Un perro de dos o tres kilos que puede ser un caniche toy, un chihuahua, un perro mestizo de 15 kilos. O, incluso, un ovejero alemán. Pero, tengas el perro que tengas, de las 500 y pico de razas que hay dando vueltas en el mundo, todos derivan del lobo.
Sabemos que el lobo y el perro comparten muchas características, aunque al mismo tiempo, son muy diferentes. Son parecidos pero diferentes. Es que están juntos y cercanos en la escala biológica, pero no están amontonados. Un perro actual tiene muchos comportamientos parecidos a los de los lobos, sus ancestros directos.
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Ahora, ¿son un lobo? No, son otra especie diferente que tiene dos genes distintivos. El gen es la porción del ácido desoxirribonucleico del ADN que determina determinadas particularidades.

Ahora, en el perro uno de esos genes es el que lo hace ser un niño eterno. Porque, en resumidas cuentas, el perro es un niño eterno y tenga la edad que tenga siempre va a querer jugar. Siempre va a tener conductas infantiles.
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A esta característica se la llama neotenia y no la tiene el lobo. Porque el lobo es un señor serio que, cuando pasa la pubertad, tiene que bancar la olla, hablando en criollo, y ya no puede perder el tiempo en juegos.
La segunda característica que tiene el perro, genéticamente diferencial con el lobo, en su origen es que puede digerir el almidón. Un lobo, difícilmente, si le das arroz hervido pueda digerirlo en la cuantía y en la cantidad en la que lo puede digerir tu perro.
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Estas dos cualidades hacen de tu perro un ser único e irrepetible, una especie diferente, la especie que tiene mayor variabilidad genética en más de 550 razas. Es perro un chihuahua y es perro un San Bernardo, y la diferencia son a lo mejor 100 kilos, 99 kilos de diferencia. Y ese chiquitín chihuahua, se siente tan perro como ese grandulón San Bernardo. Tenelo en cuenta.
De todos modos, siempre vas a ver algunos momentos en los que pueden tener actitudes similares. Por ejemplo, antes de acostarse un perro da vueltas como lo hace el lobo en el ámbito silvestre aplastando los pastos, sólo que el perro no tiene pastos que aplastar en el living de la casa pero conserva esa conducta del lobo.
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Otro ejemplo es cuando suena una sirena de ambulancia en el barrio, tu perro le contesta con un aullido marcando su posición, su localización y manifestando su soledad. Y aunque la ambulancia no le responda y poco tenga que ver con un lobo vecino, tu perro se comporta como sus directos antepasados biológicos.
Recordá que los perros viven un ambiente propio, con una percepción de ese ambiente desde su óptica propia, personal y distintiva: la visión del mundo desde la situación del perro. Ahora, imaginemos que tu perro no sabe nada del planeta Tierra como tal, de los países y de las realidades políticas, él percibe su entorno desde lo que la naturaleza y su constitución biológica le permite y le traduce.
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Lo que se percibe de ese entorno desde una visión muy especial y particular propia de cada especie y dentro de ella, de cada individuo, la ciencia la llama: umwelt de la especie. Esto significa, entonces, entorno, medio ambiente o lo que rodea a un individuo según él lo percibe.
De ese modo, por ejemplo, para tu perro tu figura será la del líder de la manada y para uno su perro será un miembro destacado de los afectos familiares. Es que, según la visión de tu perro, él es el integrante una manada, para nosotros él es el integrante de una familia. Una especie de relación algo “esquizofrénica” que viene funcionando bastante bien con altibajos pero funcionando al fin por más de 20.000 años.
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La misma realidad y dos concepciones diferentes según quien la perciba y filtre con sus herramientas biológicas. Es que cada perro, como especie y como individuo, percibe y reacciona según su realidad y su percepción de perro y de individuo particular, que es muy diferente a la de la especie humana y a la de cada persona en especial.
Esto no quiere decir que no sientan, que no sufran, y mucho menos que no tengan clara noción de lo que pasa. Claro que perciben, sufren y sienten pero lo hacen de manera diferente, desde una realidad distinta, ni mejor, ni peor, simplemente de manera diferente, lo hacen como perro, nada más ni nada menos.
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*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.
*Producción: Dolores Ferrer Novotný / Realización: Samuel Cejas / Edición: Facundo Madero
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