
Las interacciones entre humanos y gatos han demostrado tener un impacto significativo en la salud mental y física de las personas, según diversos estudios. Un ejemplo reciente, llevado a cabo en Japón, analizó cómo la convivencia diaria con estos felinos afecta los estados psicológicos y fisiológicos de sus dueños.
Según los resultados, estas interacciones pueden generar efectos positivos en el bienestar emocional y físico, aunque también se observaron respuestas fisiológicas complejas que desafían las conclusiones previas sobre la reducción del estrés.
De acuerdo con un artículo publicado en The Conversation, los gatos están ganando protagonismo en el ámbito de las terapias asistidas con animales. Su capacidad para reducir el estrés, la ansiedad y la tristeza, así como para promover rutinas de autocuidado, los convierte en aliados valiosos para personas con trastornos mentales graves.

Acariciar o jugar con un gato activa áreas del cerebro relacionadas con el placer y la calma, lo que eleva los niveles de oxitocina y disminuye el cortisol, la hormona del estrés.
Además, su presencia puede influir en funciones fisiológicas como la presión arterial, el sueño y la reducción del riesgo de alergias en niños que crecen con ellos.
El ronroneo de los gatos, en particular, ha sido objeto de numerosos estudios debido a sus efectos calmantes. Según Rutherford Veterinary Hospital, el ronroneo, que oscila entre frecuencias de 25 y 150 Hertz, no solo reduce el estrés y la ansiedad, sino que también puede contribuir a la recuperación física.

Estas vibraciones han sido asociadas con la promoción de la curación ósea, la reducción de inflamaciones y la mejora de la movilidad articular. Además, el ronroneo estimula la producción de endorfinas y serotonina, neurotransmisores que regulan el estado de ánimo y fomentan una sensación de bienestar.
En el estudio japonés, publicado por el NIH, se analizaron las interacciones entre 32 dueños de gatos y sus mascotas en un entorno doméstico. Los participantes realizaron dos tareas en días separados: una que simulaba la interacción diaria con sus felinos y otra en la que se limitaban a descansar en presencia de los animales sin interactuar activamente.
Los resultados mostraron que las interacciones con los gatos disminuyeron la actividad parasimpática y aumentaron la frecuencia cardíaca de los dueños, lo que sugiere un estado de excitación fisiológica.

Este hallazgo contrasta con estudios previos que asociaban la convivencia con gatos exclusivamente con la reducción del estrés.
Además, se observó una correlación positiva entre los niveles de cortisol y oxitocina, lo que indica que estas interacciones pueden activar mecanismos complejos relacionados con el procesamiento del estrés.
El comportamiento natural de los gatos también juega un papel crucial en su capacidad terapéutica. Según The Conversation, a diferencia de otros animales de terapia, los felinos no requieren entrenamiento formal para brindar apoyo emocional.
Su sensibilidad a las emociones humanas, combinada con su independencia y afecto, los convierte en compañeros ideales para quienes buscan interacciones menos demandantes.
Observarlos, dormir, jugar o simplemente estar presentes puede tener un efecto relajante, mientras que su capacidad para responder positivamente al contacto humano fortalece los vínculos emocionales.

En contextos clínicos, los gatos han demostrado ser efectivos en terapias con niños, adultos mayores y personas privadas de la libertad. Según Rutherford Veterinary Hospital, su presencia puede fomentar la responsabilidad, la socialización y el bienestar emocional en entornos como hospitales, residencias y escuelas.
El impacto de los gatos en la salud humana no se limita al ámbito emocional. Según NIH, la convivencia con gatos puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas mayores y promover una mayor longevidad.
Sin embargo, los mecanismos exactos detrás de estos beneficios aún no están completamente claros. El estudio japonés destacó la importancia de evaluar múltiples indicadores psicológicos y fisiológicos para comprender mejor cómo las interacciones con gatos influyen en la salud de sus dueños.
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