Anemia infantil en Perú: qué es, por qué afecta el desarrollo y tres platos sencillos para prevenirla

Sangrecita, hígado de pollo y caballa pueden incorporarse en recetas adecuadas para la alimentación complementaria, junto con frutas y verduras que aporten vitamina C

Cobertura informativa donde Keiko Fujimori, como presidenta de la República, pronuncia un discurso y anuncia la suscripción de un compromiso contra la anemia infantil destacando la necesidad de extender las acciones de salud y nutrición a las comunidades. Al acto asisten diversas autoridades institucionales frente a un panel alusivo a la infancia.
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En Perú, la anemia infantil afecta al 43,7% de los niños de 6 a 35 meses, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) de 2024, con cifras más altas en las zonas rurales. El problema se concentra en una etapa decisiva para el crecimiento físico y el desarrollo neurológico, por lo que requiere prevención, controles y tratamiento oportuno.

La anemia aparece cuando la sangre no cuenta con suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar oxígeno a los tejidos. En la infancia, la causa más frecuente es la falta de hierro. Este mineral participa en la formación de hemoglobina, una proteína que permite llevar oxígeno desde los pulmones hacia el resto del cuerpo.

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En una entrevista televisiva en Canal N, el periodista de datos Fabrizio Monge expone cifras sobre la anemia infantil y su vínculo con el aprendizaje escolar. A partir de datos del INEI y evaluaciones educativas, se analizan los porcentajes de afectación por rangos de edad en infantes y factores como el seguimiento de tratamientos médicos.

La falta de hierro puede afectar el crecimiento, la energía y el aprendizaje

La deficiencia de hierro puede manifestarse con palidez, cansancio, irritabilidad, menor apetito o dificultad para mantener la atención. Sin embargo, en muchos casos no presenta señales evidentes. Por esa razón, el descarte de hemoglobina en los establecimientos de salud es necesario para detectar el problema antes de que avance.

Durante los primeros años, el cerebro crece a gran velocidad y necesita nutrientes suficientes. La anemia no tratada puede perjudicar el desarrollo cognitivo, el rendimiento escolar y la capacidad de concentración. También puede reducir la respuesta del organismo frente a infecciones y afectar el crecimiento, sobre todo si se suma a una alimentación poco variada.

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Una mano acerca una cuchara con puré verde a un bebé sentado junto a una mesa con platos de lentejas, tortilla y mandarinas.
Una persona alimenta a un lactante con puré mientras dispone sobre la mesa diversas opciones de alimentos densos en nutrientes para la etapa de transición nutricional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las brechas son mayores en las áreas rurales y en los menores de un año

Los datos de la ENDES 2024 muestran una diferencia entre el ámbito urbano y rural. Mientras la prevalencia nacional en niños de 6 a 35 meses llegó al 43,7%, en las zonas rurales alcanzó el 51,9%. En las ciudades, la cifra fue de 40,2%. Departamentos como Puno, Loreto, Apurímac y Madre de Dios registraron algunos de los indicadores más altos.

Los bebés de seis a 11 meses están entre los grupos con mayor riesgo. A partir de los seis meses, la leche materna debe complementarse con alimentos que aporten hierro, proteínas y otros nutrientes. La lactancia materna exclusiva se recomienda durante los primeros seis meses, pero luego resulta necesario incorporar preparaciones espesas con ingredientes de origen animal.

Platos con lentejas, puré verde y tortilla junto a papas, espinacas, huevos, pescado, hígado, tomates y cítricos sobre una mesa de madera.
Tres platos con lentejas, puré verde y tortilla de pescado acompañan a diversos ingredientes frescos recomendados para combatir la anemia infantil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La prevención combina lactancia, alimentación, suplementos y controles médicos

El Ministerio de Salud (Minsa) indica que los bebés con peso adecuado al nacer deben recibir hierro en gotas desde los cuatro meses, de acuerdo con la evaluación del personal de salud. Quienes nacen con menos de 2,5 kilos requieren un esquema distinto, que debe iniciar antes y bajo indicación profesional.

Desde los seis meses, los cuidadores pueden ofrecer diariamente pequeñas porciones de sangrecita, hígado, bazo, bofe, pescado, carne o huevo, adecuadas a la edad y a la textura que el niño puede consumir. Estos alimentos contienen hierro hemínico, que el organismo absorbe con mayor facilidad que el hierro presente en las legumbres y verduras.

Los controles de Crecimiento y Desarrollo permiten vigilar el peso, la talla, la alimentación y los niveles de hemoglobina. Los centros de salud públicos ofrecen descarte de anemia, consejería nutricional y suplementos de hierro. La suplementación no debe sustituirse por remedios caseros ni suspenderse sin la indicación de un profesional.

Una sanitaria toma la mano de un niño con un medidor digital ante una mesa con una hoja y un plato con carne, pescado, lentejas y frutas.
Una profesional sanitaria realiza un descarte de anemia a un niño junto a una muestra de alimentos ricos en hierro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La vitamina C ayuda a aprovechar mejor el hierro de cada comida

Las lentejas, los frijoles, los garbanzos, las habas, las espinacas y las acelgas también aportan hierro, aunque su absorción es menor. Para mejorarla, conviene combinarlos con alimentos que contengan vitamina C, como naranja, mandarina, limón, camu camu, tomate, piña o pimiento.

En cambio, el té, el café, el cacao, las gaseosas y los lácteos pueden reducir la absorción del hierro si se consumen al mismo tiempo que las comidas principales o el suplemento. En el caso de los niños pequeños, las bebidas y porciones deben adecuarse a la edad, mientras que cualquier suplemento tiene que administrarse según la dosis indicada en el establecimiento de salud.

Vista superior de una mesa de madera con tazones y platos con arroz, pescado, huevos duros, verduras, frutas y manos de personas comiendo.
Varios comensales comparten una mesa con pescado, huevos, verduras, menestras y frutas seleccionados para prevenir la anemia infantil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tres preparaciones con hierro para incluir en la alimentación infantil

Lentejitas con sangrecita salteada

  • Ingredientes: una taza de lentejas cocidas, dos cucharadas de sangrecita de pollo cocida, media cebolla picada, un tomate pequeño rallado, aceite y una pizca de sal para las preparaciones familiares.
  • Preparación: realizar un aderezo con la cebolla y el tomate. Añadir la sangrecita y deshacerla con un tenedor. Incorporar las lentejas, mezclar y cocinar unos minutos a fuego bajo.
  • Acompañamiento: una fruta rica en vitamina C o un refresco de limón sin exceso de azúcar puede favorecer la absorción del hierro.
Olla de hierro con guiso de lentejas y verduras humeante, una cuchara de madera y un cuenco sobre una mesa de madera rústica.
Una olla de hierro fundido contiene un guiso caliente de lentejas pardinas con verduras y hojas de espinaca sobre una mesa rústica de madera. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Puré verde con hígado de pollo

  • Ingredientes: dos cucharadas de hígado de pollo, dos cucharadas de papa amarilla, dos cucharadas de arvejas o espinaca y una cucharadita de aceite.
  • Preparación: cocinar el hígado, la papa y las arvejas hasta que estén blandos. Aplastar el hígado y la papa con un tenedor. En el caso de las arvejas, retirar la cáscara si es necesario. Mezclar con el aceite hasta obtener un puré suave.
  • Adaptación: para bebés de seis meses, la preparación debe quedar espesa y sin trozos grandes. A medida que crecen, pueden recibir texturas más variadas.
Plato con pechuga de pollo en rodajas, puré de papas y ensalada, junto a cubiertos y una copa de vino sobre una mesa de madera.
Una porción de pechuga de pollo al aceto balsámico se sirve con puré de papas y ensalada verde sobre una mesa de madera junto a una copa de vino. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tortilla de espinaca y caballa

  • Ingredientes: un cuarto de filete de caballa cocida y desmenuzada, medio huevo, una cucharada de espinaca picada, una cucharada de tomate y una cucharadita de aceite.
  • Preparación: batir el huevo e incorporar la espinaca, el tomate y la caballa. Cocinar la mezcla en una sartén antiadherente con poco aceite, por ambos lados.
  • Aporte nutricional: la caballa y el huevo aportan proteínas, mientras que el pescado contribuye con hierro y grasas necesarias para la alimentación infantil.
Tortilla de claras con espinacas y queso fresco, una receta saludable, perfecta para el desayuno (Adobe Stock)
Tortilla de claras con espinacas y queso fresco, una receta saludable, perfecta para el desayuno (Adobe Stock)

La alimentación es una parte de la prevención, pero no reemplaza el diagnóstico. Ante palidez, decaimiento, falta de apetito o dudas sobre el crecimiento del niño, las familias deben acudir al establecimiento de salud más cercano para solicitar el control y recibir orientación.

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