
La Caja del Seguro Social (CSS), la entidad estatal panameña que administra pensiones, jubilaciones y una parte clave del sistema público de salud, presentó una denuncia penal por un presunto esquema irregular en el otorgamiento y pago de pensiones que, según cálculos preliminares de la institución, habría generado una afectación potencial de aproximadamente $10 millones.
La acción fue formalizada ante el Ministerio Público, la institución responsable de dirigir investigaciones penales en el país, tras una revisión interna que incluyó auditorías administrativas, verificaciones documentales y cruces de información en los sistemas de prestaciones económicas.
El director general de la CSS, Dino Mon, señaló que los hallazgos no corresponden a fallas aisladas, sino a irregularidades repetidas que apuntan a un patrón. De acuerdo con su explicación, la institución identificó hasta ahora 52 casos documentados vinculados a pensiones que se habrían concedido o pagado de manera irregular. Esos expedientes, indicó, representan una “expectativa de lesión” cercana a $10 millones si los pagos hubiesen continuado, mientras que entre $3 millones y $4 millones ya se habrían devengado en desembolsos asociados a los casos detectados.
Qué se denunció: alteración de registros y manipulación de cuotas
Según la versión ofrecida por la CSS, el elemento central del presunto fraude está relacionado con la integridad de los registros que sustentan el derecho a una pensión y el cálculo del monto a pagar.
La institución afirmó haber encontrado evidencia consistente de un proceso “no regular” en el que se observaron alteraciones de registros vinculados a cuotas y aportes que forman parte del sistema de pensiones.
En términos operativos, lo denunciado apunta a que los datos de cuotas (aportaciones obrero-patronales) habrían sido manipulados para completar requisitos que no existían o para modificar variables usadas en el cálculo, permitiendo que algunas personas accedieran a pensiones sin cumplir las condiciones o que recibieran montos superiores a los que les habrían correspondido con información real.
Mon indicó que, tras meses de trabajo, concluyeron que no se trataba de un error administrativo, sino de alteraciones que evidencian un patrón y un comportamiento de fraude dentro de la propia institución.
El director describió distintos tipos de casos incluidos en los 52 expedientes: utilización de cuotas vinculadas a personas fallecidas; registros de personas pensionadas que aparecen trabajando y cotizando, con movimientos que alteran historiales; y expedientes donde se habrían incorporado cuotas inexistentes o ajenas para alcanzar el mínimo requerido o elevar el monto de la pensión.

También afirmó que la investigación se apoyó en auditorías internas y en revisiones de la Contraloría General de la República, entidad estatal encargada de fiscalizar y auditar el uso de fondos públicos.
Denuncia penal y medidas preventivas
La CSS informó que acudió a la Fiscalía con los escritos y la documentación de soporte para que el Ministerio Público realice las diligencias correspondientes, incluyendo peritajes y análisis forenses, y determine eventuales responsabilidades internas y externas.
Mon sostuvo que la institución brindará toda la asistencia técnica y documental que sea requerida durante la investigación.
Como medida preventiva, la CSS anunció la suspensión del pago de las pensiones sobre las que afirma tener certeza de irregularidad, con el objetivo de detener nuevos desembolsos mientras avanza el proceso.
La institución planteó que la continuidad o permanencia de esa suspensión quedará condicionada al desarrollo de las investigaciones y a las decisiones que se adopten dentro del marco legal.

