
Después de un día de presión, muchas personas encuentran alivio en un gesto simple: sentarse junto a su perro y pasar la mano por su lomo.
Esa escena cotidiana no borra de golpe el malestar, pero un estudio de la Universidad de Innsbruck indicó un dato clave: acariciar a un perro después de una situación estresante puede ayudar al cuerpo a enfrentar con más calma un nuevo desafío.
PUBLICIDAD
La investigación, publicada en Biological Psychology, analizó a 64 tutores de perros junto a sus mascotas en un laboratorio de Austria. El contacto físico no aceleró la recuperación después del primer episodio de tensión. La diferencia apareció más tarde: quienes habían acariciado a sus animales mostraron respuestas cardíacas y cerebrales menos intensas ante una segunda prueba estresante.
Cómo fue el experimento con tutores y perros
Los voluntarios respondieron preguntas de cultura general con apenas cinco segundos para contestar y realizaron cálculos mentales bajo presión. Un integrante del equipo los observaba por videollamada y les hacía comentarios críticos sobre su desempeño.

Luego de esa prueba, cada participante pasó cinco minutos con su perro. En una sesión podía tocarlo libremente; en otra, el animal permanecía cerca, con una correa corta que impedía el contacto físico, aunque permitía hablarle y mirarlo.
PUBLICIDAD
El objetivo fue evaluar el llamado estrés socioevaluativo, la tensión que aparece cuando una persona siente que otros juzgan su rendimiento. Los científicos registraron actividad cerebral, frecuencia cardíaca y variabilidad entre los latidos.
Cuando los participantes podían acariciar a sus perros, dedicaban al contacto cerca del 64% de los cinco minutos de descanso. “Cuando el contacto físico era posible, surgía de forma natural”, señalaron las investigadoras Vanessa Kaufmann y Annett Schirmer.

La caricia no produjo una recuperación más rápida tras el primer ejercicio. El corazón y el cerebro volvieron a valores cercanos al reposo de forma similar, tanto entre quienes tocaron al perro como entre quienes solo permanecieron cerca.
PUBLICIDAD
Sin embargo, durante la segunda prueba de presión, el grupo que había tenido contacto físico mostró una frecuencia cardíaca más baja, mayor variabilidad cardíaca y más actividad de ondas alfa, vinculadas con un estado de menor tensión.
El tacto no eliminó el estrés inicial, pero pareció reducir la intensidad de la reacción del organismo ante un nuevo desafío. “Los hallazgos sugieren que el contacto físico con una mascota puede reducir la intensidad con la que el cuerpo reacciona ante una situación estresante posterior”, afirmaron las autoras.
El cuerpo puede reaccionar distinto de lo que la persona percibe
Los participantes informaron que se sentían más tensos y menos controlados después de los ejercicios. Pero esas sensaciones no siempre coincidieron con los registros del corazón y el cerebro.
PUBLICIDAD

“La amortiguación fisiológica puede ocurrir sin que necesariamente seamos conscientes de ello”, explicaron Kaufmann y Schirmer. En términos simples, una persona puede seguir sintiéndose nerviosa, aunque su cuerpo reaccione de forma menos intensa.
Los tutores que no podían tocar a sus perros miraban a sus mascotas durante más tiempo. Esa conexión visual pudo tener algún efecto, pero no generó el mismo patrón biológico que las caricias.
Los investigadores advirtieron que el efecto protector apareció en un análisis exploratorio y deberá confirmarse con nuevos trabajos. La muestra, además, fue pequeña y poco diversa: incluyó a 51 mujeres y 13 hombres europeos blancos, todos acompañados por sus propios perros.
PUBLICIDAD
El estudio tampoco plantea que cualquier interacción física sea beneficiosa. “El contacto físico con otro ser siempre debe ser mutuo y positivo”, remarcaron las científicas. Si el animal se aleja o muestra incomodidad, no corresponde insistir.
La investigación aporta una pista sobre una conducta habitual entre tutores y mascotas: una caricia respetuosa puede no borrar el malestar de inmediato, pero sí preparar al cuerpo para responder con mayor calma cuando la tensión regresa.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Por qué la cercanía con un gato se relaciona con menos estrés y más energía, según un estudio sobre oxitocina
Científicos japoneses analizaron hormonas, estados de ánimo y cercanía física en personas y felinos, con resultados que apuntan a una conexión asociada al apego

Perder a un animal de compañía: por qué duele tanto su ausencia y qué recomiendan los expertos para atravesar el duelo
La tristeza puede alterar rutinas, generar culpa, afectar el descanso y dejar un vacío en el hogar. Especialistas proponen reconocer esas emociones y buscar contención

Por qué el sobrepeso en los perros puede afectar más que las articulaciones: la advertencia de un estudio sobre su salud cerebral
El trabajo, expuesto el mes pasado durante una conferencia de la Sociedad Americana de Fisiología, analizó golden retrievers y detectó vínculos entre obesidad, menor actividad física y declive cognitivo

Cuál es el origen del efecto Bouba-Kiki, el particular fenómeno que permite a humanos y perros vincular sonidos con formas
Un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B reveló que 70 ejemplares domésticos asocian espontáneamente ciertos ruidos inventados con aspectos visuales, una capacidad que durante casi un siglo se creyó exclusiva de la especie humana

Qué significa que un gato se acerque con la cola levantada en signo de pregunta
Recomendaciones de especialistas para identificar cuándo un animal busca interacción, cuándo prefiere distancia y cómo actuar en cada caso




