
La Historia nunca se repite, pero, muchas veces, tiende a parecerse. El 24 de noviembre de 1948, un golpe militar depuso al Presidente democrático de Venezuela, Rómulo Gallegos. Una Junta militar ejerció el poder, y uno de sus integrantes era el General Marcos Pérez Jiménez.
En 1952, en elecciones de dudosa legalidad, Pérez Jiménez es “elegido” Presidente, pero, no había duda, ni en Venezuela ni en el resto del mundo, que lo que allí ocurría era una Clásica Dictadura Militar. Su régimen era una mezcla de Capitalismo de Estado, Desarrollismo industrialista y Nacionalismo Anti-Imperialista (fórmula “Clásica” en aquellos años, en particular, en América Latina).
En diciembre de 1957, Pérez Jiménez repite una farsa electoral y se autoproclama vencedor. La oposición democrática se lanza a las calles y el 21 de enero de 1958 se declara una huelga general que provocó la caída de Pérez Jiménez, su renuncia y su huida en el avión Presidencial (denominado popularmente como “la vaca Sagrada”), el 23 de enero de 1958, después de 39 días de resistencia popular.
Primero, marchó a República Dominicana, donde le daría la bienvenida su amigo, el dictador Rafael Trujillo, y luego lo acogería Francisco Franco en España. Allí moriría, a los 87 años de edad, en el 2001, en el clásico exilio dorado de los dictadores corruptos.
Mientras tanto, turbulentos tiempos ocurrían en la República Argentina. El General Juan Domingo Perón era depuesto por un golpe militar el 16 de septiembre de 1955 y el 9 de octubre partía al exilio, primero a Paraguay, luego a Panamá y Nicaragua, llegando a Caracas el 10 de agosto de 1956, acompañado de su nueva esposa, Isabelita, y sus secretarios, el periodista Américo Barrios y el locutor Roberto Galán.
Durante 1957, Perón sufrió dos atentados contra su vida, y el derrocamiento de Pérez Jiménez preanunciaba nuevos riesgos. Las nuevas autoridades provisionales, autorizaron su partida hacia República Dominicana, donde llegaría días después que el dictador venezolano, y luego replicaría también su salida hacia España, destino final de su prolongado exilio de 18 años.
Hoy estamos apenas a 20 días de las elecciones del 28 de julio de 2024, que perdiera por alrededor de 30 puntos el Dictador Nicolás Maduro, quien, emulando a Pérez Jiménez, se autoproclamó vencedor. Entre la década de los 50′s y los 70′s muchas dictaduras latinoamericanas se proclamaban “anti-comunistas” para tener el favor de los EEUU.
Hoy, aunque muchas menos, se proclaman “Anti-norteamericanas” para poder apoyarse en China, Rusia, Cuba e Irán.
Claro-oscuros de la Historia que gira como un trompo, pero que nos deja una enseñanza : cuando la voluntad de un pueblo se vertebra detrás de un liderazgo único, no hay amenazas ni intimidación que pueda pararlo…
Venezuela será libre muy pronto y la Dictadura Chavista quedará sepultada como un mal recuerdo.
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