Cuál es el origen del efecto Bouba-Kiki, el particular fenómeno que permite a humanos y perros vincular sonidos con formas

Un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society B reveló que 70 ejemplares domésticos asocian espontáneamente ciertos ruidos inventados con aspectos visuales, una capacidad que durante casi un siglo se creyó exclusiva de la especie humana

Perro retriever de pelaje dorado en primer plano, con fondo de pasto y luz de atardecer.
Los dueños de los animales usaron auriculares con música durante el segundo experimento para eliminar cualquier posible influencia gestual involuntaria - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Cuando 70 perros domésticos escucharon la palabra inventada “Bouba”, dirigieron su mirada hacia una figura redondeada; al oír “Kiki”, fijaron la atención en una forma puntiaguda.

El hallazgo, publicado en Proceedings of the Royal Society B, indica que los caninos comparten con los humanos una asociación espontánea entre sonidos del habla y formas visuales, un fenómeno psicológico conocido como efecto Bouba-Kiki que se creía exclusivo de nuestra especie.

PUBLICIDAD

La investigación, liderada por la especialista en comportamiento animal Eleonora Biffi en la Universidad de Parma (Italia), aporta la primera prueba de que los perros adultos exhiben este tipo de correspondencia intermodal entre sonido y forma, lo que sugiere que los mecanismos cerebrales detrás de esta capacidad podrían ser compartidos entre especies y no depender del lenguaje humano.

Las pruebas con los caninos incluyeron un sistema de inteligencia artificial que analizó la dirección de la cabeza de cada animal ante los estímulos sonoros
Las pruebas con los caninos incluyeron un sistema de inteligencia artificial que analizó la dirección de la cabeza de cada animal ante los estímulos sonoros

El efecto Bouba-Kiki tiene casi un siglo de historia

El fenómeno fue descrito por primera vez en la década de 1920 por el psicólogo germano-estadounidense Wolfgang Köhler.

Cuando se les presenta una silueta redondeada y otra angulosa junto a las palabras sin sentido “Bouba” y “Kiki”, entre el 95 % y el 98 % de las personas asocian “Bouba” con la forma curva y “Kiki” con la puntiaguda, sin importar su idioma ni su cultura.

PUBLICIDAD

Un estudio de 2022 con 917 participantes de 25 lenguas distintas y 10 sistemas de escritura confirmó que el efecto es transcultural. También se ha documentado en bebés de apenas cuatro meses de edad. Sin embargo, hasta ahora las pruebas en animales no humanos habían sido escasas y contradictorias: un experimento con un bonobo entrenado en lenguaje no logró reproducir la asociación espontánea.

Primer plano de un Golden Retriever de pelaje dorado, con la boca ligeramente abierta, apoyando una pata sobre la pierna de una persona sentada. Fondo difuso de un salón.
La investigación registró que el 56 % de los perros observó la figura redondeada al oír Bouba, mientras que el 63 % fijó la mirada en la forma puntiaguda con Kiki - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dos experimentos, un mismo patrón

Biffi y su equipo diseñaron dos experimentos con perros domésticos adultos reclutados con sus dueños. En el primero, 51 perros ingresaron con sus propietarios en una habitación equipada con dos pantallas laterales y altavoces ocultos detrás de cada una. Una pantalla mostraba una figura negra redondeada y la otra, una figura negra con puntas.

Durante cuatro pruebas de 30 segundos cada una, los altavoces reprodujeron la palabra “Bouba” o “Kiki” 15 veces a razón de una repetición cada 2 segundos. En los primeros 20 segundos, los dueños sostuvieron a sus perros frente a las pantallas mientras una cámara grababa cada sesión. Los últimos 10 segundos fueron de exploración libre, en los que los animales podían moverse por la habitación e inspeccionar las pantallas.

Las grabaciones se procesaron con un sistema de inteligencia artificial diseñado para rastrear la orientación de la cabeza de cada perro, un indicador de la dirección de su mirada. Así, los investigadores pudieron detectar patrones que se apartaran del azar.

Un golden retriever dorado duerme sobre las piernas de una persona que lee un libro en la cama, con almohadas blancas y una ventana de fondo.
Los científicos analizan extender las pruebas a gatos, cachorros y cánidos salvajes como los zorros para determinar el impacto de la domesticación - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los dueños con auriculares eliminaron posibles sesgos

Para descartar que los propietarios influyeran en el comportamiento de sus mascotas con gestos involuntarios —como un leve giro de cabeza o un cambio en la postura—, el equipo realizó un segundo experimento con 19 perros adicionales. La diferencia clave: los dueños usaron auriculares con música rock, de modo que no podían oír qué sonido se reproducía en cada prueba.

“Si los animales sin un lenguaje similar al humano también asocian espontáneamente sonidos con formas, esto sugiere que al menos algunos de los mecanismos subyacentes al simbolismo sonoro pueden no ser específicos del lenguaje”, afirmó Biffi, según recogió New Scientist. “En cambio, podrían reflejar principios más generales de cómo el cerebro integra información de distintos sentidos”.

