Restos de un muro hallado al sur de Cusco pudieron formar parte del Camino Inca, según primeras evaluaciones arqueológicas

La Dirección de Cultura de Cusco inició el proceso para su protección provisional mientras se define su función dentro del sistema vial prehispánico

Guardar
Google icon
La estructura presenta características de posible origen prehispánico, como bloques con labrado fino.
La estructura presenta características de posible origen prehispánico, como bloques con labrado fino.

Una remoción de tierras en un predio privado del distrito de San Jerónimo, en Cusco, dejó al descubierto un pequeño muro inca en una zona próxima a la vía Cusco-Arequipa. El hallazgo, registrado por personal de la Dirección de Cultura de Cusco, abre una nueva línea de análisis sobre la red de caminos prehispánicos en el Valle Sur y su posible conexión con el Qhapaq Ñan.

La estructura apareció a unos 200 metros del polígono del Sitio Arqueológico de Sillkilchani, un espacio ya identificado por su valor histórico. La cercanía entre ambos puntos llevó a los especialistas a evaluar la relación funcional entre el muro y las rutas que conectaban la ciudad del Cusco con el Qollasuyo.

PUBLICIDAD

El descubrimiento se produjo en un entorno marcado por el crecimiento urbano y el tránsito constante de vehículos y trenes. Esta situación obliga a activar mecanismos de protección patrimonial y a revisar el impacto de las intervenciones actuales sobre áreas con antecedentes arqueológicos.

Un tramo vinculado al Qhapaq Ñan

El equipo de Sitios Arqueológicos del Valle Sur (SAVS) considera que el muro podría formar parte de un camino que conectaba con la red principal del Qhapaq Ñan. Esta red articulaba distintos territorios del Tahuantinsuyo y permitía el desplazamiento de personas, bienes e información.

PUBLICIDAD

“Sillkinchani es una de las wakas del sistema se seques (espacio sagrado de la gran ciudad Inca del Cusco, capital del Tahuantinsuyo) que está asociado al camino del Qollasuyo. Es claro tener mayor evidencia en estos espacios, como en San Sebastián y San Jerónimo”, explicó a la Agencia Andina Juan Huaranca, jefe de SAVS.

La hipótesis plantea que el segmento hallado funcionó como un acceso o derivación hacia la ruta principal. La ubicación del muro refuerza esta posibilidad, aunque los especialistas indican que aún se requieren estudios adicionales para confirmar su función exacta.

Investigaciones previas señalan que Sillkilchani cumplía un rol de control para el tránsito hacia el altiplano. En ese sitio se registran estructuras como canchas y colcas, destinadas al almacenamiento de productos, entre ellos el maíz.

La posición geográfica permitía supervisar el movimiento de personas y mercancías. En ese contexto, el muro hallado se integra como un elemento que podría haber facilitado el acceso o la circulación dentro de este sistema.

“Posiblemente ha podido ser un camino secundario o bifurcación a la troncal (actualmente la vía asfáltica Cusco-Arequipa). Nosotros tenemos una data que es del 2006 que ha podido ser un camino prehispánico, todavía nos falta mayores investigaciones para poder definir si realmente es un camino secundario”, señaló Huaranca.

Evidencias de uso en periodos posteriores

Se ubica fuera del polígono del sitio arqueológico de Sillkinchani, pero relativamente cerca.
Se ubica fuera del polígono del sitio arqueológico de Sillkinchani, pero relativamente cerca.

El área donde se ubica el hallazgo presenta indicios de ocupación en etapas posteriores al periodo inca. Existen referencias a la presencia de un molino en épocas virreinales e inicios de la república, lo que sugiere un uso continuo del espacio.

“También tenemos un antecedente posterior a la época virreinal e inicios de la república, ya que por este sector existía un molino y posiblemente fue parte de un canal por el que se dirigía el agua para poder usar este molino. Por estos espacios se han encontrado ojos de agua y por ese sector existía un molino, hubo dinámica”, indicó Huaranca en diálogo con la Agencia Andina.

La presencia de fuentes de agua en la zona refuerza esta continuidad, ya que constituyen un recurso clave para actividades productivas en distintos periodos históricos.

Tras la identificación del muro, el equipo técnico inició la elaboración de un expediente para su reconocimiento formal. Este proceso busca establecer la delimitación del área y aplicar medidas de protección, pese a que el terreno pertenece a privados.

“Es competencia del Ministerio de Cultura (Mincul) hacer una protección provisional, estamos a punto de presentar el catastro arqueológico. Nosotros ya hemos generado un polígono provisional, van a pasar por las áreas competentes para su aprobación y posteriormente su publicación”, afirmó Huaranca.

La normativa vigente permite aplicar una protección temporal mientras se completa el expediente definitivo. Durante ese periodo, los propietarios del predio deben asumir la responsabilidad de resguardar los restos identificados.

Expansión urbana y presión sobre el patrimonio

Ciudadanos se concentran en puntos clave como el JNE y Campo de Marte.
Ciudadanos se concentran en puntos clave como el JNE y Campo de Marte.

El sector de Angostura muestra un crecimiento sostenido, con nuevas construcciones en áreas que antes correspondían a campos de cultivo. En ambos márgenes del río Huatanay se observa esta transformación, que incrementa la probabilidad de encontrar vestigios arqueológicos durante intervenciones en el suelo.

Por la zona circulan a diario vehículos de transporte interregional e interprovincial, además del tren que recorre la vía Cusco-Puno. Este entorno combina infraestructura moderna con evidencias del pasado, lo que exige coordinación entre autoridades y especialistas ante cada nuevo hallazgo.