, vos sos el padre y la Universidad, nuestro hijo". Ahora el hijo de Hebe era Schoklender.
De la mano de Sergio se consiguió el nuevo edificio de la Universidad. Las madres quedaron encandiladas y no vacilaron en despedir a cuanta gente hablaba mal del hijo pródigo.
Así se alejó Pablo Kohan profesor de la cátedra Che Guevara y el periodista Hernán Schiller porque en su programa de radio un invitado habló mal de Hebe. Schiller era incondicional; había acompañado a las Madres desde su primera ronda a la Plaza.
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Tras la purga, convencieron a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, para que aporte un millón de dólares para la cátedra bolivariana. Los cheques de Néstor Kirchner, en tanto, siguieron llegando puntualmente. Las Madres devolvieron el favor operando para el Gobierno.
Estaba tan entusiasmado el Presidente con los halagos de las Madres y de Sergio que lo comparaba con Juan Domingo Perón, que en el acto del 24 de marzo de 2004 en el Predio de la ESMA, dijo que Hebe era "la madre de todos los argentinos".
Ellas siguieron pagando los favores. Marcharon a Santa Cruz a enfrentar a trabajadores petroleros que estaban en huelga. Le pidieron al Gobierno provincial que los reprima con gases y balas de goma. También se marcharon de actos donde organizaciones de izquierda hablaron mal del Gobierno.
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En 2005, el proyecto Sueños Compartidos, entusiasmó a Néstor Kirchner. Las Madres construyendo viviendas para los más pobres, era una imagen que podía dar la vuelta al mundo. El secretario Legal y Técnico de la presidencia, Carlos Zannini, fue el que bajó a tierra y le dio forma al proyecto después de varias reuniones.

Con la "Misión Sueños Compartidos" en marcha, el balance de 2006 de la Fundación tuvo una facturación de 4,15 millones de pesos que equivalían a 1,4 millones de dólares. En 2009, el balance tenía otra cara: 188 millones de pesos (50 millones de dólares). Los ingresos habían crecido 3.630 por ciento en tres años. En la parte final del balance –"Conclusiones- Hebe escribió:
"Sin perjuicio del conglomerado de compañeros que sumaron su accionar a nuestra causa, agradecemos entrañablemente la encomiable labor de nuestro querido e incondicional compañero Sergio Mauricio Schoklender que supo encauzar sin fisuras cada una de las decisiones del órgano máximo de la Institución".
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El nivel de vida de Sergio cambió. Se tomó unas inolvidables vacaciones en Bariloche adonde viajó en avión privado. Llevó a su familia, parientes y amigos. En el hotel, por las generosas propinas, le decían "el señor Sala". Lo llamaban por el apellido de su mujer, tal como había pedido.
En el cerro los instructores de esquí lo apodaron el "accionista" por los desmedidos gastos. Las dos semanas de vacaciones le costaron 46.800 dólares que canceló en efectivo. El dinero lo extrajo de un maletín, para asombró de la cajera.
El desvío de fondos había comenzado. Los cheques eran de montos menores a 50 mil pesos para dificultar su rastreo. Las cuevas estaban pobladas de los documentos de la Fundación.
El Tesorero de la Fundación, Blausteman, enviaba los cheques firmados por Pablo Schoklender. En la cuenta del hermano menor en el Banco Credicoop, una auditoría descubrió 13 millones de pesos. En las cuentas de Sergio había 23 millones de pesos.
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Mientras esto sucedía, los 1.750 trabajadores de "Sueños Compartidos" que incluían a albañiles, plomeros y electricistas, comenzaron a cobrar irregularmente. Sus libretas del gremio (UOCRA) estaban retenidas. Por supuesto, jamás se les había hecho aportes a la obra social.
Sergio pasaba por alto esos detalles y decidió comprarle a su financista, Jorge Caparrós, la firma Meldorek SA. La pagó 1,6 millones de dólares en 18 cuotas de 64.444 dólares. La transacción incluía dos aviones porque la empresa estaba habilitada, entre otras actividades, como transportadora aérea. Uno de los pilotos de Caparrós, Gustavo Serventich, ideólogo de la operación, se quedó con 10 por ciento de la nueva sociedad.
El 28 de diciembre de 2010 Meldoreck firmó un contrato con la Fundación para construir viviendas en todo el país. Recibió como adelanto 1,92 millones de pesos. Cinco días después se le giró una cifra similar. El metro cuadrado de construcción lo cotizaron a 800 dólares, cuando el promedio del mercado era de 450 dólares.
El negocio prosperaba porque Néstor Kirchner, cuando algún municipio o gobernación se atrasaba con el pago, levantaba el teléfono. Los responsables le explicaban que las obras no estaban terminadas. Pero el presidente insistía en que se pagaran y les recordaba que esos fondos los giraba la Nación desde las cuentas del Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI).
Algunos funcionarios de confianza del presidente de entonces comenzaron a advertirle al Presidente que había desvío de fondos y que el programa de "Sueños Compartidos" podía terminar en escándalo. Schoklender solía generar enemistades porque, con Bonafini de mascarón de proa, doblegaba cualquier resistencia.
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Cuando las cifras alcanzaron magnitudes inmanejables, por caso a los obreros se les debía 150 millones de pesos entre sueldos y aportes previsionales y no podían cobrar el subsidio de desempleo porque les retenían los carnet de la UOCRA. Los cheques con que les pagaron rebotaban como tantos otros.
El Gobierno decidió terminar con el proyecto. Pidió que todo sucediera en silencio. La despedida fue amigable. Hebe dijo que Sergio iba a buscar nuevos destinos.
Pero un hombre muy cercano a Néstor Kirchner, acabó con el secreto. Despechado, porque el ex Presidente no lo había incluido en la lista de diputados nacionales, le contó la historia a la prensa y todo se fue de control.

Hebe inmediatamente dijo que la firma del contrato con con Meldorek no era suya, que la habían falsificado. Peritos de la Gendarmería avalaron la denuncia de la titular de la Fundación.
Sergio, con razón, reclamó porque la comparación de la firma se hizo con tres firmas posteriores al contrato. Pidió que se cotejaran con anteriores hechas en bancos y balances. Además, dijo que el peritaje fue ilegal porque no autorizaron peritos de partes. Le pidió al juez Norberto Oyarbide, con quien tenía una pésima relación, que compareciera Bonafini y firmara delante de él, para ver "el cuerpo de la escritura".
La Cámara denegó el pedido y dio por apócrifo el contrato en setiembre de 2011.
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Ahora la justicia deberá preguntarse cómo Alejandra Bonafini, hija de Hebe, le vendió a Meldorek en esa época un dúplex por 25 mil dólares. Alejandra, además tenía una casa de 250 mil dólares y una Camioneta 4 x 4. Una operación en un banco donde depositó 235 mil pesos, recibió un ROS (Reporte de Operaciones Sospechosas) de la UIF (Unidad de Investigación Financiera).
Alejandra, después de la ruptura con Schoklender, fue como interventora a la Fundación. Hizo un brutal ajuste. Despidió gente y bajó salarios. Se fue diciendo que dejó saneada la institución.
En 2014, el Congreso votó la estatización de la Universidad Madres de Plaza de Mayo, que pasó a la órbita del Ministerio de Justicia que debió encargarse de deudas por 200 millones de pesos.
Hebe, en tanto, sigue llamando nazi al Gobierno que hizo un ajuste similar.
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