Papa León XIV y los cinco santos del Perú: las coincidencias entre su historia personal y la de figuras como Santa Rosa de Lima

Desde su llegada como misionero hasta sus recorridos por comunidades alejadas y el aprendizaje del quechua, el actual pontífice comparte experiencias con cinco santos que marcaron la historia

Santo Toribio de Mogrovejo, San Francisco Solano y San Juan Macías llegaron desde España al Virreinato del Perú. Sus historias permiten establecer paralelismos con la llegada de Prevost desde Estados Unidos.
Santo Toribio de Mogrovejo, San Francisco Solano y San Juan Macías llegaron desde España al Virreinato del Perú. Sus historias permiten establecer paralelismos con la llegada de Prevost desde Estados Unidos.
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La próxima visita del papa León XIV al Perú permitirá recordar los vínculos que el actual pontífice mantiene con la historia religiosa del país. Su trayectoria como sacerdote, misionero y obispo en territorio peruano presenta varios puntos en común con la vida de cinco figuras reconocidas por la Iglesia católica: Santo Toribio de Mogrovejo, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, San Francisco Solano y San Juan Macías.

Robert Prevost volverá al país el 11 de noviembre de 2026, después de varios años fuera del territorio peruano. Su experiencia pastoral en distintas localidades, especialmente en el norte del país, constituye uno de los aspectos que permiten establecer comparaciones con los santos que desarrollaron su labor religiosa durante los siglos XVI y XVII.

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Las coincidencias abarcan aspectos de sus historias personales, sus desplazamientos hacia territorios lejanos, el contacto con distintas culturas y la atención a las personas en situación de pobreza. También existen semejanzas en las dificultades que afrontaron para transmitir el mensaje católico a comunidades con idiomas y costumbres diferentes.

Según un artículo publicado por EWTN News, la Iglesia católica peruana incorporó a los cinco santos en el logotipo oficial de la visita papal. La publicación identifica seis puntos de encuentro entre la trayectoria de León XIV y la de estas figuras religiosas.

El origen extranjero y las raíces multiculturales del Papa León XIV

Imagen compuesta: el Papa Leo XIV con vestimentas papales saluda, mientras un Robert Prevost y a caballo es rodeado por niños en un camino rural
Robert Francis Prevost llegó al Perú en 1985 como misionero agustino; cuarenta años después, el mundo lo conoce como León XIV, el primer papa estadounidense y el primero con nacionalidad peruana en la historia de la Iglesia. (Infobae Perú / Composición)

La primera similitud está relacionada con el lugar de nacimiento y el traslado hacia el Perú. Robert Prevost nació el 14 de septiembre de 1955 en Chicago, Estados Unidos. En 1985, tres años después de su ordenación sacerdotal en la Orden de San Agustín, recibió el encargo de trabajar como misionero en Chulucanas, en el norte peruano. La distancia entre su ciudad natal y su nuevo destino superaba los 5.200 kilómetros.

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Una situación semejante ocurrió con Santo Toribio de Mogrovejo, San Francisco Solano y San Juan Macías, quienes llegaron desde España al Virreinato del Perú durante los siglos XVI y XVII. Sus desplazamientos incluyeron trayectos marítimos y terrestres por distintos territorios de América.

La segunda coincidencia corresponde a sus antecedentes multiculturales. León XIV tiene ascendencia vinculada con distintos países. Un estudio de 2025 identificó más de 100 antepasados del pontífice, con orígenes en Francia, Italia, España, Estados Unidos, Cuba, Canadá, Haití y Guadalupe.

El artículo también recuerda el caso de San Martín de Porres, considerado el primer santo mulato de América. Su padre fue el español Juan de Porras y su madre, Ana Velásquez, una mujer mulata liberta originaria de Panamá.

En el caso de Prevost, sus más de 20 años de experiencia en Perú también forman parte de su identidad cultural, debido al contacto con las comunidades y las costumbres del país.

La atención a los enfermos y las personas en situación de pobreza

Dibujo del papa León XIV flanqueado por San Martín de Porres y Santa Rosa de Lima con libros de registros y pergaminos.
Una ilustración reúne al papa León XIV con Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres entre pergaminos y libros de registros bautismales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La tercera similitud está vinculada con la asistencia a quienes necesitan ayuda. Durante su etapa como obispo de Chiclayo, Robert Prevost participó en distintas actividades de apoyo social. Una de las imágenes más difundidas después de su elección como pontífice lo muestra mientras sirve comida en el Comedor Parroquial San José.

