"Educar la mente sin educar el corazón no es educar". Ya lo había dicho en el 300 a.C. el filósofo griego Aristóteles. Pero… ¿será posible enseñar en las escuelas a ser buenos? En el último tiempo, así como es obligatorio estudiar matemáticas, ciencias sociales, geografía o literatura, en algunos de los colegios preescolares más modernos de Estados Unidos ya incorporaron una nueva asignatura académica: la bondad. Se trata del Programa para la Bondad, desarrollado por el Centro para las Mentes Saludables de la Universidad de Wisconsin, Madison, el cual intenta cultivar valores y emociones a través de juegos sensoriales, metáforas, canciones y actividades lúdicas. "Los chicos de entre cuatro y siete años están en un periodo crucial del desarrollo, ya que es cuando el cerebro se reorganiza y se muestra especialmente receptivo a nueva información (como los idiomas extranjeros), así como a los hábitos psicológicos perdurables", explica el fundador de este método, el psicólogo egresado de la Universidad de Harvard Richard Davidson.

DOMINAR LAS EMOCIONES. Desde que en agosto de 2017 se aplicó en la primera escuela, ya lo han incorporado más de 15.000 educadores, terapeutas e instituciones de la salud. "El tipo de habilidades de las que hablamos incluyen aquellas para aprender a dominar las emociones, en concreto, la capacidad de controlar los sentimientos negativos, para que cuando ocurra una adversidad, éstas no persistan más de lo necesario –asegura este terapeuta neoyorquino–. Las personas (y los niños, especialmente) pueden aprender a disipar estas emociones negativas para volver al estado inicial. Es algo muy importante porque cuando los sentimientos perturbadores se producen en la mente, interfieren con la capacidad de aprendizaje. Por consiguiente, la habilidad de controlar las emociones es crucial para ayudar a que los niños aprendan mejor". Si bien nadie pone en duda que el principal responsable de la crianza de los chicos es el seno familiar, un estudio dirigido por Lisa Flook (psicóloga clínica de la Universidad de California, Los Ángeles) ha demostrado que los jóvenes que reciben capacitación para la bondad "se vuelven más altruistas en pruebas que miden su disposición a compartir, además de que su capacidad de concentración se ve reforzada y se registra un ligero aumento en su desempeño académico". Con voces a favor y en contra, las clases que apuntan a trabajar en el carácter, emociones y habilidades de los chicos van en alza. A la Argentina ya llegaron algunas pruebas piloto más informales y todo parece que este año van a seguir avanzando. ¿Delegaremos cada vez más la crianza de nuestros hijos en el colegio? ¿Se puede aprender a ser buena persona? ¿Existe el título de experto en bondad? Veamos…

LA BUENA EDUCACIÓN. Una de las decisiones más importantes respecto a la crianza de nuestros hijos radica en la elección del colegio. "La cuestión es que los docentes y los directivos se enfrentan con un rol que supera ampliamente lo meramente académico. La experiencia demuestra que el ambiente áulico es ideal para la enseñanza y aprendizaje de valores, y el cultivo de las cualidades pro-sociales que mejoran la calidad de vida de las personas. Es sembrar semillas en tierra fértil y en momentos privilegiados del desarrollo para dar frutos y generar cambios en la humanidad", explica María Beatriz Moyano, prestigiosa médica psiquiatra infantojuvenil (vicepresidenta del capítulo de Investigación en Psiquiatría de APSA y miembro de la comisión directiva de la Asociación Argentina de Psiquiatría Infanto-juvenil, AAPI). Es que, según cuenta la especialista, cada vez son más los motivos por los cuales se depositan demasiadas expectativas en los colegios: "hoy en día, los padres están muchas horas fuera de sus hogares, los chicos pasan demasiado tiempo frente a aparatos electrónicos y hay carencia de comunicación. Además, en nuestro país existe una enorme proporción de niños bajo la pobreza que son criados en ambientes con violencia doméstica y todo tipo de carencias afectivas". Por todos estos motivos, hace dos años la Dra. Moyano se capacitó en ATM o ¡La atención funciona!, un programa de mindfulness para chicos de entre 4 a 12 años creado por la terapeuta holandesa Eline Snel. Este método puede ser aplicado por diferentes profesionales de la salud y educadores certificados, ya sea en terapias individuales o colegios. Hasta el momento, en Argentina no está incorporado en la enseñanza oficial, sin embargo, hay varias instituciones educativas que confían en las técnicas de mindfulness para promover espacios donde se desarrollen las inteligencias múltiples, las habilidades interpersonales y la educación socioemocional. Por ejemplo, en el Florida Day School tienen dos espacios concretos: uno para los chicos de 6 a 8 años que se llama Flow Center (donde enseñan técnicas informales de mindfulness) y otro para los alumnos de 9 a 11 años, en el que ya están instalados los programas de ATM. Otros colegios que apuestan a la neurociencia son la Escuela Scholem Aleijem y Arlene Fern, los cuales cuentan con un programa de reducción de estrés llamado Mindful School: "este potente proceso dura dos meses y promueve vínculos más saludables, reducción del bullying, mayor concentración y una sensación de bienestar general", cuenta la psicóloga Lissy Szwarcberg, especializada en este método.

