
El color de las flores, la típica vestimenta de su gente y el andar de los carruajes en Salzburgo embellecen uno de los encuentros más importantes y tradicionales de música clásica del mundo. Es el Festival Internacional de Salzburgo que se celebra entre el 20 de julio y el 31 de agosto. En dicho marco, precisamente en el Grosses Festspielhaus, el 17 de agosto se presentó la West-Eastern Divan Orchestra con la batuta de su creador, Daniel Barenboim y como solista, Igor Levit, que se hizo cargo del piano en reemplazo de Martha Argerich a quien, para la ocasión, cuestiones de salud le impidieron hacerlo.
Levit, que nació en Rusia en 1987 y adoptó la nacionalidad alemana, empezó a tocar el piano a los tres años. Estudió en el Mozarteum de Salzburgo con Hans Leygraf y luego en el Hochschule für Musik, Teatro Und Medien Hannover con Karl-Heinz Kammerling, Matti Raekallio y Bernd Goetzke. Actuó en importantes salas y festivales de música alrededor del mundo y recibió varios premios internacionales. En junio de 2021 fue solista en el concierto de la noche de verano de la Filarmónica de Viena con la batuta de Daniel Harding frente al Palacio de Schönbrunn, que se transmitió a todo el mundo, y ese mismo año fue ovacionado con un programa de Beethoven-Schubert-Prokofiev en el Festival de Salzburgo al que, dicho sea de paso, es invitado desde 2017.
Interpretaron el Concierto nro. 1 en do mayor para piano y orquesta, op. 11 de Beethoven.
Para decirlo en pocas palabras, la majestuosidad que el compositor dejó plasmada en el pentagrama fue honrada con el mejor estilo en la velada. La orquesta sonó armónica con una única voz marcando enfáticamente aquellas partes que reclaman mayor intensidad sin caer en el desborde y logrando los piano con igual jerarquía. El pianista Igor Ievit demostró una vez más su destreza en dedos, una técnica muy elaborada y completo dominio de la obra. Nada casual claro, sino causal, dado que en 2019 Levit grabó para Sony Classical las sonatas completas para piano de Beethoven, con gran repercusión y fue nombrado Artista del año por Gramophone en 2020.
El Cierre fue con la Sinfonía nro. 2 en re mayor op.73 de Johannes Brahms. Los historiadores de la música colocan a este compositor como uno de los protagonistas de la denominada guerra de los románticos, para describir las disputas y discordancias estéticas ocurridas en la segunda mitad del siglo XIX, producidas entre los conservadores y progresistas. Brahms, Clara Schumann y el conservatorio de Leipzig se hallaban dentro del grupo conservador. El motivo radicaba en las diferencias en la estructura musical. Una obra que la orquesta domina y así brilló en todos sus pasajes. Como suele ocurrir en el Festival, el espectáculo fue a sala llena y el público aplaudió vivamente a Barenboim por su talento, esfuerzo y entrega.
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