Campo de Marte: Vecinos de Jesús María y colectivos protestan por daños a áreas verdes y exigen que MML paralice obras

La movilización reunió a residentes y colectivos de distintos distritos, que reclaman una evaluación ambiental independiente y cuestionan el impacto de la remodelación sobre el patrimonio natural e histórico del parque

Campo de Marte
Los vecinos denuncian la muerte de 63 árboles y afectaciones a otros 163 ejemplares, según un inventario forestal citado por los manifestantes
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Más de 500 personas marcharon este sábado por las calles del distrito limeño de Jesús María para exigir al alcalde capitalino, Renzo Reggiardo, la paralización inmediata de las obras en el Campo de Marte, donde, según un inventario forestal de agosto citado por los vecinos, 63 árboles murieron y otros 163 resultaron afectados.

La movilización reunió a residentes del distrito y representantes de una decena de colectivos ciudadanos de otras zonas de Lima que cuestionan las intervenciones del consistorio, ejecutadas a través del Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet).

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Los manifestantes recorrieron aproximadamente tres kilómetros en una jornada pacífica que comenzó en la avenida de la Peruanidad y culminó en los alrededores del parque.

La protesta también contó con la participación del alcalde electo de Jesús María, Luis Carlos Reátegui. Los asistentes reclamaron que se detengan los trabajos y denunciaron presuntas irregularidades en la ejecución del proyecto, así como daños a las áreas verdes y al patrimonio histórico del recinto.

Campo de Marte
Los asistentes solicitan una evaluación ambiental independiente y una revisión de la legalidad de las intervenciones

Uno de los principales cuestionamientos se refiere a la pérdida de árboles de varias décadas de antigüedad. Los vecinos sostienen que las obras comprometen ejemplares cuya recuperación no puede resolverse con la simple plantación de nuevas especies. También alertan sobre excavaciones que, según denuncian, afectan las raíces de árboles antiguos y sobre intervenciones en un ramal del histórico canal Huatica.

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“No estamos en contra de las obras, estamos en contra de que se ejecuten sin respetar la ley, sin proteger los árboles y sin garantizar el cuidado de nuestras áreas verdes”, señaló Anabelí Pajuelo, vocera de los vecinos.

La representante cuestionó además la gestión del alcalde de Lima por el impacto ambiental de los trabajos. “El alcalde Reggiardo no toma en cuenta que cada árbol que mató su gestión ha demorado casi 100 años para crecer. No es tan simple como sembrar nuevos”, afirmó.

Los manifestantes también invocaron la Ley N.° 16979, que, según su interpretación, protege la intangibilidad del Campo de Marte y exigieron que las autoridades revisen el alcance de las intervenciones y determinen si se ajustan a las disposiciones que resguardan este espacio público.

La marcha pasó frente a la Nunciatura Apostólica, donde los ciudadanos cuestionaron que la Municipalidad de Lima busque concluir los trabajos antes de la llegada del papa León XIV al Perú. Los vecinos advirtieron que la proximidad de la visita no modificará sus demandas ni su disposición a continuar con las acciones de protesta.

La remodelación del Campo de Marte comenzó a finales de 2025 y tenía un plazo anunciado de 180 días calendario. Sin embargo, el proyecto acumula retrasos y ha atravesado paralizaciones y reanudaciones, según información difundida por medios locales.

Campo de Marte
Invermet sostiene que las obras avanzan según el cronograma y que cuenta con autorizaciones y expediente técnico aprobado

Durante la movilización, los ciudadanos también solicitaron una evaluación ambiental independiente que permita establecer el alcance de los daños y las medidas necesarias para recuperar el parque.

Invermet defendió la continuidad de las obras la semana pasada y aseguró que avanzan según el cronograma, con mejoras en el alumbrado, el cerco perimétrico, las veredas y los sardineles, además de tareas de riego, limpieza y conservación. También informó que retiró cuatro árboles secos del jirón Nazca, con autorización municipal, porque implicaban un riesgo para los visitantes.

La entidad señaló que el proyecto conserva el canal abierto e incorpora riego por aspersión, mientras que el pozo tubular tiene autorización de la Autoridad Nacional del Agua (ANA). Además, afirmó que cuenta con un expediente técnico aprobado y disponible en el Sistema Electrónico de Contrataciones del Estado (Seace), aunque no precisó si incluye las soluciones reclamadas por los vecinos.

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