Gustavo Gutiérrez, teólogo: “La pobreza es un hecho de exclusión, pero es también un acto de amor: el de Dios por el pobre”

A propósito del legado del padre de la Teología de la Liberación, analizamos cómo su pensamiento redefinió el rol de la fe en la lucha contra la desigualdad social en el Perú y el mundo

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Ilustración acuarela en tonos sepia de un hombre mayor con cabello blanco y gafas, apoyando la barbilla. Fondo difuso con salpicaduras de acuarela multicolor.
Gustavo Gutiérrez, teólogo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La figura de Gustavo Gutiérrez Merino (1928–2024) no puede entenderse únicamente desde los claustros académicos de Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) o la Universidad de Notre Dame (Francia). Su pensamiento, aunque dotado de una profundidad teológica sin precedentes, nació en las calles del Rímac y en el contacto directo con la realidad de las mayorías desplazadas. Al acuñar el término Teología de la Liberación en 1971, Gutiérrez no solo publicó un libro; desató un cambio de paradigma que obligó a la Iglesia Católica y a la intelectualidad global a mirar “desde el reverso de la historia”.

Para el filósofo y teólogo peruano, la fe no era un consuelo para el más allá, sino un compromiso ético y político con el “aquí y ahora”, donde la dignidad humana es el campo de batalla principal.

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Gustavo Gutiérrez, filósofo y teólogo, habla en entrevista sobre la Teoría de la Liberación. YouTube

En su visión, el pecado no es solo una falta individual, sino una estructura social injusta que genera muerte prematura. Gutiérrez desafió la idea de que la pobreza era una “voluntad divina” o una simple mala racha económica, calificándola como un pecado institucionalizado. Esta postura le permitió tender puentes entre la espiritualidad y las ciencias sociales, argumentando que el anuncio del Evangelio es incompatible con la pasividad ante la opresión. Su influencia fue tal que, tras décadas de debates y tensiones con sectores conservadores, muchas de sus tesis sobre la justicia social han sido integradas en el discurso central del actual pontificado, validando su labor como un “profeta de la esperanza” en tiempos de crisis.

Más que caridad, una cuestión de justicia

La frase que encabeza este artículo encierra la paradoja central del pensamiento de Gutiérrez. Para él, la pobreza es un “hecho de exclusión” porque es el resultado de decisiones humanas que marginan a millones, pero es un “acto de amor” porque revela el corazón de la divinidad volcado hacia los más vulnerables. Este concepto de la opción preferencial por los pobres se convirtió en el eje de la pastoral en toda América Latina, transformando la labor de miles de religiosos que pasaron de la asistencia caritativa al acompañamiento activo de las comunidades en sus procesos de liberación y organización social.

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ARCHIVO - El teólogo peruano Gustavo Gutiérrez habla durante una conferencia de prensa en el Vaticano, el martes 12 de mayo de 2015. (AP Foto/Alessandra Tarantino, Archivo)
ARCHIVO - El teólogo peruano Gustavo Gutiérrez habla durante una conferencia de prensa en el Vaticano, el martes 12 de mayo de 2015. (AP Foto/Alessandra Tarantino, Archivo)

Gutiérrez siempre fue enfático en que esta opción no es excluyente, sino que responde a una necesidad de equilibrio: se privilegia al pobre porque es el que más ayuda necesita para recuperar su condición de hijo de Dios. En un contexto como el peruano, donde las brechas de desigualdad persisten a pesar del crecimiento macroeconómico, sus advertencias sobre la “invisibilidad de los marginados” cobran una vigencia renovada. Su obra nos recuerda que una sociedad que ignora el clamor de los necesitados no solo falla en términos económicos, sino que se deshumaniza profundamente, perdiendo su brújula ética y su cohesión social.

Una vida dedicada a la reflexión y la acción

Gustavo Gutiérrez nació en Lima y, antes de seguir su vocación religiosa, estudió medicina en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, una formación que posiblemente influyó en su mirada analítica de los males sociales. Tras su ordenación como sacerdote dominico y sus estudios de posgrado en Europa, regresó al Perú para fundar el Centro de Estudios y Publicaciones (CEP) y el Instituto Bartolomé de las Casas. Su vida fue una síntesis perfecta entre el rigor intelectual y la sencillez pastoral, dividiendo sus jornadas entre la redacción de tratados teológicos que daban la vuelta al mundo y la atención a sus feligreses en las zonas más humildes de la capital.

Gustavo Gutiérrez
El también fundador del Instituto Bartolomé de las Casas falleció a sus 96 años. ​| Joseph Raymond / Britannica

A lo largo de su trayectoria, recibió doctorados honoris causa por más de una veintena de universidades y fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2003. A pesar de los honores, siempre prefirió que se le recordara como un discípulo de Cristo que buscaba la justicia. Su fallecimiento en octubre de 2024 marcó el fin de una era, pero dejó un corpus intelectual que sigue siendo estudiado en facultades de sociología, teología y ciencia política. Gutiérrez demostró que el pensamiento peruano es capaz de generar corrientes universales que cuestionan el orden establecido para proponer un mundo más fraterno.

Otras frases célebres de Gustavo Gutiérrez

  • “La teología es una carta de amor a Dios, a la Iglesia y al pueblo al que se pertenece”.
  • “Beber en su propio pozo es la experiencia espiritual de un pueblo”.
  • “El amor a Dios se manifiesta necesariamente en el amor al prójimo, especialmente al más pequeño”.
  • “No hay dos historias, una profana y otra sagrada, sino un solo devenir humano asumido por Cristo”.
Efemérides – Efemérides en Perú – Perú – historias – 28 abril
Gustavo Gutiérrez, creador de la teología de la liberación, fue premiado en 2003 con el Príncipe de Asturias por su lucha a favor de la justicia social y los más desfavorecidos. (Andina)

Otras obras de Gutiérrez

Para quienes deseen profundizar en la autoridad intelectual de Gutiérrez, se sugieren los siguientes títulos clave:

  1. Teología de la liberación: Perspectivas (1971): El texto fundacional que cambió el curso de la teología moderna.
  2. La fuerza histórica de los pobres (1979): Un análisis sobre el papel del pueblo oprimido en la construcción del futuro.
  3. Hablar de Dios desde el sufrimiento del inocente (1986): Una reflexión sobre el libro de Job y el dolor humano.
  4. En busca de los pobres de Jesucristo (1992): Un estudio histórico sobre la defensa de los derechos indígenas en la colonia.