¿Cómo le va al Perú en la batalla contra la contaminación plástica?

Ya hay evidencia generada por el IMARPPE sobre la presencia de plásticos en los órganos y tejidos de los peces que consumimos, y según cifras del Ministerio del Ambiente las personas ingieren hasta 50 mil partículas de microplástico al año

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Una bolsa de leche Enci en primer plano junto a una playa rocosa de Miraflores con oleaje, donde personal de limpieza recoge basura
Voluntarios y personal municipal recogen toneladas de basura, incluyendo envases de leche Enci de décadas atrás, arrastradas por un oleaje anómalo a las costas de Miraflores. (Composición: Infobae Perú)

Los recientes oleajes anómalos dejaron en el litoral de la capital un recordatorio difícil de ignorar, la basura plástica es un problema ambiental real, aún desatendido por el Estado peruano. Las olas trajeron a las playas de la Costa Verde toneladas de residuos, incluidos envases de productos descontinuados hace décadas, y que las nuevas generaciones solo conocen por lo que han escuchado de sus padres.

Pero aunque encontrarse con bolsas de leche Enci en las playas sea el recordatorio visual, los impactos de la contaminación plástica van mucho más allá, por ejemplo poniendo en riesgo actividades económicas como el turismo y los servicios asociados al uso de las playas, y sobre todo riesgos a la salud asociados a los nanoplásticos. Ya hay evidencia generada por el IMARPPE sobre la presencia de plásticos en los órganos y tejidos de los peces que consumimos, y según cifras del Ministerio del Ambiente las personas ingieren hasta 50 mil partículas de microplástico al año. A nivel internacional una serie de estudios vienen demostrando la presencia de nanoplásticos en nuestro sistema circulatorio, nuestros tejidos, el líquido folicular de los ovarios y el interior del globo ocular, etc. así como lo que esto implica para nuestra salud, incluyendo el posible incremento del riesgo de ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares y efectos negativos sobre la fertilidad.

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Ante esto toca preguntarse si en el Perú estamos haciendo lo suficiente para atender este problema, y la respuesta, a la fecha, es negativa. Sin embargo hay avances importantes y sobre los que debemos seguir construyendo para avanzar por un lado en la reducción de la generación de residuos plásticos descartables y por otro en la gestión de los residuos generados para evitar que estos queden en el ambiente. ¿Cuáles son estos avances y cuales deberían ser los siguientes pasos?

El avance más relevante es la Ley 30884, Ley que regula el plástico de un solo uso y los recipientes o envases descartables y su reglamento. Aprobada a fines de 2018, en su momento fue una norma de vanguardia para la región, incluyendo medidas orientadas a reducir la producción de productos descartables de plástico (como bolsas, platos, vasos, etc) no biodegradables, que no sean reutilizables y aquellos cuya degradación generen contaminación por microplásticos o sustancias peligrosas. Sin embargo, después del impulso inicial, no se ha mantenido al voluntad política para lograr la implementación integral de esta norma, por lo que su impacto aunque prometedor es aún limitado.

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Primer plano de una maraña de microplásticos y pequeños fragmentos de plástico de colores, junto a una tapa de botella dorada, suspendidos en agua azul verdosa.
Un entramado de microplásticos, fragmentos de plástico de colores y una tapa de botella flotan en el agua, representando la creciente contaminación de nuestros océanos y cuerpos de agua. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una muestra clara de la falta de interés de las actuales autoridades en el tema, es que cuatro de los cinco reglamentos técnicos, necesarios para que la industria pueda adecuarse a la ley y para fiscalizar su cumplimiento, aún no han sido aprobados por el Ministerio de la Producción, a pesar de que el plazo legal para hacerlo venció en el 2019.

Otro aspecto regulado por la ley es la inclusión de un porcentaje de plástico reciclado en la composición de las botellas PET, las que se usan para bebidas como aguas y gaseosas. La medida es positiva, ya que promueve el reciclaje y reduce el volumen de nuevo plástico en la producción de cada botella. Sin embargo, el porcentaje requerido del 15% es aún bajo, y la norma obvió un detalle importante: para tener el impacto deseado en la reducción de contaminación plástica en el país es necesario que el PET reciclado que se utilice sea reciclado y recolectado en el Perú. Para corregir este vacío el Congreso cuenta ya con un dictamen aprobado por la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología del Congreso, que acumula 4 proyectos de ley multipartidarios, y que esperamos pueda ser aprobado antes de que los legisladores actuales finalicen sus funciones, o de lo contrario volverá a foja cero.

Estas no son las únicas tareas pendientes, no hemos hablado aquí por ejemplo de la brecha en infraestructura adecuada para la gestión de los residuos plásticos, sin embargo son dos puntos concretos en los que se el Ejecutivo y el Legislativo actuales podrían avanzar antes del cambio de Gobierno. Esperemos que las imágenes de la Costa Verde hayan sido suficiente incentivo para convencerlos de la urgencia del tema.

Carmen Heck