En las últimas horas, el distrito de Ventanilla, en el puerto del Callao, afronta una situación de alta tensión por el asesinato de un conductor identificado como José Johnny Esqueche Ningles a manos de sicarios. Los transportistas tomaron la avenida Gambetta para impedir el pase de los vehículos en ambos sentidos.
La protesta iniciada por transportistas durante la madrugada paralizó el tráfico en las principales vías, afectando a miles de usuarios que quedaron varados y sin opciones para movilizarse. Este crimen se suma a la ola de violencia en pleno estado de emergencia.
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Señalan que alrededor de 800 unidades han paralizado sus operaciones tras enterarse del crimen. Además, exigen soluciones inmediatas a las autoridades del gobierno central y a la Municipalidad de Ventanilla.
Uno de los conductores entrevistados exigió la presencia del alcalde Jhovinson Vásquez. “Queremos que el alcalde venga, así como inaugura parques y veredas. Que venga y nos diga cuál es la solución, porque el estado de emergencia es un fracaso total”, señaló un transportista a Latina Noticias.
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Tensión y enfrentamientos con la PNP
En otro momento, los transportistas se enfrentaron a la Policía luego de que intenten despejar las vías. Sin embargo, el nivel de violencia se extendió por varios minutos.
Asimismo, los transportistas paraban los buses que habían salido a trabajar para bajar a los pasajeros, quienes tuvieron que descender y caminar hasta encontrar una nueva unidad.
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La protesta implicó la detención de vehículos de diferentes compañías como Pachacútec, Satélite, Aries, Sarita y conexiones interprovinciales entre Lima, Ventanilla y Callao. La medida dejó largas filas en paraderos y aglomeraciones de pasajeros —en su mayoría trabajadores y escolares— que no pudieron desplazarse.
Además, los choferes tuvieron que devolverles el pasaje para que continúen con su ruta. Hasta el momento, las vías continúan cerradas y la PNP aún no puede restablecer el ingreso.
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Extorsiones continúan
Las denuncias apuntan a la presencia de múltiples bandas criminales que exigen pagos de extorsión diarios que oscilan entre 10 y 40 soles por vehículo.
“Nos piden dinero cada día. Si no pagamos, matan. ¿Qué comemos nosotros? ¿Qué llevan nuestros hijos a casa?”, relató un transportista afectado.
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El pedido principal de los manifestantes es la intervención directa y presencial de autoridades como el alcalde de Ventanilla y el presidente José Jerí, a quienes reclaman un plan efectivo y visible de seguridad.
“No nos vamos a mover hasta que nos den seguridad. Mañana puede ser otro chofer. Ya no queremos más muertes”, añadió una persona.
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A una semana de la declaratoria del estado de emergencia en la zona, estos hechos violentos, junto a la persistente paralización del servicio y la insuficiencia policial reportada por los líderes del gremio de transportistas, se sigue reportando.
Más temprano, el mandatario señaló que presentarán un informe sobre el trabajo que han realizado; agregó que no habrá un toque de queda para combatir la ola de criminalidad, a pesar de las críticas.
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Se desconoce hasta qué hora estarán los representantes en la avenida Gambetta, una vía principal para llegar al puerto del Callao.
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