Anemia infantil: Cómo prevenir la desnutrición con alimentos accesibles y una dieta variada

Huevos, vísceras, menestras, verduras y pescados pueden integrarse a las comidas familiares cuando la orientación considera ingresos, productos locales y necesidades de cada niño

Entrevista radial con el nutricionista Manuel Arellano sobre la importancia de la educación nutricional y la incorporación de alimentos accesibles para combatir la anemia infantil. Durante el diálogo se abordan alternativas de origen animal de bajo costo, como vísceras, huevos y pescado, así como la necesidad de una dieta variada y la orientación profesional para la toma de decisiones informadas sobre la salud.
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Una alimentación infantil orientada a prevenir la anemia debe partir de una base amplia: proteínas, grasas y carbohidratos en proporciones adecuadas, según la edad, el crecimiento y la realidad económica de cada familia. Antes de concentrarse en un nutriente aislado, la recomendación es revisar si el niño recibe energía suficiente y una dieta que incluya alimentos de distintos grupos.

La anemia infantil suele asociarse al hierro, pero su prevención no depende de un único producto ni de una receta fija. Las familias enfrentan precios variables, disponibilidad desigual y costumbres alimentarias propias de cada zona. Por eso, la orientación nutricional debe contemplar qué alimentos pueden comprarse, cómo se preparan y con qué frecuencia pueden incorporarse a las comidas.

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En una consulta sobre alimentación infantil, una madre de San Juan de Lurigancho contó que su hijo de tres años recibió un diagnóstico de anemia. En su hogar incluyen menestras, huevos y verduras, aunque no siempre pueden comprar carne. El caso mostró una dificultad habitual: sostener una alimentación variada cuando los alimentos de origen animal tienen un costo elevado.

Cuencos con huevos, espinacas, pimientos, naranjas, papaya, lentejas, frijoles, arroz, hígado cocido, morcilla y cortes de pescado.
Una selección de alimentos con alto contenido de hierro y vitamina C ofrece opciones accesibles para combatir la anemia infantil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La prevención de la anemia empieza con una dieta que cubra energía y nutrientes

La prioridad planteada fue asegurar que los niños consuman macronutrientes suficientes. Las proteínas participan en la formación y reparación de tejidos; las grasas aportan energía y favorecen la absorción de algunas vitaminas; los carbohidratos cubren una parte importante de las necesidades energéticas. Si alguno de esos componentes falta de forma sostenida, pueden aparecer déficits que van más allá del hierro.

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La recomendación no implica que la carne deba estar presente todos los días. El pollo, el pescado, los huevos, las menestras y ciertos cortes o vísceras pueden ampliar las opciones de proteína en el hogar. La diversidad alimentaria permite distribuir mejor el presupuesto y evitar que un solo producto cargue con toda la responsabilidad nutricional.

La alimentación también cambia de acuerdo con el territorio. En la costa pueden encontrarse con mayor frecuencia especies marinas, mientras que en la selva el consumo suele incluir pescados de río y productos locales. En la sierra, las carnes disponibles, las papas, los granos andinos y las menestras forman parte de otras combinaciones posibles. Una indicación útil debe partir de esos hábitos, sin trasladar menús ajenos a cada comunidad.

Vista superior de una mesa de madera con tazones y platos con arroz, pescado, huevos duros, verduras, frutas y manos de personas comiendo.
Varios comensales comparten una mesa con pescado, huevos, verduras, menestras y frutas seleccionados para prevenir la anemia infantil. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El huevo y las vísceras pueden ampliar las opciones de las familias

El huevo fue señalado como una alternativa de acceso más frecuente frente a varios productos cárnicos. Puede incluirse en desayunos, almuerzos o cenas, combinado con verduras, tubérculos, arroz, menestras u otros alimentos que ya integran la cocina familiar. Su utilidad depende de la dieta completa y de la frecuencia con la que se ofrezcan diferentes fuentes de nutrientes.

