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Argentina necesita un proyecto inclusivo para escaparle al subdesarrollo

La capacidad de ahorro y consumo que tenía un amplio sector medio de la sociedad argentina, ya no existe

Un anciano con ropa gastada y la cabeza entre las manos, sentado en la acera junto a sobres. Familias y personas hacen fila frente a edificios deteriorados.
El endeudamiento de los argentinos alcanza casi a 21 millones de personas, y casi 6 millones tienen un retraso en el pago de más de 90 días (Imagen ilustrativa Infobae)
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A este ritmo y con esta estrategia, Argentina ni remotamente tendrá en 30 años (fecha fijada por Milei para que seamos Suiza) la estructura básica necesaria para el desarrollo que debería tener.

Política tras política, todo indica que vamos cuesta abajo del soñado desarrollo y hacia los brazos del brutal subdesarrollo. Tan notorio es, que un simpatizante del Gobierno, conductor del canal de streaming Carajo, Alejandro Benítez, propuso construir un muro alrededor del conurbano bonaerense, esterilizar a sus habitantes y lanzar Napalm, dado que, a su criterio, quienes viven ahí “no tienen salvación”.

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La agudización de la pobreza, especialmente por las caídas de las clases media-media y media-baja, el cierre de 29 mil empresas pymes industriales -según Daniel Rosato, titular de IPA- y los despidos en aumento, llevan al engrosamiento de los conurbanos.

Es absolutamente cierto que esto venía mal antes de Milei, tan cierto como que el gobierno del actual presidente lo agudizó. Los sectores más vulnerables resultaron, a través de los planes sociales, más “cuidados” a la hora de engañar los estómagos. No en su calidad alimentaria, pero sí en no sentir hambre.

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El Guernica de esta Argentina no es culpa de quien lo describe, sino del que lo produce. El endeudamiento de los argentinos, según el registro del BCRA, alcanza casi a 21 millones de personas. Y casi 6 millones tienen un retraso en el pago de más de 90 días a mayo.

Este dato es coincidente en porcentaje con las PyMEs metalúrgicas. Este correlato de la realidad choca con la pared del propio Presidente, quien les dijo que “nadie les ha puesto un revolver para que se endeuden”. Este abandono lleva a que crezca la desconfianza en el Gobierno, como muestra el último Índice Di Tella, a un 6,5%. Además, lleva a otro indicador de julio que señala que el 65% de los encuestados prefiere un cambio de modelo económico. Esto evidencia el ahogo que un segmento importante de la sociedad padece, y no lo adjudica al pasado político, sino al presente. Un dato no menor: el peso de los servicios hoy ocupa el 15% del salario, cuando antes representaba el 6%.

Hoy es muy común escuchar “no llego al día 15/20”. Y en igual proporción se oye “estoy endeudado”, “no puedo pagar el colegio de mi hijo” o “la cuota que tenía ya no la pago”. Es decir, la capacidad de ahorro y consumo que tenía un amplio sector medio de la sociedad argentina, ya no existe. Es verdad que en algún momento hubo expectativas de mejoras, lo que incentivó el endeudamiento, pero luego eso no ocurrió y la espada de Damocles pasó a ser parte del “no puedo dormir”.

La desesperación de muchos trabajadores en blanco hace que busquen retiros voluntarios o acuerden despidos con la intención de ponerse al día con el ahogo del endeudamiento y luego ver qué trabajo consiguen. Los deudores no registrados por el BCRA también caen en usureros. Esto es un gran problema.

En Rosario, según el periodista Claudio Berón, especialista en temas policiales y judiciales, se vienen produciendo secuestros y balaceras para intimidar a los deudores y a sus familias para que paguen. A veces termina muy mal.

Mientras todo esto ocurre, el Gobierno viene con sus traspiés. Esta semana, Federico Sturzenegger debió dar marcha atrás a la eliminación de los prácticos argentinos en nuestros ríos y mares. La negativa de estos a trabajar mientras rija este decreto produjo en el comercio exterior daños económicos de grandes dimensiones, provocando la eliminación de dicho decreto.

El capítulo 3 de la Ley de Inviolabilidad de las Tierras, que permitía la venta a extranjeros sin límites, aunque después quisieron llevarlo al 25%, también capotó con las banderas de “La tierra no se vende” o “Argentina no se vende”.

Se develó así una movida cultural que comenzó con el partido Argentina-Inglaterra, cuando tras el triunfo de la Selección se desplegó una bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”. Siguió con esta movida encarnada por distintos actores, cantantes nacionales e internacionales, futbolistas, que abrazaron ese sentimiento: la defensa de la soberanía argentina. Los gobernadores, junto a sus senadores, decidieron poner el oído en este movimiento de jóvenes que convocaban a marchar en su rechazo durante el tratamiento de la ley.

Hasta ahora, con casi 3 años de gobierno anticasta -que ya no lo es-, el oficialismo viene también “equivocándose” con proyectos que tienen su corazón en los negocios, y no en políticas que beneficien a sectores masivos. La impunidad -más allá del caso Libra, Spagnuolo, Espert, Adorni- sigue viva y expuesta. El último botón de esta muestra lo protagonizó el senador Benegas Lynch, ofreciéndose con su inmobiliaria como facilitador para los extranjeros que deseen adquirir tierras argentinas, algo que aprobando la ley, como senador de la Nación, lograría. Vergonzante.

Este movimiento, que logra que miles de jóvenes lo coreen en recitales, canchas, etc., parece ocupar el lugar que debiera ser de la oposición. ¿Estamos asistiendo a la creación de un nuevo modelo de organización social con su correlato político? Quizás, jóvenes como Natalia de la Sota en Córdoba o Juan Monteverde en Rosario, lo intenten. Creen en una nueva construcción política que surge de la escucha a la gente. El desafío es alentador, aunque con resultados inciertos en épocas de influencers y redes sociales.

Argentina necesita construir una base amplia opositora que piense en la Argentina toda. Que ofrezca futuro al que siente no estar incluido. Hablo del 50% de los jóvenes menores de 24 años.

La ventaja electoral de Milei hoy es la falta de oposición. Es verdad que la ventaja que tendría ese conglomerado opositor es el propio Milei, con sus políticas y sus carencias.

La visita próxima del papa León XIV se da en momentos en donde quizás “las aguas del Mar Rojo” se puedan abrir para lograr un vaso comunicante entre quienes creen en la justicia social y los que creen en el individualismo profundo.