EL CAMINO CORRECTO. La psicóloga Maritchu Seitún, autora del libro Criar hijos confiados, motivados y seguros, asegura: "la gente no nace buena o mala. Un bebé es como un vaso vacío y dependiendo de con qué lo llenen en su crianza (sobre todo su mamá y su papá, en los primeros dos años de vida) se determinará cómo será más adelante con el resto del mundo. Hay que entender que el ser humano es complejo y que en nosotros conviven tanto la maldad como la bondad. Por eso, la familia tiene la gran tarea de hacer crecer más una que la otra". Según esta terapeuta infantil y orientadora para padres, la esencia de las personas se construye en casa. E insiste: "una persona mala es alguien que fue herido y no encontró buenas soluciones para curarse. Porque te pueden ocurrir hechos difíciles en la vida, pero es posible encontrar herramientas para salir fortalecido. Eso se llama resiliencia. Tampoco se trata de criar chiquitos buenudos… Es importante que, como padres, les enseñemos a defenderse e imponer quiénes son".

CUANTO MÁS BUENO ES EL CHICO, MEJOR APRENDE. Aunque la mayor responsabilidad corre por cuenta de cada familia, la licenciada en Psicología y Psicopedagogía Adriana Paladino sostiene que un chico bueno probablemente tenga mayor facilidad para aprender que otro chico problemático. "Afectividad e inteligencia son dos caras de una misma moneda. Ser confiado y bondadoso (respetuoso, templado, íntegro anímicamente) genera un escenario saludable y favorable para la educación –explica la experta en terapia familiar–. Cabe destacar que otro valor es la responsabilidad, porque significa 'responder desde el bien'. Por ende, los chicos buenos suelen ser más responsables".Si bien todo lo que sucede en el ámbito escolar repercute de manera directa en la vida y futuro de cada ser humano, Paladino asegura que influye aún más cómo cada familia resignifica esas situaciones en su hogar: "por ejemplo, ser víctima de bullying es un hecho. Pero hay padres que lo analizan, reflexionan al respecto y buscan modos de resolución. Esto le permite al niño interiorizarlo como una oportunidad de crecimiento y cambio. En cambio, hay familias que lo viven como hecho desgraciado sin solución y dejan una huella para toda la vida en sus hijos". Aunque no hay manuales, tutoriales ni documentales que nos enseñen a ser buenas personas, en pleno siglo XXI, los padres buscan en los colegios mucho más que un buen programa académico, ya que el conocimiento más importante no está en los libros, sino en el corazón.

TIPS PARA PADRES BONDADOSOS

Por MARITCHU SEITÚN DE CHAS, licenciada en Psicología, especialista en niños y orientación para padres.
xOfrecé a los chicos un amor incondicional. xProcurá estar presente, atento y disponible para tus hijos. xAsegurate de ser un modelo de los gestos y conductas que querés inculcar en tus hijos. Pero no sólo con ellos, sino también con el entorno.
xHacé de tu casa un lugar seguro en el que los padres amen, cuiden, apoyen y sean figuras confiables. xJamás te burles, maltrates, compares ni favorezcas la competencia entre los integrantes de la familia. xDales tiempo (sin enojarse ni desilusionarse) hasta que esos gestos y conductas buenos se instalen en nuestros chicos: no será en todos a la misma edad ni en todas las circunstancias. xGenerá un espacio para hablar de todo lo que sienten los chicos: no hay malos pensamientos ni malos sentimientos, ni tampoco deseos malos. Sólo hay conductas o palabras dichas que podríamos llamar malas. xAnte esos comentarios o conductas "malas", no castigues. Imponé una consecuencia, pero siempre proponé gestos de reparación y abrí el diálogo para pensar juntos soluciones alternativas que sean "buenas". xJugá con ellos a juegos de rol para que puedan procesar las emociones –inevitablemente ambivalentes– de la vida diaria.

Claves para criar chicos buenos según Harvard (*)
xPreocupación por los demás: es imprescindible inculcarles a los chicos que no sólo es importante su propia felicidad, sino ayudar y ser amables con los otros. xPracticar la gratitud: las personas que habitualmente expresan su agradecimiento suelen ser más generosas, compasivas y también ¡más sanas y felices! xTomar perspectiva: intentá que tus hijos aprendan a preocuparse por alguien de fuera de su círculo, como un chico nuevo en clase, el conserje del colegio, o incluso alguien que viva en otro país.
xSé un ejemplo de moralidad: necesitamos practicar la honestidad, justicia y caridad para que nuestros hijos puedan aprenderlo de nosotros.
(*) Iniciativa de Rick Weissbourd, psicólogo de la Universidad de Harvard.

Texto: AGUSTINA D'ANDRAIA (adandraia@atlantida.com.ar) Foto: LATINSTOCK