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Keiko Fujimori: “Mi padre no fue tan institucional y se ve en su pésima relación con la prensa y los partidos políticos”

La presidenta electa señaló que Alberto Fujimori adoptó decisiones alejadas de la institucionalidad, especialmente en el trato con la prensa y los partidos políticos

Keiko Fujimori afirmó que busca marcar distancia respecto a la gestión de Alberto Fujimori, señalando que su administración será más institucional y respetuosa del Estado de derecho y la democracia
Keiko Fujimori afirmó que busca marcar distancia respecto a la gestión de Alberto Fujimori, señalando que su administración será más institucional y respetuosa del Estado de derecho y la democracia
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La lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, afirmó este martes que su administración busca diferenciarse de la de su padre, el fallecido autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), cuyas decisiones consideró en algunos casos carentes de institucionalidad.

“Mi padre, en su pragmatismo, no fue tan institucional. Se ve en varias de sus decisiones, en su pésima relación con la prensa, en su mala relación con los partidos políticos”, expresó en la primera entrevista concedida como gobernante electa al periodista y escritor Ismael Cala.

“Yo soy muy institucional, absolutamente respetuosa del Estado de derecho, de la democracia. Estoy en el esfuerzo de construir un partido político formal que perdure en el tiempo, que vaya más allá de mi apellido”, manifestó, aunque evitó nuevamente reconocer que su pogenitor fue dictador.

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Consultada por el titular de The Wall Street Journal (“La hija de un dictador llega al poder en Perú”), señaló que ha aprendido “a leer las cosas con la distancia debida y entendiendo de dónde viene”.

Keiko Fujimori llegó a la presidencia tras la muerte de Alberto Fujimori, su divorcio de Mark Vito y la exoneración judicial en el caso de lavado de dinero
Keiko Fujimori llegó a la presidencia tras la muerte de Alberto Fujimori, su divorcio de Mark Vito y la exoneración judicial en el caso de lavado de dinero

“La mejor manera de describir lo que significó mi padre para nuestro país es la manera como fue despedido. Él fue despedido de manera multitudinaria y con los honores que le correspondían”, sostuvo.

“El Perú se transformó después de sus diez años de gobierno. Con errores, sin duda. Muchos, por supuesto. Pero el Perú derrotó al terrorismo, recuperó la estabilidad y el crecimiento económico, pero sobre todo, tuvo un Estado presente de ayuda a los sectores más necesitados. Y esos resultados se transformaron primero en un legado y en un sentimiento que existe en mi país y que yo intento capitalizar”, añadió.

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Mencionó que “siente orgullo profundo, satisfacción, alegría, de saber que mi padre hizo muchísimo por nuestro país, con sus defectos, con sus virtudes”, y recalcó que “hoy el Perú es otro y es gracias a él”.

A diferencia de los anteriores comicios, Fujimori llegó a esta cita sin su padre, quien murió en septiembre de 2024; sin el padre de sus dos hijas, el estadounidense Mark Vito, del que se divorció en 2022; y librada, gracias a una sentencia del Tribunal Constitucional, de un juicio por lavado de dinero en la financiación irregular de sus anteriores campañas electorales.

Keiko Fujimori respondió al titular de The Wall Street Journal, que la describe como “la hija de un dictador”, asegurando que ha aprendido a tomar distancia de esas opiniones
Keiko Fujimori respondió al titular de The Wall Street Journal, que la describe como “la hija de un dictador”, asegurando que ha aprendido a tomar distancia de esas opiniones

Aunque representa una segunda época del fujimorismo, a la que incluso muchos conocen como el ‘keikismo’ o el ‘fujimorismo 2.0’, sí reivindica el legado de su padre, con una propuesta de “mano dura”, un enfoque conservador y rodeada de la vieja guarda del exdictador.

Se defiende de las acusaciones de que ya “ha gobernado” el país indirectamente, a través de su bancada en el Congreso y niega haber contribuido a la inestabilidad política que ha llevado a Perú a tener ocho presidentes en diez años, donde los votos del fujimorismo han contribuido a la mayoría de destituciones de jefes de Estado.

Keiko alcanza el sillón presidencial tras obtener el 50,135 % de los votos frente al 49,865 % de Roberto Sánchez, su contrincante de Juntos Por el Perú, con una diferencia de apenas 49.641 sufragios según el 100 % de las actas contabilizadas.

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