También se mencionaron las vísceras, entre ellas el hígado, el bazo, el bofe, el corazón, la molleja y la sangrecita. Su menor precio no las convierte en alimentos de menor valor. Pueden aportar proteína y micronutrientes, aunque resulta necesario variar las preparaciones y respetar la aceptación del niño para que la comida no se transforme en una obligación difícil de sostener.

La forma de cocinar influye tanto en el contenido final del plato como en el hábito que se construye en casa. Freír de manera frecuente puede aumentar el uso de grasas y desplazar otras preparaciones. Un guiso, un saltado con verduras, una tortilla o una mezcla con arroz y menestras pueden ofrecer alternativas. La idea es aprovechar el alimento disponible sin reducir la dieta infantil a una sola receta.

Una mujer y un niño baten huevos en un recipiente de vidrio junto a verduras cortadas y pescados en una sartén.
Una madre y su hijo baten huevos en un tazón de vidrio rodeados de verduras frescas durante la preparación de la comida en su casa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ningún alimento resuelve por sí solo las deficiencias nutricionales

Durante la explicación se advirtió que la sangrecita no debe presentarse como un producto capaz de solucionar todos los problemas alimentarios. “No existe un superalimento propio, existe una superalimentación”, fue la frase utilizada para resumir la necesidad de combinar productos de origen animal, vegetal, grasas saludables y fuentes de energía en cantidades acordes con cada niño.

Científicos revelan que el diagnóstico de anemia en La Rinconada y Puno podría no reflejar deficiencia real de hierro. (Foto: Agencia Andina)
Científicos revelan que el diagnóstico de anemia en La Rinconada y Puno podría no reflejar deficiencia real de hierro. (Foto: Agencia Andina)

Las verduras contienen hierro, aunque el organismo no siempre lo absorbe con la misma facilidad que el hierro presente en alimentos de origen animal. Para mejorar el aprovechamiento de ese mineral, se recomendó acompañarlas con fuentes de vitamina C, como cítricos, tomate, pimiento, papaya o algunas frutas locales. Esta combinación puede formar parte de comidas sencillas y adaptadas a los productos de temporada.

anemia infantil - alimentacion - MIDIS
anemia infantil - alimentacion - MIDIS

Entre los pescados, se priorizaron variedades de carne oscura, como bonito, jurel y caballa. En algunos mercados pueden tener un precio más accesible que otros pescados y permiten variar las preparaciones. El pescado oscuro aporta hierro y proteína, además de ofrecer una alternativa para hogares que no consumen carne roja con frecuencia o que prefieren otros alimentos de origen animal.

Infografía con ilustraciones de personas comiendo, bebiendo, haciendo ejercicio y durmiendo, junto a alimentos y símbolos de hábitos para prevenir la anemia.
Adopta cinco hábitos saludables como alimentación rica en hierro, vitamina C, hidratación, ejercicio, descanso y evitar interferencias para prevenir la anemia por deficiencia de hierro. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La información permite decidir según el presupuesto y las costumbres

La educación nutricional no consiste únicamente en entregar una lista de compras. Las familias necesitan comprender por qué se sugiere combinar determinados alimentos, qué función cumple cada grupo y de qué forma pueden hacer sustituciones si un producto sube de precio o no está disponible. Esa información cobra más valor cuando la consulta con un profesional termina y las decisiones continúan en casa.

“El conocimiento es poder”, se indicó al abordar el papel de las familias en la prevención de la anemia. La frase apunta a que madres, padres y cuidadores puedan reconocer opciones favorables dentro de sus posibilidades. La información debe adaptarse al presupuesto, la cultura alimentaria y los productos de cada región, sin imponer preparaciones difíciles de conseguir o ajenas a la vida cotidiana.

Ante un diagnóstico de anemia, la recomendación final fue acudir a un nutricionista en la posta, el centro o puesto de salud, el hospital, la clínica o el consultorio. La evaluación profesional permite considerar la edad, el peso, el crecimiento, los análisis médicos y los alimentos disponibles en el hogar. A partir de esa orientación, cada familia puede construir una dieta más diversa y ajustada a sus condiciones.

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