Polvo, humedad y frío: cómo el clima limeño pone en riesgo la salud respiratoria de niños y adultos durante el invierno

La combinación de ambientes cerrados, humedad y frío facilita la transmisión de virus como la influenza y el resfriado común, incrementando los casos de infecciones respiratorias en adultos limeños

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Las cifras confirman que Lima
Las cifras confirman que Lima vive un invierno extremo. La humedad al 100 %, combinada con polvo y contaminación, dispara alergias y asma, complicando la vida diaria de niños y adultos. (Freepik)

Lima atraviesa uno de los inviernos más húmedos y fríos de los últimos años, y las consecuencias no solo se sienten en la piel. Los altos niveles de humedad, combinados con polvo y ambientes poco ventilados, están disparando casos de rinitis alérgica, asma y congestión nasal, especialmente en niños.

Según especialistas, los hogares se convierten en espacios donde los ácaros, el moho y otros alérgenos prosperan silenciosamente. Los distritos con mayor humedad registran más consultas médicas, mientras se advierte la necesidad de prevenir desde casa para proteger la salud respiratoria de grandes y pequeños.

Lima y su clima extremo: el desafío respiratorio del invierno

El invierno limeño, marcado por
El invierno limeño, marcado por humedad récord y cielos grises, intensifica las crisis respiratorias en miles de personas. Distritos con altos índices de humedad son los más afectados. (Andina)

Las cifras recientes del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología revelan que la capital peruana enfrenta una de las temporadas más frías y húmedas en años. Los cielos grises, las lloviznas persistentes y los niveles de humedad que alcanzan el 100 % en algunas zonas han convertido a Lima en un ambiente hostil para quienes padecen problemas respiratorios.

Aunque comúnmente se relaciona el invierno con los resfriados, los especialistas insisten en que el verdadero problema está en la combinación entre humedad, polvo y contaminación ambiental. “Muchas veces creemos que estamos resfriados, pero en realidad estamos expuestos a un ambiente saturado de alérgenos invisibles. En Lima, esto se agrava porque tenemos una humedad altísima casi todo el año, incluso más en invierno”, explica el doctor Carlos Aliaga, médico internista de Lukoll.

Distritos como San Borja, Jesús María o San Miguel reportan los índices más altos de humedad, lo que, sumado al uso frecuente de ropa pesada sin ventilar, alfombras y peluches, crea un caldo de cultivo perfecto para la proliferación de ácaros, hongos y esporas.

Estos agentes, sumados a la contaminación del aire, incrementan los cuadros de rinitis alérgica y asma, especialmente en los sectores donde las casas carecen de sistemas adecuados de ventilación.

Niños, los más vulnerables ante el polvo y la humedad

Los hogares limeños se han
Los hogares limeños se han convertido en trampas silenciosas para los más pequeños. La exposición constante a polvo y humedad dispara reacciones alérgicas difíciles de detectar a tiempo. (Freepik)

El impacto en la población infantil es mayor que en los adultos. Muchos padres acuden a consultas médicas convencidos de que sus hijos padecen resfriados prolongados, cuando en realidad los síntomas responden a cuadros alérgicos. “El 70 % de los niños que vienen con síntomas persistentes no tienen una infección viral, sino una alergia ambiental”, sostiene el doctor Aliaga.

Los menores están más expuestos porque pasan más tiempo en contacto con superficies donde proliferan los alérgenos. Jugar en alfombras, dormir entre mantas guardadas por meses o abrazar peluches facilita que inhalen partículas invisibles que desencadenan irritación nasal, congestión y, en algunos casos, asma estacional.

La falta de ventilación en hogares cerrados acentúa el problema. Los ácaros y el moho encuentran en los muebles tapizados, cortinas y rincones húmedos un ambiente propicio para reproducirse, generando un círculo difícil de romper. Los especialistas recomiendan medidas preventivas desde el hogar, priorizando una limpieza profunda y la reducción de textiles que acumulan polvo, como alfombras, cojines o peluches.

El papel de los alérgenos invisibles y las barreras preventivas

Microscópicos e imperceptibles, los ácaros
Microscópicos e imperceptibles, los ácaros y hongos agravan los problemas respiratorios en invierno. Prevenir desde el hogar, con limpieza y ventilación, es clave para evitar complicaciones. (Freepik)

La humedad persistente potencia la presencia de partículas microscópicas en suspensión que afectan el sistema respiratorio. Entre ellas, los ácaros del polvo son los principales responsables de cuadros alérgicos que suelen confundirse con resfriados comunes. A esto se suman el moho y los hongos que proliferan en espacios poco ventilados, y que muchas veces pasan desapercibidos hasta que los síntomas aparecen.

Frente a esta situación, algunos especialistas sugieren el uso de barreras nasales naturales que actúan como escudos temporales contra los alérgenos. Productos formulados a base de celulosa, reducen el contacto directo con polvo, moho o ácaros sin provocar efectos secundarios. Este tipo de soluciones resulta particularmente útil en niños, quienes suelen tener menos control sobre su exposición diaria.

“No siempre podemos controlar el clima, pero sí el ambiente dentro de casa. Ventilar los ambientes, limpiar con regularidad y evitar la acumulación de textiles puede reducir considerablemente el riesgo de desarrollar alergias”, insiste Aliaga.

Medidas prácticas para proteger la salud respiratoria en invierno

Abrir ventanas, lavar textiles y
Abrir ventanas, lavar textiles y reducir el uso de alfombras son acciones esenciales para evitar alergias. La prevención doméstica marca la diferencia frente a un invierno hostil y húmedo. (Andina)

Los especialistas coinciden en que la prevención comienza en el hogar. Abrir ventanas, incluso en días fríos, permite que circule el aire y disminuya la concentración de humedad. Asimismo, recomiendan evitar el uso prolongado de alfombras, cortinas pesadas y tapicería que acumula polvo y alérgenos.

En distritos con altos índices de humedad, el uso de deshumidificadores o ventiladores puede marcar una diferencia significativa. También se sugiere lavar con frecuencia la ropa de cama y los peluches, además de mantener los armarios y muebles libres de polvo.

La población adulta, aunque más consciente de los síntomas, tampoco está exenta. Los casos de congestión nasal y asma en mayores de 30 años han aumentado, lo que evidencia que los efectos del clima limeño alcanzan a todos los grupos etarios. Sin embargo, son los niños quienes requieren mayor atención, ya que la exposición constante puede afectar el desarrollo normal de su sistema respiratorio.

El invierno limeño se ha convertido en un escenario donde los hogares, más que las calles, concentran las amenazas invisibles para la salud. La combinación de polvo, humedad y falta de ventilación crea un ambiente perfecto para que los alérgenos dominen, incrementando los riesgos respiratorios en toda la población.