Cordillera Blanca bajo vigilancia ante posibles aluviones: IGP monitoreará cuatro quebradas críticas de Áncash

El sistema incorpora cámaras y sensores que transmitirán información al COER Áncash, mientras una segunda etapa contempla la instalación de 32 bocinas-receptoras para difundir alertas en localidades expuestas al riesgo

FILE PHOTO: A view of the Cordillera Blanca mountain range in the Peruvian Andes, Peru, May 8, 2024.   REUTERS/Angela Ponce/File Photo
FILE PHOTO: A view of the Cordillera Blanca mountain range in the Peruvian Andes, Peru, May 8, 2024. REUTERS/Angela Ponce/File Photo
Guardar

Las quebradas de la Cordillera Blanca estarán bajo vigilancia tecnológica para reforzar la prevención ante posibles aluviones y flujos de detritos en Áncash. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) puso en marcha la primera etapa de un sistema de monitoreo que permitirá observar cuatro zonas expuestas a estos fenómenos naturales y generar información para las autoridades.

La red comprende las quebradas Llaca-Casca, Llullán, Mancos y Llanganuco, donde las lluvias intensas, los deslizamientos y los desbordes de lagunas pueden desencadenar emergencias. La iniciativa cobra especial relevancia en una región marcada por episodios devastadores, como el aluvión que afectó Huaraz en 1941 y la tragedia de Yungay en 1970.

PUBLICIDAD

El sistema, desarrollado por el IGP y entregado al Gobierno Regional de Áncash, integra cámaras y sensores que transmitirán información al Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER Áncash). Además, el proyecto contempla una segunda etapa con 32 puntos de difusión de alertas para mejorar la comunicación con las localidades ubicadas en zonas de riesgo.

Cuatro quebradas de la Cordillera Blanca bajo vigilancia del IGP

El sistema de vigilancia comprende las quebradas Llaca-Casca, Llullán, Mancos y Llanganuco, ubicadas en la Cordillera Blanca. El monitoreo de estos sectores busca reforzar la prevención ante la posible ocurrencia de aluviones y flujos de detritos, fenómenos que pueden movilizar grandes cantidades de agua, lodo, rocas y otros materiales.

PUBLICIDAD

Gobierno Regional de Áncash presentará la Campaña “Renacer de la Cordillera Blanca”
Gobierno Regional de Áncash presentará la Campaña “Renacer de la Cordillera Blanca”

Entre los factores que pueden desencadenar estas emergencias figuran las lluvias intensas, los deslizamientos y los desbordes de lagunas. Por ello, contar con información sobre las condiciones de las quebradas resulta relevante para las autoridades encargadas de gestionar el riesgo y organizar una respuesta ante posibles eventos naturales.

Áncash registra antecedentes trágicos relacionados con estos fenómenos. El 13 de diciembre de 1941, un aluvión afectó Huaraz y provocó pérdidas humanas y daños materiales. Décadas después, el 31 de mayo de 1970, un terremoto desencadenó un alud de roca, hielo y nieve desde el nevado Huascarán que sepultó la ciudad de Yungay. Ambos episodios forman parte de la historia de los desastres en la región y evidencian la importancia de fortalecer las medidas de prevención en zonas expuestas.

En ese contexto, la nueva red del IGP permitirá obtener información desde puntos estratégicos de las cuatro quebradas. El objetivo es contribuir a que las autoridades cuenten con datos oportunos para mejorar la preparación y la respuesta ante posibles aluviones, sin que el monitoreo represente una garantía de anticipación frente a todos los eventos.

Cámaras y sensores permitirán vigilar las quebradas desde el COER Áncash

Cada estación de monitoreo cuenta con cámaras y sensores de movimiento y altitud, equipos desarrollados por especialistas del IGP. Estos dispositivos permitirán recopilar información en campo sobre las condiciones de las quebradas y aportar datos para la vigilancia de posibles situaciones de riesgo.

Un poste azul con cámara de vigilancia, panel solar y caja de control del Instituto Geofísico del Perú, junto a una torre con dos altavoces
El Instituto Geofísico del Perú presenta los equipos de monitoreo de aluviones y difusión de alertas que se instalarán en las quebradas de la Cordillera Blanca, en Áncash. (Foto: IGP)

La infraestructura también incorpora paneles solares y baterías para alimentar los equipos. Esta característica permite que las estaciones funcionen en zonas alejadas y de difícil acceso, donde la instalación y el mantenimiento de sistemas convencionales pueden presentar mayores dificultades.

La información generada por los sensores llegará al COER Áncash, desde donde podrá ser recibida y gestionada por las autoridades regionales. De esta manera, los datos obtenidos en las quebradas podrán servir como apoyo para las acciones de preparación y respuesta ante una posible emergencia.

“Estamos convirtiendo el conocimiento científico en una herramienta concreta para proteger vidas”, señaló Hernando Tavera, jefe institucional del IGP. El especialista explicó que el sistema permitirá generar información oportuna y fortalecer la capacidad de respuesta de las autoridades y comunidades frente a la ocurrencia de aluviones y flujos de detritos, según la nota institucional difundida por el organismo.

Instalarán 32 puntos de alerta para localidades expuestas a aluviones

La segunda etapa del proyecto contempla la instalación de 32 bocinas-receptoras de alerta en localidades expuestas a lo largo de las quebradas monitoreadas. Estos dispositivos complementarán la red tecnológica y permitirán reforzar la comunicación con las poblaciones que viven en zonas de riesgo.

Un hombre con gafas sostiene la maqueta de una torre de monitoreo con panel solar frente a varias banderas y otras personas
El jefe del Instituto Geofísico del Perú, Hernando Tavera, sostiene la maqueta de una estación de monitoreo de aluviones durante un acto público en Áncash. (Foto: IGP)

Las bocinas-receptoras servirán para difundir las alertas generadas desde el COER Áncash. Su implementación busca facilitar que la información llegue a las comunidades, un aspecto importante en lugares donde la distancia y las dificultades de acceso pueden complicar la comunicación durante una emergencia.

El funcionamiento conjunto de los sensores, las cámaras y los dispositivos de alerta permitirá articular la vigilancia de las quebradas con la difusión de información a la población. La efectividad de esta estrategia también dependerá de la coordinación entre las autoridades responsables y de la preparación de las comunidades para responder ante una alerta.

Tavera destacó que la prevención requiere información, tecnología y coordinación. En esa línea, el IGP continuará trabajando con el Minam, el Gobierno Regional de Áncash y los gobiernos locales para ampliar las capacidades de monitoreo y contribuir a que las alertas lleguen oportunamente a quienes más las necesitan.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD