
El legado científico de Daniel Alcides Carrión, símbolo de entrega y conocimiento en la medicina peruana, vuelve a cobrar relevancia nacional. Más de un siglo después de su sacrificio en nombre de la ciencia, su testimonio y los registros de su investigación han recibido un nuevo reconocimiento oficial. El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación a dos ejemplares de La verruga peruana y Daniel A. Carrión (1886), conservados por la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), en mérito a su valor histórico, científico y documental.
Esta obra, considerada una pieza fundamental para la historia médica del país, reúne los avances logrados en el estudio de la bartonelosis —conocida también como la Enfermedad de Carrión— y las observaciones clínicas del propio Carrión, quien ofreció su vida en busca de respuestas sobre un mal que afectaba gravemente a los trabajadores de los Andes centrales. Según la BNP, la declaratoria representa una forma de “proteger la memoria del país” y preservar uno de los testimonios más significativos del desarrollo científico nacional.
Carrión, recordado como el “Mártir de la Medicina Peruana”, es figura central de este reconocimiento. Su gesto de autoinoculación, ocurrido en 1885, marcó un antes y un después en la comprensión de la verruga peruana, enfermedad endémica que durante décadas generó controversias sobre su origen y sus fases clínicas.
Reconocimiento a un legado científico

De acuerdo con la Biblioteca Nacional, los dos ejemplares declarados Patrimonio Cultural pertenecen a su acervo histórico y constituyen “una evidencia tangible del sacrificio de Carrión y de la temprana vocación científica del país”. El Ministerio de Cultura consideró que estos documentos representan no solo un avance en la medicina del siglo XIX, sino también una muestra del compromiso de los investigadores peruanos con la búsqueda de conocimiento en condiciones adversas.
El texto, publicado en 1886, incluye la historia clínica que Carrión redactó mientras observaba la evolución de la enfermedad tras inocularse con suero extraído de un paciente infectado. Pese al progresivo deterioro de su salud, sus compañeros continuaron con el registro, dejando un testimonio detallado de los síntomas, evolución y desenlace del caso. “Su investigación permitió comprobar que la Fiebre de la Oroya y la Verruga Peruana eran manifestaciones de la misma enfermedad”, explicó la BNP al anunciar la declaratoria.
La obra completa puede consultarse en formato digital a través de la BNP Digital, donde se encuentra disponible bajo el título La verruga peruana y Daniel A. Carrión: estudiante de la Facultad de Medicina muerto el 5 de octubre de 1885. Su difusión en línea busca garantizar el acceso libre a una fuente primaria del conocimiento médico nacional.
Daniel A. Carrión y su sacrificio por la ciencia

Nació en Cerro de Pasco el 13 de agosto de 1857, Carrión fue hijo del médico ecuatoriano Baltazar Carrión y de la peruana Dolores García Navarro. Estudió en el Colegio Nuestra Señora de Guadalupe y luego ingresó a la Facultad de Medicina de San Fernando en 1880. En plena ocupación chilena del Perú, continuó sus estudios impulsados por la necesidad de comprender enfermedades que afectaban a la población local.
El 27 de agosto de 1885, con 28 años, realizó el experimento que lo inmortalizaría: se inoculó material infectado de un paciente con verrugas para demostrar que esta enfermedad y la Fiebre de la Oroya correspondían al mismo mal. A las pocas semanas, comenzó a presentar fiebre y malestar general, síntomas que empeoraron hasta causar su muerte el 5 de octubre de ese año, en la clínica Maisón de Santé de Lima. Sus compañeros, que lo asistieron hasta el final, publicaron al año siguiente los Apuntes sobre la verruga peruana, documento base de la obra hoy reconocida.
Una investigación que transformó la medicina peruana

El experimento de Carrión resolvió una de las controversias médicas más importantes del siglo XIX: la naturaleza de la enfermedad que devastó a los obreros del ferrocarril Lima-La Oroya en la década de 1870. A partir de su estudio, se comprobó que ambas fases —la febril y la verrucosa— pertenecían a una misma patología, hoy conocida como bartonelosis humana, causada por la bacteria Bartonella bacilliformis y transmitida por el mosquito hembra Lutzomia verrucarum.
“Carrión abrió una corriente original de investigación biomédica en el Perú”, destacó la BNP, subrayando que su legado continúa inspirando a generaciones de médicos y científicos. Cada 5 de octubre, fecha de su fallecimiento, el país celebra el Día de la Medicina Peruana en su memoria. Con la reciente declaratoria patrimonial, su obra vuelve a ocupar un lugar central en la historia del conocimiento nacional, como testimonio del valor de la ciencia al servicio de la humanidad.
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