El director añadió que los 52 casos “son solo el inicio”, y que el universo podría ampliarse conforme se profundicen los cruces de información y se refuercen los controles, en un trabajo que describió como técnico, de auditoría y de revisión de trazas internas en los sistemas.
Otros episodios recientes bajo investigación en la CSS
El caso de pensiones se suma a otros episodios de presuntas irregularidades denunciadas o investigadas recientemente en el entorno de la CSS. En meses anteriores, la institución y sus autoridades reportaron acciones vinculadas a supuestas redes que cobraban dinero por gestionar o acelerar trámites de atención, incluyendo la obtención de citas médicas.
También se han reportado incidentes relacionados con el manejo de agendas y cupos de atención en instalaciones de alta demanda, un punto sensible en el país por las listas de espera y la presión sostenida sobre los servicios.
Si bien estos casos tienen naturalezas distintas —salud versus pensiones—, todos apuntan a un mismo problema institucional: la vulnerabilidad de procesos críticos cuando existen brechas de control interno, accesos indebidos o manipulación de registros, ya sea para beneficios económicos directos o para alterar el orden de atención.
Una reforma discutida en 2024 y sancionada en 2025
La denuncia ocurre en un contexto en el que la CSS ha estado bajo presión por la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones.
En ese marco, Panamá aprobó una reforma a la Ley de Seguro Social tras un debate que se intensificó durante 2024 y que concluyó con la sanción de la Ley 462 en 2025.

Para una audiencia internacional, el dato clave es que esa reforma no aumentó la edad de jubilación: se mantiene en 57 años para las mujeres y 62 años para los hombres.
La Ley 462 establece que la edad de jubilación será objeto de revisión cada seis años como referencia técnica, sin que ello implique una modificación automática.
La norma también dispuso un ajuste escalonado de las cuotas patronales hasta 2029 y prevé revisiones actuariales anuales para determinar el aporte estatal necesario para cubrir el déficit del sistema.
Estos mecanismos están orientados a ajustes técnicos y financieros específicos, no a una revisión periódica integral de toda la ley.
Entre los cambios principales, se incluyó un incremento gradual del aporte patronal, es decir, de la contribución que realizan las empresas por cada trabajador asegurado, con el objetivo de reforzar el financiamiento del sistema a mediano plazo.
Además, se introdujeron ajustes al esquema de pensiones y disposiciones específicas para la afiliación y cotización de trabajadores independientes, un segmento que históricamente ha presentado desafíos de formalización y continuidad de aportes.
Qué dijeron analistas y calificadoras
El debate sobre la reforma previsional en Panamá ha sido seguido por analistas y agencias calificadoras, dado el impacto que los déficits del sistema pueden tener en las finanzas públicas y en la estabilidad social.
En términos generales, el enfoque de la reforma —mayor contribución patronal y cambios de diseño sin elevar la edad de jubilación— fue evaluado como un paso que puede aliviar presiones inmediatas de liquidez y mejorar la recaudación del sistema, aunque sin resolver por completo las tensiones estructurales.

En ese análisis suele señalarse que, al no modificarse la edad de jubilación, el sistema mantiene un componente de presión demográfica y actuarial que podría requerir medidas adicionales en el futuro si la relación entre cotizantes y jubilados se deteriora o si el gasto crece por encima de los ingresos.
Por ello, distintos análisis técnicos han insistido en la necesidad de fortalecer la gobernanza, la fiscalización, el control de evasión y la transparencia, especialmente en áreas sensibles como la administración de registros y la trazabilidad de cambios.
Por qué este caso importa para el sistema de pensiones
El impacto del presunto fraude denunciado por Dino Mon no se limita al monto estimado. En un sistema basado en registros de cuotas, historiales laborales y cálculos automatizados, la confiabilidad de la base de datos es una condición esencial para que el derecho a la pensión se otorgue conforme a la normativa y para que el sistema sea financieramente sostenible.
Si la Fiscalía confirma que hubo alteración de registros para generar pensiones que no correspondían o para elevar montos, el caso pondría en evidencia fallas de control y supervisión en procesos críticos.
A partir de la denuncia, el Ministerio Público deberá determinar si existió efectivamente manipulación de datos, quiénes tuvieron acceso para ejecutar cambios, qué acciones se realizaron dentro de los sistemas y si hubo beneficiarios o facilitadores, internos o externos, vinculados a los expedientes señalados.
En el corto plazo, la institución sostiene que ya detuvo pagos en los casos que considera irregulares.
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