Destacan oportunidades para fortalecer la industria panameña de quesos y lácteos

Cifras de producción, empleo y recambio generacional muestran que la crisis de competitividad es profunda

Tres hombres manipulan cantinas de metal cerca de una camioneta blanca, mientras varias vacas pastan en un campo verde al fondo.
Productores de leche grado C manipulan garrafones de metal junto a una camioneta en un campo rural de Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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El 85% de las fincas lecheras activas en Panamá corresponden a productores de leche grado C, constituidos principalmente por pequeñas y medianas empresas y productores rurales, mientras que el gremio procesa el 80% de esta producción, contribuyendo a la generación de empleos en comunidades del interior del país.

“Panamá tiene oportunidades para ampliar sus mercados y desarrollar productos nacionales, pero para aprovecharlas se debe fortalecer la capacidad productiva”, sostuvo Emilio Ho Chang, presidente de la Asociación de Procesadores de Quesos y Lácteos de Panamá (Aproquelpa).

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“El desarrollo del sector lácteo requiere la participación de toda la cadena, gobierno, productores, industrias, proveedores, comercio, academia y consumidores”, agregó el dirigente gremial.

Destacó la importancia de mantener una coordinación permanente entre los distintos actores para fortalecer la producción nacional, generar valor agregado y consolidar una industria láctea con mayor capacidad de crecimiento y acceso a nuevos mercados.

La ganadería lechera panameña atraviesa una fase crítica en la que convergen tres fuerzas estructurales: la caída sostenida de la producción nacional, el avance acelerado de las importaciones de lácteos y sucedáneos, y la etapa final de desgravación arancelaria del Tratado de Promoción Comercial (TPC) con Estados Unidos, especialmente sensible en rubros como los quesos y la leche en polvo.

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Quesos blancos y cuadrados ordenados sobre una mesa de metal en una habitación con paredes de piedra y estantes.
Bloques de queso fresco permanecen sobre una mesa metálica durante su proceso de elaboración en una fábrica tradicional. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En este escenario, los productores de leche grado C —que representan la inmensa mayoría de las fincas lecheras del país y están conformados primordialmente por pequeñas y medianas empresas rurales— se encuentran en el punto más delicado de la cadena.

Presentan volúmenes de recepción que han caído casi a la mitad en pocos años, una reducción marcada en el número de ganaderos activos y el cierre de cupos de acopio por parte de industrias clave como Nestlé Panamá.

Aunque diversos programas de subsidios, salvaguardias arancelarias y planes de fomento han intentado mitigar el impacto, las cifras de producción, empleo y recambio generacional muestran que la crisis de competitividad es profunda.

Sin una reorientación estratégica, los productores de grado C están en riesgo real de desaparecer como segmento organizado, con consecuencias directas para las economías del interior del país, la seguridad alimentaria y la capacidad de Panamá de participar en el comercio internacional de quesos en condiciones equitativas.

Productores consultados indican que la contracción en la producción se ha intensificado en los últimos años por la combinación de factores climáticos adversos, como la recurrencia de fenómenos El Niño y La Niña.

Dos garrafones metálicos de leche sobre un camino de tierra rodeado de vegetación seca, cercas de madera y cerros.
Dos garrafones metálicos pertenecientes a productores de leche grado C permanecen en un camino rural en Panamá. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con estimaciones recientes de la Anaprole y de gremios ganaderos, Panamá se sitúa hoy en un rango de producción anual que oscila entre 160 y 189 millones de litros de leche, con metas sectoriales de recuperar niveles cercanos a 180 millones de litros hacia finales de 2026.

Estas cifras sugieren que, aun cuando puedan darse recuperaciones parciales en determinados años, el techo histórico de producción no se ha vuelto a alcanzar y la brecha frente al consumo interno permanece considerable.

La caída en la producción de leche cruda se refleja de manera directa en la elaboración industrial de derivados lácteos, como leche evaporada, condensada y en polvo, así como leche pasteurizada y leche natural utilizada para productos conexos.

Entre enero y abril de 2026, comparado con el mismo periodo de 2025, la producción de leche evaporada, condensada y en polvo disminuyó 34.9%, al pasar de 5.85 millones de kilos a 3.81 millones de kilos, mientras que la leche pasteurizada cayó 5.8% y la leche natural destinada a derivados se redujo 12.5%, según los registros del Instituto Nacional de Estadística y Censo citados por la Asociación Nacional de Procesadores de Leche (Anaprole).

Estas contracciones, afirman, muestran que la crisis excede el nivel primario de las fincas y repercute en la estructura industrial, afectando tanto a plantas que trabajan con leche grado A como a procesadoras que dependen de la leche grado C para fabricar quesos, yogures, helados y otros productos.

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