El 56 % miró la forma redondeada al oír “Bouba” y el 63 % eligió la puntiaguda con “Kiki”

Los resultados de ambos experimentos mostraron un patrón consistente. Cuando sonaba “Bouba”, los perros dedicaron más tiempo a observar la figura curva; al escuchar “Kiki”, orientaron la cabeza hacia la forma con puntas.

En cifras, el 56 % de los perros se detuvo en la silueta redondeada durante la reproducción de “Bouba” y el 63 % concentró su mirada en la puntiaguda con “Kiki”.

Las pruebas con los caninos incluyeron un sistema de inteligencia artificial que analizó la dirección de la cabeza de cada animal ante los estímulos sonoros - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las pruebas con los caninos incluyeron un sistema de inteligencia artificial que analizó la dirección de la cabeza de cada animal ante los estímulos sonoros - (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la fase de exploración libre del primer experimento, los perros pasaron más tiempo junto a la forma puntiaguda cuando se reproducía “Kiki”. Sin embargo, esa preferencia exploratoria desapareció en el segundo experimento con los dueños usando auriculares.

Los autores señalaron también que en el primer estudio los perros exhibieron una tendencia general a mirar las figuras con puntas, un sesgo que se esfumó cuando los propietarios no podían oír los estímulos. “Podría hipotetizarse que los perros fueron influenciados por señales involuntarias de los dueños. Sin embargo, dado que los humanos suelen mostrar una preferencia más fuerte por formas redondeadas o curvas que por las puntiagudas, esto resulta improbable”, escribieron los investigadores.

Pollos recién nacidos también exhiben el efecto

El trabajo de la Universidad de Parma se inscribe en una línea de investigación reciente que extiende el efecto Bouba-Kiki más allá de los seres humanos.

En febrero de 2026, un estudio publicado en la revista Science demostró que pollos domésticos de apenas un día de vida ya asociaban de forma espontánea “Bouba” con formas redondeadas y “Kiki” con siluetas angulosas, sin haber tenido exposición previa al habla humana. Ese hallazgo, liderado por investigadores de la Universidad de Padua, apuntó hacia un mecanismo predispuesto para vincular sonido y forma que podría estar extendido entre múltiples especies.

Una mujer con jersey verde sonríe y acaricia a un perro blanco y negro en un sofá gris junto a estanterías con plantas y libros.
El psicólogo Wolfgang Köhler identificó el efecto Bouba-Kiki en la década de 1920 y descubrimientos posteriores confirmaron su presencia en diversas culturas y en bebés de cuatro meses - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Attila Andics, de la Universidad Eötvös Loránd de Hungría, opinó que el estudio con perros refuerza la idea de que la correspondencia entre sonidos del habla y formas se apoya en mecanismos generales de percepción y no en representaciones lingüísticas complejas.

El próximo paso incluye zorros, cachorros y gatos

El equipo de Biffi ya recopila datos con cachorros y cánidos salvajes, entre ellos zorros, para determinar si el efecto depende de la experiencia de los perros al escuchar habla humana o de su coevolución con las personas durante miles de años. La investigadora también planea probar si los gatos muestran la misma asociación.

“Si los gatos también exhiben el efecto Bouba-Kiki, esto proporcionaría más pruebas de que el simbolismo sonoro puede reflejar mecanismos perceptuales generales, en lugar de adaptaciones relacionadas específicamente con la larga historia de cooperación y comunicación de los perros con los humanos”, señaló Biffi.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Qué significa que un gato se acerque con la cola levantada en signo de pregunta

Recomendaciones de especialistas para identificar cuándo un animal busca interacción, cuándo prefiere distancia y cómo actuar en cada caso

Qué significa que un gato se acerque con la cola levantada en signo de pregunta

Cómo saber si un perro te quiere: qué revelan el movimiento de la cola, la mirada y la postura sobre su confianza y bienestar

Un gesto aislado no basta para interpretar las emociones, sino que es necesario analizar en conjunto la velocidad de sus movimientos, la posición de las orejas y su conducta general

Cómo saber si un perro te quiere: qué revelan el movimiento de la cola, la mirada y la postura sobre su confianza y bienestar

Los expertos en psicología coinciden: un perro puede aportar compañía, rutina y beneficios para la salud mental en momentos de soledad

Diversos estudios asocian ese vínculo cotidiano con menor estrés, más actividad física y mayores oportunidades de conexión social

Los expertos en psicología coinciden: un perro puede aportar compañía, rutina y beneficios para la salud mental en momentos de soledad

Por qué los perros grandes envejecen más rápido que los pequeños: un estudio encontró cambios en el ADN que podrían explicar su vida más corta

Los autores examinaron muestras de sangre de 894 animales y observaron que el tamaño corporal se asocia con una pérdida más rápida de señales químicas que regulan la actividad genética

Por qué los perros grandes envejecen más rápido que los pequeños: un estudio encontró cambios en el ADN que podrían explicar su vida más corta

Un estudio reveló que dormir con un perro no afecta el descanso humano, pero sí el canino

Una investigación de la Universidad de Toronto Mississauga midió con sensores de movimiento el sueño de 25 personas y 38 mascotas durante cuatro semanas, y halló que son los dueños quienes suelen interrumpir el reposo de sus animales con mayor frecuencia que al revés

Un estudio reveló que dormir con un perro no afecta el descanso humano, pero sí el canino