
La investigación contra Erick Luis Moreno Hernández, conocido como ‘El Monstruo’, destapó una de las aristas más sensibles de la lucha contra el crimen organizado en el país: la participación de efectivos policiales en la provisión de armas e información estratégica para una organización criminal activa en varias regiones y con conexiones internacionales. El caso no solo puso bajo la lupa a una red delictiva violenta, sino también a fallas internas que permitieron su expansión durante años.
Desde el inicio del proceso judicial, las autoridades peruanas centraron su atención en el rol de agentes que, desde dentro de la institución, facilitaron el acceso a armamento y datos reservados. La captura de estos policías marcó un punto de inflexión en la investigación, debido a que permitió cortar el flujo de información que protegía a Moreno Hernández y a su entorno más cercano.
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El arribo de “El Monstruo” al país, tras la aprobación de su extradición desde Paraguay, consolidó un expediente que ya mostraba vínculos profundos entre el líder criminal y miembros de la Policía Nacional. La llegada del cabecilla se produjo luego de un proceso coordinado entre autoridades judiciales y policiales de ambos países, bajo un esquema de cooperación que las propias autoridades calificaron como ordenado y eficaz.
Este escenario se inscribe en una estrategia más amplia contra organizaciones criminales con presencia fuera del territorio nacional, una línea de trabajo que también involucra a otros cabecillas buscados en Colombia y España. En ese contexto, el caso Moreno Hernández se convirtió en una referencia para la cooperación internacional y para la depuración interna dentro de la policía.
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Policías implicados en la entrega de armas
Las indagaciones fiscales determinaron que efectivos policiales colaboraron directamente en el proceso de entrega de armas a la organización “Los Injertos de Lima Norte”, liderada por Moreno Hernández. Según la información oficial, estos agentes utilizaron su experiencia y acceso a recursos institucionales para favorecer las operaciones del grupo criminal.
Todos los policías involucrados fueron identificados, capturados y sometidos a prisión preventiva. Las autoridades precisaron que varios de ellos pertenecieron a unidades especializadas como la Dirincri, lo que facilitó a la organización el acceso a información sensible. La separación inmediata de estos efectivos permitió desarticular el anillo de protección que rodeaba a “El Monstruo”.
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El comandante general de la Policía Nacional, Óscar Arriola Delgado, se refirió de manera directa a este punto durante una conferencia de prensa. “Acá investigamos, detectamos, detenemos y a la cárcel aquellos policías que se comprometen, que pasan la línea y se convierten en parte de una banda u organización criminal”, señaló.
Durante estas acciones se logró la captura de setenta y nueve personas vinculadas a la organización. “En esa captura de setenta y nueve personas en tres megaoperativos, no solamente en Lima, sino en Ica, en Cochabamba, Bolivia, y en otras zonas, se logró detener a los principales miembros del grupo”, afirmó el comandante general.
Las operaciones alcanzaron a distintos niveles de la estructura criminal. La esposa de Moreno Hernández fue detenida en Bolivia, mientras que otros integrantes cayeron en el norte y sur del país. Este despliegue permitió debilitar de forma significativa la capacidad operativa de la organización.
Depuración interna y alcance del caso

La caída de los siete expolicías implicados reflejó la decisión institucional de enfrentar la infiltración del crimen organizado en la policía. Para la comandancia, el caso dejó en evidencia la necesidad de controles constantes y de investigaciones internas rigurosas, especialmente en unidades con acceso a información estratégica.
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Las acciones delictivas de la banda se extendieron a varias regiones y mostraron un nivel de organización que solo resultó posible con apoyo desde dentro del aparato estatal. La respuesta policial, con capturas simultáneas y coordinación internacional, buscó cerrar esas brechas y enviar una señal clara frente a este tipo de conductas.
El proceso judicial contra Erick Luis Moreno Hernández y su red continúa su curso en el país, con los principales implicados a disposición de las autoridades y bajo medidas dictadas por el Poder Judicial.
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