Durante la pandemia de coronavirus, también encabezó la distribución de mil canastas con alimentos y miles de mascarillas. La ayuda estuvo dirigida a adultos mayores de un asilo, internos de un penal de Chiclayo, trabajadores de limpieza, bomberos, policías y militares.

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Además, durante el confinamiento, recorrió las calles de Chiclayo con el Santísimo Sacramento para brindar acompañamiento espiritual a la población.

Estas acciones tienen puntos de encuentro con la labor de tres santos peruanos. San Juan Macías solía recorrer las calles de Lima para entregar alimentos a las personas pobres. Su representación religiosa incluye una canasta de panes y uno de los milagros vinculados con su canonización corresponde a la multiplicación del arroz en un orfanato de España.

San Martín de Porres, por su parte, estuvo a cargo de la enfermería del Convento de Santo Domingo y dedicó parte de su vida al cuidado de enfermos y personas necesitadas. Santa Rosa de Lima también prestó asistencia a quienes requerían atención médica. Incluso destinó un espacio de su vivienda para instalar una enfermería, según los datos recogidos por EWTN News.

Los recorridos pastorales y el aprendizaje de idiomas locales

La cuarta coincidencia está relacionada con los medios que utilizaron para llegar a comunidades alejadas. Antes de su elección como Papa, Robert Prevost fue fotografiado mientras recorría a caballo y mula distintas zonas de la Diócesis de Chiclayo.

Esta práctica guarda relación con los desplazamientos de Santo Toribio de Mogrovejo, quien recorrió extensos territorios de su jurisdicción religiosa a pie y en mula. Cuando llegó a Lima en 1581, su diócesis comprendía zonas de la costa norte, desde Chiclayo, hasta Ica, además de diversos territorios andinos y amazónicos.

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La extensión de esa jurisdicción exigía largos viajes para visitar a las comunidades y desarrollar su labor evangelizadora. Uno de los animales utilizados por Santo Toribio fue una mula conocida como La Doncella.

La quinta similitud corresponde al aprendizaje de las lenguas locales. Durante sus primeros años como misionero en Perú, Prevost debió perfeccionar el español y aprender quechua para comunicarse con los habitantes de las zonas altoandinas.

Más adelante, cuando estuvo al frente de la Diócesis de Chiclayo, también cursó estudios básicos de quechua a través de Cáritas y obtuvo un certificado.

Santo Toribio de Mogrovejo y San Francisco Solano afrontaron un desafío similar varios siglos antes. El primero aprendió quechua y aimara, además de impulsar la elaboración del Catecismo trilingüe para facilitar la enseñanza de la doctrina católica. San Francisco Solano, por su parte, aprendió quechua, guaraní y tonokoté para comunicarse con las comunidades indígenas de los territorios donde desarrolló su misión.

San Francisco Solano y León XIV: dos trayectorias con salidas y retornos al Perú

San Francisco Solano, fraile franciscano que desempeñó una destacada labor misionera en el siglo XVI.
San Francisco Solano, fraile franciscano que desempeñó una destacada labor misionera en el siglo XVI.

La sexta coincidencia se relaciona con los periodos de ausencia y retorno al territorio peruano. Entre los cinco santos mencionados, San Francisco Solano fue quien tuvo una experiencia más directa de desplazamiento hacia otros territorios de Sudamérica.

En 1590 dejó el actual Perú para desarrollar labores religiosas en Tucumán, región que en aquella época formaba parte del Virreinato del Perú. Su actividad también incluyó zonas del actual Paraguay y Uruguay.

Ocho años después recibió el llamado para regresar a la Provincia de los Doce Apóstoles, en Lima. Permaneció en territorio peruano hasta su muerte, el 14 de julio de 1610, a los 61 años.

La trayectoria de Robert Prevost también estuvo marcada por distintas salidas y retornos al Perú. En 2001 fue elegido prior general de la Orden de San Agustín y en 2007 obtuvo un segundo periodo en ese cargo. Posteriormente, en 2014, el papa Francisco lo nombró administrador apostólico de Chiclayo y, al año siguiente, asumió como obispo de esa diócesis. En 2015 también obtuvo la nacionalidad peruana.

Su labor episcopal en el país se prolongó hasta enero de 2023, cuando el papa Francisco lo designó prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

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