
En los últimos años, la inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una realidad cotidiana dentro de las empresas. Hoy, más del 77% de las organizaciones a nivel global ya utiliza algún tipo de sistema de IA, según el informe “Global AI Adoption Index 2024” de IBM. Desde asistentes virtuales, sistemas de atención al cliente automatizados, algoritmos de recomendación, hasta software de análisis predictivo o automatización de procesos internos, la IA avanza sobre cada vez más áreas del negocio.
Sin embargo, este crecimiento vertiginoso trae aparejados riesgos que muchas compañías aún no están preparadas para gestionar. El 42% de las organizaciones reconoce haber experimentado problemas éticos, legales o reputacionales derivados del uso de IA, de acuerdo al estudio “AI Risks and Governance 2024”, de PwC. Casos de discriminación algorítmica, pérdida de control sobre sistemas autónomos, filtraciones de datos personales y decisiones automatizadas imposibles de explicar a los usuarios son apenas algunos ejemplos de una problemática creciente.
El peligro no radica únicamente en los errores técnicos. Las consecuencias incluyen desde sanciones legales cada vez más severas —por normativas como la Ley de IA de la Unión Europea— hasta daños irreparables en la reputación corporativa. De hecho, el 63% de los consumidores afirma que dejaría de confiar en una marca si descubre que utiliza IA de manera irresponsable, según datos de Deloitte.
A medida que la inteligencia artificial gana terreno, se hace evidente que no alcanza con “tener IA”. También es necesario gobernarla de forma segura, ética y transparente. La falta de controles adecuados puede convertir a la innovación en una fuente de crisis en lugar de una ventaja competitiva.
Hoy, más del 77% de las organizaciones a nivel global ya utiliza algún tipo de sistema de IA, según el informe “Global AI Adoption Index 2024” de IBM
Frente a este escenario, la implementación de marcos de gestión específicos se vuelve indispensable. Y aquí es donde surge una herramienta nueva y poderosa: la norma ISO/IEC 42001, publicada recientemente como el primer estándar internacional para la gestión de sistemas de inteligencia artificial.
La ISO/IEC 42001 establece directrices claras para diseñar, implementar, mantener y mejorar un Sistema de Gestión de IA dentro de las organizaciones. Su enfoque permite identificar y mitigar riesgos éticos, de seguridad y legales asociados al uso de tecnologías basadas en inteligencia artificial.
Implementar ISO/IEC 42001 ofrece beneficios concretos:
- Asegura la transparencia: exigiendo que los sistemas de IA sean explicables y auditables.
- Gestiona riesgos éticos y de sesgo: estableciendo controles que eviten la discriminación algorítmica.
- Protege la información: aplicando medidas de seguridad específicas para datos sensibles utilizados por algoritmos.
- Facilita el cumplimiento legal: alineándose con las nuevas leyes internacionales de regulación de IA.
- Fomenta la confianza: hacia clientes, inversores y socios estratégicos, mostrando compromiso con una innovación responsable.
Además, la norma es flexible y puede adaptarse tanto a grandes corporaciones como a startups o pymes que empiezan a integrar IA en sus procesos. Su implementación no sólo reduce riesgos, sino que potencia la madurez tecnológica de las organizaciones en un contexto global que cada vez exigirá más responsabilidad sobre el uso de estas herramientas.
El 42% de las organizaciones reconoce haber experimentado problemas éticos, legales o reputacionales derivados del uso de IA
La inteligencia artificial seguirá creciendo, pero también lo harán las expectativas regulatorias, sociales y éticas. La pregunta ya no es si las empresas deben controlar su IA, sino cuándo y cómo lo harán. Y la respuesta empieza hoy: gestionando su desarrollo e implementación bajo estándares internacionales como ISO/IEC 42001, para construir un futuro donde la innovación y la confianza caminen juntas.
El autor es Director Regional de G-CERTI Global Certification
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